martes, enero 31, 2006

LA CORONA DEL CASTIELLU

28 de ENERO de 2006

Contra la climatología no se puede luchar. Después de anunciar a bombo y platillo la llegada de un frente polar, las cosas no podían ser muy propicias para la realización de la ruta que teníamos previsto. Realmente no era una ruta descabellada para la época en que estamos: cerca del mar, unos quinientos metros de altura máxima... En fin, realizable a poco que el tiempo hubiese acompañado.

Pero no lo hizo. Salimos de Oviedo nevando y a la altura de Siero aún lo hacia con mayor fuerza. En Arriondas no nevaba y cuando llegamos a Llordón, en la carretera de Arriondas a Ribadesella, poco antes del cruce de Llovio, tampoco lo hacia. Pero nuestra cumbre que desde allí se debería de ver, estaba cubierta por la niebla. Aparentemente las cosas tenían pinta de mejorar. Craso error.

Iniciamos la ruta, que por lo que veréis más adelante no voy a describir, cruzando el Sella por el puente colgante de La Uña, denominación del pozo salmonero que allí se encuentra. A continuación atravesamos la vía del FEVE y sin desplazarnos a ningún lado, cogemos el caminillo que sale de frente y que se adentra en un bosquecillo, con laureles al principio, y castaños en el resto. El camino serpentea por entre los árboles y la maleza con tendencia final a la izquierda, atravesando una pequeña riega y alzándonos a un hombro que después veremos con más definición. Ni que decir tiene que no existe un solo camino, hay muchos y vamos cogiendo el que mejor nos parece y que además sube.

Eso si que lo puedo describir: la ruta es una ascensión en toda regla. Después de abandonar la vía del FEVE, es todo subir sin descanso. Aupados en el hombro mencionado, vemos abajo el río y las casa de Llordón. Nuestra mirada hacia la cumbre se pierde en las nubes que la cubren. No vemos nuestro destino y ante la duda, optamos por subir directamente y en vertical, tratando de seguir lo que nos parecen sendas del ganado, pero que según vamos subiendo es más difícil descubrirlas a causa de la nieve que las cubre. Eso no es excusa y vamos ganando altura a buen ritmo.

Ya inmersos en la niebla, nuestra visibilidad se hace casi nula y deambulamos un poco por donde se puede seguir. Accedemos a una mole rocosa pero no es nuestro objetivo. Estamos a 430 m. De altitud. Seguimos rumbo buscando una collada que sabemos debe de estar a nuestra izquierda (oeste), y en esa búsqueda, nos topamos con la mancha negra de nuestra cumbre de hoy. El espolón de la Corona el Castiellu aparece como un fantasma de entre la niebla y en sus inmediaciones nos encontramos con un pequeño grupo de vacas que nos miran asombradas.

Accedemos al collado que buscábamos y parte del grupo busca la subida por un entrante de la roca justo en la collada. Nuestras descripciones nos dicen que hay que rodear la cumbre para subir por su cara SO y tras la notificación de Manolo, de que “por aquí no se sube muy bien...”, así lo hacemos la otra parte de la expedición. Tras atravesar un pequeño collado, nos empleamos en la subida por entre maleza y rocas medio tapadas por la nieve. Atrás quedan tres de nuestros compañeros esperando. Nosotros, buscando los mejores pasos, vamos ascendiendo penosamente por entre los peñascos, usándolos de pasamanos y para darnos impulso. La trepada es entretenida y no da opción a pensar en otra cosa. Afortunadamente la niebla no nos permite ver lo que tenemos debajo. Pero todo tiene su premio y al fin conseguimos ganar la cumbre. Pobre premio, pues como esperábamos la niebla lo cubre todo y el aire es muy frío. Además comienza a nevar. En realidad no dejo de hacerlo en toda la ascensión, pero a penas nos dimos cuenta.

Hacemos las fotos de rigor y recuperamos un poco las mermadas fuerzas antes de emprender el descenso. Buscando un poco encontramos lo que nos parecía una bajada algo menos mala que la de subida. Con cualquier cosa nos conformamos. Aquello parecía una escalera de caracol, pero era lo que había. Tenemos que volver a donde nos estan esperando y eso significa buscar la canal por la que subimos, pero algo más al oeste para evitar el destrepe. La encontramos y comenzamos su descenso por lo que todos queremos ver como un sendero, pero inexistente. Vamos evitando como podemos los resbalones y pronto escuchamos las voces de nuestros compañeros que nos esperan en la estrecha collada.

Después de comentarlo, decidimos abandonar la continuidad de la ruta y volver por donde habíamos subido, siguiendo nuestras propias huellas. Ni la brújula ni el GPS nos sirvieron para continuar un ruta que se había convertido en absurda por la falta de visibilidad. Con esos datos, no hay mejor victoria que una retirada a tiempo.

Comenzamos el descenso y poco a poco fuimos abandonando las nubes que nos cubrían, abriéndose a nuestros pies el paisaje ya conocido y por el que unas horas antes subíamos penosamente. No era menos duro el descenso, ya que las piernas tenían que hacer de freno para evitar los resbalones. Alcanzado el hombro de por la mañana, ya casi todo estaba concluido. Atravesar el bosquecillo y cruzar las verdes aguas del Sella, era lo que nos restaba para posar nuestros pies en zona llana.

JAFPA

miércoles, enero 18, 2006

PICO XURBEU – LA CENIZA – LES CADENES

14 de ENERO de 2006

Debido a las distintas denominaciones que se dan a los picos y zonas por las que realizamos esta ruta, vamos a plantear la premisa de basarnos en el mapa del Grupo de Montañeros VETUSTA de Oviedo, "Montaña Centro-Oriental de Asturias (Sector de Nava a Unquera)", realizado por Manuel Carrero en Agosto de 2004, del cual hemos extraído el mapa que acompaña este comentario.

En Infiesto se coge la carretera de Espinaredo y aquí una estrecha carreterita que sale a la derecha y asciende hasta el pueblo de Omedal. Fin del trayecto rodado.

Junto a la fuente parten dos caminos, uno a la izquierda que toma rumbo suroeste y otro a la derecha con marcado rumbo oeste. Tomando este último, pronto notaremos la fuerte pendiente que el empedrado camino tiene. Vamos pasando entre prados y cabañas. Son las praderas de La Gallera y Llanu Sordu y las cabañas de Portiellu y Navalón.

Siempre siguiendo el camino principal en dura pendiente, haciendo caso omiso a los distintos caminillos que salen a izquierda y derecha, ascenderemos hasta la Collada del Sellón o Llamosa (800 m). En este lugar aún se pueden contemplar las ruinas de lo que fue la ermita de San Lorenzo. Estamos en una importante encrucijada de la Ruta a Covadonga. Mirando al norte, a nuestra izquierda parte un pequeño cordal, la Sierra del Sellon, con una máxima altura de doble cumbre. Es el Pico Xurbeu o del Aguila y nuestro primer objetivo del día. Por la derecha y casi paralela al anterior, hay otra sierra de mayores proporciones, acompañada en su falda por un marcado camino. Por ella continuaremos y finalizaremos la ruta de hoy. Pero no adelantemos acontecimientos.

Recuperamos la andadura dirigiéndonos a la Sierra del Sellon. Lo podemos hacer bien siguiendo toda la cumbrera o bien por el caminillo existente en la parte contraria a la que estamos y que da vista al Valle la Marea y a los pueblos de Moro y Tables y la Marea. Nos dirigimos por él hasta un collado en el que evidentemente debemos remontarnos a la lomera del cordal para continuar ascendiendo hasta la cumbre del Pico Xurbeu (912 m). El retorno a la Collada Sellon lo realizamos por la cresta de la sierra.

Continuamos por el marcado camino y en la primera collada nos aupamos a la cresta de la sierra para continuar por ella hasta el final. Atrás nos queda la modesta cumbre de la Torbanera y pasamos sin darnos cuenta por la del Pico la Ceniza, puestas nuestras miras en la mayor altura del Pico Las Cadenas. Encumbrados en la máxima altitud de esta sierra (890 m), contemplamos a duras penas debido a las nubes bajas que lo cubren, la mole del Vizcares y su compañero el Maoño. El Niañu también se deja ver desgajado del cordal del Vizcares.

Tras las fotos de rigor, continuamos la marcha siempre por la lomera, para descender al Collado Samarielles, paso previo a la Peña de la Villa (835 m) y punto de continuidad hacia la Roblosa (823 m), coronado por un vértice geodésico. Las vistas de este último pico del día, caen sobre la amplia depresión formada en las inmediaciones de Infiesto, cuyo caserío se contempla estupendamente. Una amplia vista sobre todo el concejo de Piloña se abarca desde esta modesta cumbre.

El descenso lo realizamos también por la cresta, siguiendo los desdibujados senderos del ganado. Las ruinas de una antigua mina nos dan la idea de por donde debemos continuar y por ello seguimos la caja de una pista de la propia mina. Craso error. La abandonada pista está retacada de tojo, árgomas y piedras que nos hacen penoso el descenso. Casi encima de la mina, la pista parece continuar directa hacia ella, pero nos encontramos con un importante desprendimiento en forma de canalón que no nos atrevemos a utilizar. Desandamos un poco nuestros pasos y malamente vemos la continuidad de la pista aún mas tapizada de maleza. No es mucho el tramo y entre ayes y arañazos, accedemos a la estrecha carretera de Sierra, caserío que venimos observando a caballo de la continuación del cordal. Por ella llegamos con pocos más pasos a la carretera a dos kilómetros de Espinaredo, en el lugar de Ferrán (240 m), junto a un buen restaurante hoy cerrado.

JAFPA

miércoles, enero 11, 2006

PASEO POR EL CAMIN REAL

7 de ENERO de 2006

La climatología nos es adversa y para compensar un poco las malas condiciones atmosféricas, agua, frío, niebla, decidimos modificar la ruta que teníamos para el día de hoy, con inicio y final en Las Cruces. Sabiendo de antemano lo embarrado que se encuentra el tramo de camino comprendido entre La Corredoria y Dolia, optamos por comenzar a andar en San Martín de Ondes.

Del pueblo parte una buena pista en la que vemos un indicador al inicio que nos dirige al CAMIN REAL. Comenzamos la andadura en ligero ascenso entre árboles y fincas que debido a la niebla casi ni apreciamos. Como digo y, no lo repetiré más para no hacerme cansino, la niebla nos acompañó todo el día sin dejarnos ni un minuto. No así el agua que se tornó por momentos en nieve pero que pronto dejó de caer. Con estas premisas, se me perdonará el que no describa el paisaje en ningún momento, ya que las condiciones no eran las más propicias para ello.

Seguimos nuestra ascensión sin salirnos en ningún momento de la amplia pista, hasta encontrar una desviación a nuestra derecha, con un nuevo indicador del CAMIN REAL. El nuevo camino tampoco es malo, aunque poco a poco se va llenando de barro. Después de una buena remontada, nos encontramos con el primer miliario de los que se encuentra sembrada la ruta. Concretamente se trata del XXXVII, lo que nos indica que nos encontramos a 37 kilómetros del inicio de la ruta, allá por tierras leonesas.

Poco más arriba se termina el camino que traíamos, junto a una cabaña con buen cierre de piedras. Dejamos la cabaña a nuestra derecha y continuamos la marcha por la pradera en la malamente se distinguen las rodadas de algún vehículo. No es mucho el tramo que tenemos que subir para llegar a una collada en la que a nuestra izquierda observamos los restos de un indicador de piedra en el que podemos leer: ALTO DEL MOURO. Nuestra intención era acceder a la cercana cumbre del Pico del Mouro, pero por lo ya mencionado, desistimos. Hicimos la foto de rigor y volvimos sobre nuestros pasos con la decisión de alargar un poco la ruta, cogiendo el camino hacia San Lorenzo, con el fin de llegar a la Venta de Porcabezas.

Pero ya sea por la falta de visibilidad o por un despiste propiciado en parte por el mismo motivo, cogimos un sendero de buen porte, pero que descendía continuamente, cuando en realidad lo que teníamos que hacer era subir. Vuelta atrás y regreso al punto de partida. Un lugareño que apareció con un tractor, nos guió para coger el buen camino. Realmente en las condiciones que teníamos no es de extrañar nuestra equivocación, ya que parten del lugar un buen número de caminos y concretamente el que nosotros queríamos coger, era el menos marcado de todos, a penas unas desdibujadas rodadas nos lo indicaron por un buen rato, hasta que por fin, llegamos a una zona donde ya se convertía en un verdadero camino.

Sin pérdida posible ya, llegamos a las inmediaciones de la Venta de Porcabezas, un buen caserón junto al que encontramos el segundo miliario este con el número XXXVI. Poco más allá, junto a dos grandes rocas a la derecha en el sentido de la marcha, que se nos asemejaban fantasmas, parte un senderillo por el que nos hubiésemos acercado al Pico Porcabeza y tuviésemos visibilidad. Como la cosa no era así, hicimos un pequeño paro en nuestro caminar y tras reponer fuerzas con unos frutos secos y algo de buen vino, dimos la vuelta y por el mismo camino de ida, retornamos a la zona del Alto del Mouro, para continuar en descenso, por donde primero habíamos subido, hasta llegar a la buena pista por la que subimos desde San Martín.

Ahora tomamos a la derecha para continuar casi en llano hasta la Venta de La Corredoria. Poco antes dejamos una ancha y embarrada pista que baja a la derecha hacia Tolinas. Aquí pudimos observar la importante construcción de la venta, hoy convertida en cuadra y quizá por ello en muy buenas condiciones.

Continuando el camino... Lo de camino es un decir: barro y agua en grandes cantidades. Como digo, continuando por este mal camino tratando de mojarnos lo menos posible, nos acercamos al hoy al menos, fantasmagórico pueblo de Dolia, donde nos recibieron con ladridos un buen número de perros. Por otro lado, no vimos ni un alma.

Aquí y sin que sirva de precedente, agradecimos la aparición de la carretera. Al menos nos olvidamos por fin del barro. Ya todo el resto de la ruta la hacemos por una buena carretera que en múltiples y eternas revueltas, nos deposita en el este si, habitado pueblo de Las Cruces, donde pudimos degustar el sabroso bollu preñau típico del lugar. La comida y la tertulia la hicimos animadamente en el único bar de la localidad y a una hora prudencial a causa de la niebla que se espesaba más, cogimos el autocar que nos devolvería a nuestras respectivas casas, concluyendo así la primera ruta de este 2006 recién estrenado.

JAFPA

domingo, enero 01, 2006

ALTO DE LOS CHABOZOS 1.168 m

MARZO/2004

Nueva ruta del trofeo de la FEMPA que realiza el Grupo de Montaña Las Xanas. Largo viaje que compensaremos después, dando buena cuenta de las viandas que nos `pongan en el plato en el restaurante La Llandesa, en Pola de Allande.

El autocar nos deja al poco de pasar el pueblo de Lago, en la carretera de Pola de Allande a Grandas de Salime y donde parte en descenso, la carretera que va a Armenande. Son las 11 de la mañana y está lloviendo. Nos ponemos en marcha (885 m; 0:00 h) carretera abajo y enseguida pasamos por Carcedo (665 m; 0:25 h), que lo dejamos a la izquierda, para seguir descendiendo rumbo al río y viendo como nuestro destino, que lo tenemos enfrente, está cada vez más y mas alto.

Atravesamos el pueblo de Armenande (660 m; 0:40 h) y seguimos descendiendo bajo la fina y pertinaz lluvia. Al fin llegamos a la altura del río d’Or (550 m; 0:50 h) que atravesamos por un puente que se encuentra junto a la capilla de las Vegas. Nada mas atravesar el puente, abandonamos la carretera que continúa hacia Villardejusto, para tomar un sendero que sale a la izquierda y que pronto comienza a tomar altura atravesando un bosque de castaños y al lado de un casi seco arroyo. Pronto entroncamos con una amplia pista que nos llena de dudas. Parece que el camino continúa atravesando el arroyo, aunque la maleza ha hecho presa en él, mientras que la pista toma dirección contraria, aunque pensamos que más arriba cambiará de rumbo. De todos modos optamos por una solución intermedia y comenzamos subiendo por la pista a la derecha, para tomar luego el primer sendero que sale de ella hacia la izquierda, a encontrarse nuevamente con el arroyo, pero mucho más arriba, ya donde el bosque se despeja.

Cruzamos entonces el arroyo y continuamos la ascensión por los derrumbes del Pico Soma con rumbo a la collada que observamos por encima de nosotros. Según nos acercamos a ella comenzamos a pisar las primeras nieves ya sin lluvia sobre nuestras cabezas. Alcanzamos el collado (1082 m; 2:20 h) y decidimos abandonar la primera idea de acceder a la cercana cubre del Pico Soma, para dirigirnos directamente al Chabozos que comenzamos a vislumbrar a nuestra derecha, casi cubierto por la neblina. Cruzamos las praderas que nos separan de él y nos encontramos con una zona de grandes piedras cubiertas de nieve que no tenemos más remedio que atravesar. Pisando con cuidado, tanteando el firme del terreno vamos avanzando poco a poco, hasta alcanzar la cumbre del Pico Chabozos (1168 m; 2:50 h).

Reponemos fuerzas mientras vemos como por el lado de la Sierra de Lago comienza a entrar la niebla. Tras las fotos de rigor y viendo que el tiempo toma tintes más bien desagradables, emprendemos prontamente la marcha, siguiendo la dirección que traíamos, buscando una buena bajada al mismo valle del que provenimos.

Tras un corto recorrido vemos que más abajo se dibuja una buena pista y hacia ella dirigimos nuestros pasos. Efectivamente, pronto damos con ella y retornando nuevamente con dirección a Lago (derecha), llegamos al pueblo de Villardejusto (650 m; 3:45 h) en el que existen un buen número de colmenas. El pueblo parece deshabitado, pero tampoco nos paramos a comprobarlo. Continuamos camino siempre en descenso, hasta entroncar nuevamente con el río, en el mismo punto del que habíamos salido algunas horas atrás, la ermita de las Vegas (550 m; 4:10 h).

Ahora nos resta una dura ascensión por la pista que esta mañana descendimos. El sol nos visita ahora, en el momento menos oportuno y nos hace sudar de lo lindo mientras ascendemos pasando, primero, por el pueblo de Armenande (660 m; 4:20 H) y poco más tarde por el de Caicedo (665 m; 4:40 h). Continuamos nuestro sufrimiento pista arriba, hasta finalizar donde esta mañana habíamos comenzado la ruta, en la carretera de Lago (885 m; 4:40 h).