jueves, diciembre 07, 2006

PICOS DE SANTA ANA Y PEÑA VIEJA

2 de SETIEMBRE de 2006

Punto de partida: EL CABLE (LIÉBANA. CANTABRIA)
Punto de llegada: ESPINAMA (LIÉBANA. CANTABRIA)
Mapa de la Ruta: MACIZOS CENTRAL Y ORIENTAL DE LOS PICOS DE EUROPA. MAPA EXCURSIONISTA 1:25000 de MIGUEL ANGEL ADRADOS
Distancia total: Aproximadamente 21 Km
Desnivel: De Subida 779 m. (Acumulado 931 m) De Bajada 1.736 m.
Tempo estimado: 6 a 7 HORAS
Dificultad: ALTA
Orientación: FACIL

DESCRIPCIÓN:

Para llegar a Fuente Dé desde Oviedo, tomaremos la carretera A-66 dirección Gijón, hasta su enlace con la A-8 en Paredes. Seguiremos por ella hasta su finalización en las inmediaciones de Llanes, donde automáticamente pasaremos a la N-634 por la que seguiremos hasta el cruce con Unquera. Pasaremos por esta población por la N-621 por la que recorreremos todo el Desfiladero de la Hermida, hasta la localidad de Potes, donde debemos continuar por la CA-185 hasta la estación del teleférico en Fuente Dé.

Aquí tenemos dos opciones: los más atrevidos pueden subir a la estación superior por la Canal de la Jenduda, para lo que deben contar con más de dos horas de dura ascensión. Mientras, los que somos menos duros, ascenderemos a la cota de los 1.834 metros con la inestimable ayuda del teleférico. Debemos tener en cuenta la época del año en la que realizamos esta ruta, ya que en los meses de julio y agosto, las colas para el teleférico suelen ser considerables. Por ello es conveniente madrugar para llegar a la estación en la hora de apertura, las 9 de la mañana.

El final de la ruta se encuentra en Espinama que dista unos cuatro kilómetros de Fuente Dé, en la carretera CA-185 de Fuente Dé a Potes.

El teleférico nos deja en la estación superior (1.834 m) y comenzamos a caminar por la amplia pista que se abre en el lateral de la estación y con clara orientación norte. Seguiremos esta pista hasta un recodo en el que existe una desviación que se dirige al Refugio de Áliva. Es la Horcadina de Covarrobres (1.925 m). Nosotros continuaremos a la izquierda subiendo bajo las faldas de peña Olvidada por la derecha y los Hoyos de Lloroza por la izquierda, hasta una nueva bifurcación, La Vueltona (1.960 m), donde la pista sigue a la izquierda formando una cerrada curva y dirigiéndose a las antiguas Minas de Altaiz. Continuamos de frente ya con la vista puesta en el extraño artilugio que forma el refugio de Cabaña Verónica. Ahora transitamos entre el Hoyo sin Tierra y los desventíos de Peña Vieja, contemplando a la izquierda las cumbres de la Torre de Altaiz, Pico San Carlos, la Torre de Hoyo Oscuro, el Madejuno, Tiro Llago y la Torre Blanca, cerrando por el norte este agreste cordal. El camino se empina y se retuerce en cerrados tornos entre grandes piedras seguramente desgajadas de las torres que tenemos a la derecha. Alcanzamos un nuevo cruce (2.220 m) casi imperceptible, señalizado por una inscripción en una piedra. Abandonamos la pista que de frente continúa hacia el refugio de Cabaña Verónica y al Collado de Horcados rojos, para coger el camino armado que sale por nuestra derecha y que va ascendiendo a los pies de la Aguja de La Canalona. Una enhiesta torre de piedra en la que pudimos contemplar como un escalador trepaba por su verticalidad. Poco a poco nos vamos acercando a una muralla por la que el camino, cada vez más descompuesto, va ascendiendo en zigzag muy cerrados. Debemos tener precaución con la posibilidad de que, quienes nos preceden, puedan soltar alguna de las múltiples piedras que jalonan el maltrecho camino. También debemos procurar no ser nosotros quienes las precipitemos sobre quienes nos siguen.

El camino que serpentea por la vertical pared, finaliza en un amplio collado, Collado de la Canalona (2.444 m), dando vista a Peña Vieja, máxima altura de Cantabria con sus 2.613 metros. Aquí realizamos un pequeño alto para recuperar fuerzas y poder contemplar el nuevo espacio que se abre a nuestros ojos. Enfrente y a la izquierda de la oscura Peña Vieja, podemos contemplar el inicio de un sendero que desciende por todo el pétreo valle casi en paralelo a la muralla caliza que tenemos a nuestra izquierda. Ese sendero discurre por el Valle de las Moñetas hasta las Vegas del Toro o de Sotres, en la pista que va desde este último pueblo hasta Aliva con continuidad a Espinama. Dos son las bifurcaciones importantes en esta trayectoria. La primera, muy cerca de su nacimiento, donde nos encontramos, a la altura de Coteras Rojas baja a la derecha por la denominada Canal del Vidrio, a las antiguas instalaciones de las Minas de Las Manforas y al Chalet Real en Aliva. Este era nuestro pretendido camino de descenso, pero los últimos informes que tenemos de él, no hacen recomendable su descenso para un grupo. El terreno degradado por la acción del agua y la nieve, deja un estrecho paso muy resbaladizo y con importantes desplomes.

El segundo de los desvíos es el conocido como ruta de Collada Bonita y se realiza a la altura de los Tiros Navarro buscando el desgajado peñón del Cuchallón de Villasobrada.

Pero esas son otras rutas y la que hoy nos compete pasa por continuar camino a la izquierda (N), siguiendo un sendero que se marca en la rojiza tierra y que busca el collado que se forma entre los Picos de Santa Ana y los Tiros Navarro. Desde ese Collado de Santa Ana (2.503 m), iniciamos la ascensión a la más baja de las dos cumbres. Seguiremos el camino que serpentea buscando la cumbre oriental, casi de frente a nosotros, dejando el que sale a la derecha y se dirige a la cumbre occidental, algo más complicada de ganar. Pronto deberemos ayudarnos algo de las manos para asegurar nuestros pasos por las llambrias y ascender por la corta canal que se forma, hasta alcanzar la cumbre de 2.596 metros.

El panorama se abre y ante nuestros ojos se muestra un sinfín de cumbres. Desde la lejana Peña Santa al trapecio de Torrecerredo, pasando por la más cercana Santa Ana occidental, el Llambrión y Peña Blanca a su izquierda. Por el este, el Macizo de Andara del que distinguimos claramente la Morra de Lechugales, su máxima altura, y a su derecha el Cortés y el Prau Cortés. Más al sur, la inconfundible silueta del Peña vieja, con su forma de colmillo y su característico color pardo rojizo, nos muestra los caminos para su conquista. Tras de ella, la cordillera se desdibuja entre la niebla. A nuestros pies y con clara orientación nordeste, se abre el profundo Valle de las Moñetas, confinado entre las paredes del cordal en el que nos encontramos y el vecino de Juan de la Cuadra. Las vistas son maravillosas pero el tiempo pasa y un ligero aire frío que parece anunciar nieve, nos obliga a plantearnos la continuación de la ruta.

Tras desistir de la conquista del otro Pico de Santa Ana y ya que no vamos a bajar por la Canal del Vidrio, por los motivos que expuse anteriormente, decidimos alcanzar la cumbre de Peña Vieja. Para ello, descendemos por donde habíamos subido, extremando las precauciones ya que el paso es resbaladizo por la tierra y pequeñas piedras que lo forman. Alcanzado el Collado de la Canalona, continuaremos por el marcado sendero que se dirige a las empinadas rampas de Peña Vieja. El camino no tiene pérdida, pero si que encontraremos infinidad de ellos. Nosotros subimos primero por la derecha de la peña para cambiar a media ascensión hacia la izquierda, para finalmente ganar la cumbre por el centro. Peña Vieja (2.613 m), es la máxima altitud de Cantabria.

El día es fabuloso y las vistas son inmejorables. A nuestros pies, justo al otro lado de por donde ascendimos, los Puertos de Aliva nos muestran la cicatriz de la pista que los une con Sotres. Siguiendo de derecha a izquierda, el Macizo de Andara nos sigue mostrando sus altivas cumbres. Luego un sinfín de picos conocidos: Peña Castil, Collada Bonita, Picu Urriellu, La Morra, Tiros Navarro, Los dos Picos de Santa Ana, La Torre de Horcados Rojos y más atrás, el Torrecerredo y el Macizo Occidental, capitaneado por la altiva silueta de la Peña Santa. Entre ambas formaciones, el circo del Llambrión, del que se desgajan hacia el sur Tiro Llago, Madejuno, Torre del Hoyo Oscuro, Pico San Carlos y Peña Remoña, cerrando el círculo pasando por la estación superior del teleférico de Fuente De y finalizando en la recortada cresta que nos une a Peña Olvidada.

Con gran dolor de nuestro corazón abandonamos esta magnífica atalaya y más o menos por el mismo camino de subida realizamos el descenso, hasta alcanzar el Collado de la Canalona. Por la estrecha abertura por la que hace varias horas alcanzamos el collado, emprendemos con la máxima prudencia el descenso. Debemos procurar que no caigan piedras sobre los que nos preceden. Luego seguimos el mismo recorrido de subida hasta la Horcadina de Covarrobres (1.925 m). Aquí seguiremos la pista que baja a la izquierda hacia Aliva hasta alcanzar el amplio Collado de Juan Toribio, desde el que tenemos una buena vista del Chalet Real. La pista continúa por la cara norte de los Cuetos de Juan Toribio, mientras que nosotros la abandonamos para dejarnos caer vertiginosamente por las empinadas praderas de la vertiente sur, con orientación hacia el cordal que tenemos enfrente, Las Cumbres Avenas, manteniendo la pista que sale del refugio de Aliva a la izquierda y buscando los mejores pasos por la vega con ligera tendencia a la derecha, sur. No existe camino definido, pero no tiene pérdida. Debemos alcanzar la pista que baja a Espinama, en las Portillas del Boquerón. Para ello nos encontraremos un marcado sendero, que casi sin perder altura nos lleva a rodear por el este el Cueto Redondo, y por la Cuesta del Queso bajamos a la pista, cerca de las cabañas de la Majada de Espinama y Las Llavias.

La pista nos conduce a los Invernales de Igüedri y siembre en descenso por la terrosa y polvorienta pista, alcanzaremos las casas de Espinama donde ponemos punto y final a la ruta de hoy tras cerca de 7 horas de camino y con la mente llena de inusitados paisajes.

Ni que decir tiene que la ruta se acorta en aproximadamente una hora si se prescinde de la subida a Peña Vieja, pero si no se conoce esta cumbre, merece la pena acercarse a ella.

JAFPA

lunes, septiembre 11, 2006

PASEO EN SOMIEDO POR EL PICO BLANCO Y MURIA BRAVA

26 de AGOSTO de 2006

Punto de partida: TORRESTIO (LA BABIA, LEON)
Punto de llegada: TORRESTIO (LA BABIA, LEON)
Mapa de la Ruta: MAPA DE SOMIEDO DEL GRUPO DE MONTAÑA VETUSTA
Distancia total: Aproximadamente 20 Km
Desnivel: De Subida 768 m. (Acumulado 926 m) De Bajada 768 m.
Tiempo estimado: 7 a 8 HORAS
Dificultad: MEDIA por la distancia
Orientación: FACIL

DESCRIPCIÓN:

A pesar de ser un paseo por el Parque Natural de Somiedo, el inicio y final de la ruta lo realizamos en el pueblo leonés de Torrestio. Para llegar a Torrestio desde Oviedo, cogeremos la carretera N-630 con dirección Trubia y aquí seguiremos por la AS-228 dirección Teverga. En San Martín continuamos por la AS-228 dirección Puerto de Ventana y aquí, al pasar a la vecina provincia de León, la carretera pasa a denominarse LE-481. Seguimos por esta recién reparada carretera durante unos cinco kilómetros y en una cerrada curva a izquierda, sale por la derecha una estrecha carretera con dirección a Torrestio (1.360 m). Tras otros cuatro kilómetros llegaremos a este pequeño pueblo donde podemos dejar el coche delante del único y buen bar de la localidad.

Ya andando, cruzaremos el pueblo teniendo precaución con las gallinas, tal como se indica con sendas curiosas señales de tráfico. Dejamos a la derecha la pista que se dirige al Puerto de San Lorenzo por el Camin Real de la Mesa y después de atravesar el Río Traspando, junto a las últimas casas del pueblo, sale una pista hormigonada a la izquierda, que en dura subida nos sitúa en el inicio del Valle de Valverde. Tal como indica el cartel de madera que hay sobre la señal de velocidad máxima 30 km/h, el otro ramal de la pista se dirige a los Lagos de Saliencia y por ella haremos el regreso.

La amplia pista recupera la horizontalidad y el camino se hace más llevadero. Pronto alcanzamos unas instalaciones agropecuarias y poco más adelante podemos abandonar la pista si preferimos pisar terreno algo mas mullido. De todos modos, la pista continúa su recorrido hasta llegar a un chozo en el que se convierte en camino y sigue ascendiendo hasta el Collado El Quexeiro donde se une al que ahora cogemos como alternativa. Pasamos al otro lado del Arroyo de Valverde y seguimos paralelos a él por el poco marcado sendero. Pasamos a los pies del Pico Morronegro, teniendo al otro lado del valle la Peña Vallera y el Pico Solarco. El camino es cómodo y vamos ascendiendo sin mayores esfuerzos. Alcanzamos un poste indicador del nivel de la nieve, pintado en franjas blancas, verdes y amarillas, donde el camino tuerce a la derecha para buscando el centro del valle por donde llega el otro sendero antes mencionado. Estamos en El Quexeiro (1.755 m).

En este punto aparece una nueva y muy marcada pista que desciende con dirección sur para dirigirse a La Majua. Nuestro camino sale a la derecha (oeste) a pasar entre las moles de Peña Congosto y Peña Solarco. Es La Hoz, que nos da paso al Valle de Congosto. A nuestra izquierda corre un pequeño arroyo, el Río de la Majúa. Al entrar en las praderas de Congosto, justo donde existe un pequeño cierre, abajo, al otro lado del río, hay una muy buena fuente de heladas aguas todo el año.

Caminamos por las praderas y después de pasar junto a una gran piedra que hay en el desdibujado camino, iremos tendiendo a la derecha, para acercarnos a las ya visibles masas calizas del Calabazosa y el Pico Blanco. Precisamente debemos ascender al collado que se forma entre ambas cumbres y lo haremos por un marcado camino que zigzaguea por la verde vallada. Al final, izquierda, del crestón calizo del Pico Blanco, vemos una puntiaguda piedra que apunta hacia el cielo. Es el Diente de la Cuerria, nuestra segunda cumbre del día. Pero de momento nos encontramos subiendo al collado de los Puertos de Congosto bajo la atenta mirada de un buen rebaño de rebecos que nos contemplan nerviosos. Mientras subimos vamos contemplando la vertical pared del Pico Blanco, inaccesible desde esta cara sur. Pero nuestros miedos se desvanecen al alcanzar el collado. Una practicable pedrera nos permitirá la ascensión.

En el collado se abren a nuestros ojos el inmenso paisaje lunar de los Puertos de Congosto, que bajan a los Lagos de Saliencia que no son visibles desde este punto. Ascendemos la pendiente que nos separa de lo más alto del Pico Blanco (2.070 m) y nos situamos en la estrecha cuchilla de esta escarpada cumbre. La visión del Valle de Congosto a vista de pájaro es impresionante. Las caídas son verticales desde la enriscada atalaya. Al sur, al otro lado del valle, las peñas de Congosto y a la derecha aunque algo más alejado, aparece el Montihuero. Por el Oeste vemos la Torre de Orniz y la recortada cresta del Muria Brava y más al norte y en la lejanía, la inconfundible silueta del Cornón. Algo más cercana, la mole de Peña Chana, Peña Negra y Los Albos, que sobresalen en la extraña imagen lunar de esta zona norte.

Descendemos de la cumbre un poco ateridos por el frío aire que se levantó, por la única cara que se puede hacer sin problemas, por la norte. Continuamos pegados a la caliza con dirección oeste y al llegar a un collado, Collada la Cuerria, antes de bajar a él, buscamos en el final de la caliza del Pico blanco una canal en forma de chimenea y por ella ascendemos buscando los mejores pasos, para auparnos en vertical ascensión, a la inclinada piedra que forma el Diente de la Cuerria (2.027 m). Si, se trata de una piedra lisa e inclinada hacia el Valle de Congosto y que tiene una extraña atracción. Es la segunda vez que subo a ella y en ambas la tendencia fue acomodarse en esa laja a contemplar plácidamente el paisaje.

Aunque nos encontrábamos muy cómodos en esta atalaya y un tímido sol calentaba nuestros cuerpos, había que seguir y hubo que bajar del Diente. Lo hacemos por el mismo sitio de la subida y descendemos al Collado de la Cuerria para seguir a Muria Brava que no es otra que la cresta caliza que tenemos delante.

Debemos recorrer casi toda la pared de Muria Brava por su cara norte, desechando una canal que parece subir a lo más alto. Cuando estemos a la altura del Pico Rubio, el central, de los Albos, Veremos una ancha canal herbosa que se dirige a un collado. Debemos subir su empinada cuesta casi hasta el final. Pero antes de llegar a la pared de La Muela, a la izquierda veremos una canal más estrecha que se encarama a lo alto de la caliza torre. Ascenderemos por ella como si de una escalera se tratase y pronto haremos cumbre en la estrecha franja de la Muria Brava (2.128 m).

Las vistas son similares a las que tuvimos en las dos cumbres anteriores, pero en esta ocasión tenemos mucho más cerca la Torre de Orniz de la que solo nos separa la contigua peña de la Muela con casi la misma altura de Muria Brava. A nuestros pies por el lado sur, la Laguna de Congosto y por el norte la desolada superficie lunar que venimos contemplando casi todo el día. Desde la atalaya de Muria Brava hacemos visualmente el recorrido que aún nos resta para finalizar la ruta de hoy. Vemos como un sendero hacia el este, recorre la cara norte de las cumbres anteriores buscando cerrar el círculo que envuelve la zona donde se encuentra el Lago Calabazosa que no vemos pero intuimos. Un extraño cielo con nubes en forma de embudo por el que parece que en cualquier momento puede comenzar a caer agua, nos apura para descender. Desandamos el camino hasta la Collada la Cuerria y aquí tomamos un marcado camino que vemos continuar en la lejanía. Casi sin perder altura vamos recorriendo el circo de cumbres que nos vigilan por el este. Son La colorada, Peña Cualmarce y Peñas Trespando. Aquí ya tenemos una vista completa de los dos lagos, el Calabazosa y el Cerveriz. Entre la Peña Trespando y la Peña La Braña, se abre una collada, Abertura Arenera por donde podemos acceder al Puerto de Traspando y a Torrestio, lo mismo que desde la siguiente collada de La Forcada.

Pero nuestra intención es la de cerrar el círculo llegando al Lago la Cueva y a la Collada de La Farrapona. Por debajo nuestro y por encima del Lago Calabazosa vemos una pequeña cabaña en una vega. Es la Majada Calabazosa. Sin necesidad de bajar a ella, perdemos un poco de altura para buscar un sendero que vemos pasar sobre un hombro que se encuentra sobre la majada. Alcanzado este sendero el camino ya no tiene pérdida. Pronto vamos a salir por la Horcada Calabazosa a dar vista al Lago La Cueva y al amplio sendero que lo rodea para terminar a los pies del lago y muy cerca de la pista que baja de la Farrapona, junto a una antigua construcción perteneciente a la mina que allí se exploto hasta no hace mucho tiempo.

Alcanzamos la pista por la que nos dirigimos (derecha) al Alto La Farrapona y aquí continuamos al este en descenso, siguiendo toda la pedregosa pista que sin pérdida nos lleva al punto de partida tras dejar a la derecha el camino que cogíamos por la mañana en el inicio de esta bonita ruta por el Parque Natural de Somiedo.

JAFPA

lunes, agosto 28, 2006

DESDE LA COBERTORIA A LINDES, POR LA CARBA VALSECO

19 de AGOSTO de 2006

Punto de partida: ALTO DE LA COBERTORIA (QUIROS)
Punto de llegada: LINDES (QUIROS)
Mapa de la Ruta: MAPA TOPOGRÁFICO NACIONAL 77-II BARZANA Y 77-IV TORREBARRIO
Distancia total: Aproximadamente 25 Km
Desnivel: De Subida 695 m. De Bajada 924 m.
Tiempo estimado: 7 a 8 HORAS
Dificultad: MEDIA por la distancia
Orientación: FACIL

DESCRIPCIÓN:

Al alto de la Cobertoria desde Oviedo, se puede llegar por la parte quirosana o por la lenense. Actualmente se encuentra en mejor estado la carretera que sube desde Barcena, ya que está recién asfaltada mientras que la que viene por Pola de Lena se encuentra en obras y hace bastante tiempo que estas, están paradas.

En Oviedo cogemos la nueva autovía A-63 con dirección Grado /La Espina hasta la salida 9 que nos desviamos hacia Trubia. Hacemos la rotonda de Soto, dirección Trubia y entramos en la N-634 un corto recorrido, para coger a continuación en el barrio de Molina, la AS-228 dirección Teverga. A la salida de Caranga de Abajo, continuamos de frente por la AS-229 con dirección a Bárzana de Quirós. Pasado Bárzana, en Santa Marina, cogemos la carretera AS-230 con dirección a Pola de Lena, hasta el punto kilométrico 11, alto de la Cobertoria, lugar en el que se cruzan cuatro caminos: la carretera por la que nosotros llegamos, que continúa hacia Pola de Lena, otro por la izquierda que se dirige al Prau Llagüezos, lugar en el que se celebra una afamada Fiesta del Cordero, y un cuarto que se dirige a Lindes por la derecha. El vehículo que nos tenga que recoger, puede seguir por esta carretera QO-5, hasta Lindes, aunque desconozco el estado de la misma en el tramo comprendido entre Las Llanas y la carretera QO-4 que va desde Santa Marina a Lindes. Por ello, salvo que se tenga seguridad, es preferible retornar por la misma carretera hasta Santa Marina y allí coger la QO-4.

En el Alto de la Cobertoria (1.179 m), podemos contemplar mirando al sur, nuestro destino. Claramente se ve, si el tiempo lo permite, la redondeada mole de La Carba Valseco rodeada de otros picos de mayor alcurnia, Tapinón, Siegalavá, y vigilada de cerca por la otra mole inmensa de la Peña Rueda. Nuestro camino sale desde el mismo alto, a la izquierda de la carretera que indica a Las Llanas y Lindes. Es un sendero que pronto se mete entre matorral. Podemos remontar a la izquierda el promontorio del Pico Bildeo (1.242 m) y continuar por la cresta. De todos modos, el sendero alcanzará la lomera del cordal poco más allá del Bildeo, para continuar a caballo de la sierra divisoria de los concejos de Lena y Quirós.

Por Cual Puercu (1.152 m) el sendero se convierte en amplia pista que llega por la derecha desde la QO-5 con dirección al pueblo lenense de Zureda. Después de un tramo en llano comienza la primera cuesta importante del día. La pista se retuerce en dura pendiente, atravesando un bonito bosque de hayas. La cuesta y el bosque finalizan al unísono en una abierta collada. Estamos en Porciles (1.347 m).

La pista desciende por las praderas de Prau Porciles, siempre con vistas a nuestro destino, aunque las nubes tratan de impedirnos su visión. El tiempo va empeorando y algunas gotas de lluvia ya nos hicieron sacar el chubasquero. En el Valle a nuestra derecha, aparece primero el pueblo de San Melchor, Cortes, iluminado por un tímido arco iris, efecto de la mezcla entre el sol que da en el valle y las gotas que a nosotros nos están mojando. Poco más adelante también aparece Lindes, nuestro destino final y mirando atrás, vemos todo el valle de Quirós con algunos picos bien conocidos: Peña el Alba, el Gorrión y la Forcada. Por la parte lenense, vemos el valle de Valgrande y la cicatriz de la autopista a León.

Llegamos a un cruce de pistas y dejamos la que continúa a la izquierda y que baja a Zureda. Nos encontramos en el Barraal. A la derecha dos pequeñas cotas son el Brradalin y el Barraal. Más adelante y a la izquierda del sendero, tenemos el Cuetu Chobos. La pista se convierte en sendero y desciende un poco para meterse entre los carrascos y las fayas. El camino se cierra ligeramente para abrirse de nuevo una vez traspasado el collado que se forma en la cara sur del Cuetu Chobos. Vuelve a llover.

Subimos por una pradera hasta alcanzar un collado desde el que ya vemos cerca el Pico Busbigre. Esta empericotada peña caliza la pasamos por su cara sur, dejando a la derecha una cabaña con una buena muria. El camino desaparece y aquí es donde debemos fijarnos y leer con atención. Un sendero casi imperceptible del ganado pasa por una zona de piedras sin perder altura, antes más bien la va ganando para luego girar repentinamente a la derecha a buscar la peña y pegados a una lisa pared de caliza, el minúsculo sendero continúa para buscar un horcado por el que pasamos a las amplias praderas de las Cochadas, anteriores a la Carba Valseco.

La lluvia arrecia y la niebla cubre la Carba. Paramos por unos instantes a la espera de tener mejor visibilidad y luego optamos por seguir el cierre de alambrada que sube por la fuerte pendiente de la Carba. Marcados senderos de las vacas nos van guiando por la dura subida hasta alcanzar la parte central de la amplia peña. Luego, desde la lomera, solamente resta seguir por la cresta para auparnos en la cumbre de la Carba Valseco (1.874 m), con el valle que le da nombre a nuestros pies.

Tirando de memoria y con el mapa en la mano, ya que las vistas son nulas a causa de la niebla, por el suroeste tenemos el Tapinón y el Siegalavá al otro lado del Valle Valseco. Al norte de ellos se abre una agreste hondonada que forma la Foz Pequeña, con el Abedulón y Peña Arpín como guardianes de su entrada. Más al norte, Quirós y el Aramo cerrando el amplio valle. Y por el este, el Valle de Valgrande con la autopista y el camino por el que vinimos.

Descendemos a Valseco buscando el mejor paso entre la caliza y las pequeñas praderas del la Carba, para ganar el marcado sendero que pasa por el valle e ir bordeando las praderas que bajan del Tapinón por su cara norte. El camino se dirige a Fondos a los pies del Pico Abedulón. Nuestra idea era descender al profundo valle por el que discurre el río de la Foz Pequeña y continuar por él hasta Lindes, pero un pastor que encontramos en el camino, nos advirtió de las malas condiciones en las que se encuentra este paso debido a los destrozos hechos por el agua, lo que podía complicarnos mucho el paso por dicha foz. Ante estas premisas y teniendo en cuenta que el tiempo no es nada favorable, optamos por hacer el descenso a Lindes por la bien conocida Foz Grande. Para ello salvamos el descenso a la hondonada del inicio de la Foz Pequeña para ganar las praderías de Busdongo pasando entre el Chegu, hoy seco y la Peña Arpín. Un duro descenso nos acerca a una muralla de escobas que nos separan del Río de la Foz Grande. Buscamos el mejor paso entre las escobas y atravesado el río, seguimos sus aguas por el sendero que se forma en su orilla izquierda. Nos metemos en la foz y tras atravesar nuevamente el río, seguimos por el camino que discurre por la derecha y que se adentra en un bonito y tupido bosque.

Un nuevo cruce del río, este de mayor dificultad si el cauce viene crecido, nos sitúa en la penosa subida al Collau. No es que sea nada del otro mundo, pero con lo que ya llevamos de camino se nos hace la ascensión más dura. Encima vuelve a llover pero en esta ocasión fuertemente. Alcanzamos el Collau (1.266 m) caminando por el río en que la fuerte lluvia convirtió el camino. Avanzamos por la pradera hasta encontrar un sendero que por la izquierda y tras cruzar una portilla, se adentra en un bosque de hayas. Es el camino de Manin. Podemos seguir de frente por el camino que traíamos y alcanzaremos igual Lindes, pero optamos por seguir a Manin para evitar las embarradas zonas existentes en él. Alcanzamos un pequeño claro que se abre a la izquierda y seguimos el camino que ahora desciende por el bosque en múltiples revueltas. Atravesamos una portilla y nos encontramos en Manin Fonderu. Seguimos el descenso por camino más ancho hasta la unión con el que habíamos abandonado más arriba. El agua sigue cayendo con fuerza y el camino en descenso, casi es un río. Pero Lindes ya está cerca y la visión de las primeras casas nos anima la mermada moral. Entramos en el pueblo y ya junto a la iglesia encontramos el autocar que nos está esperando. Nuestra llegada a Lindes (950 m) coincide con el final de la lluvia. Sin comentarios.

JAFPA


miércoles, agosto 09, 2006

DE FUENTE DÉ A CAIN, POR LA CANAL DE DOBRESENGOS

29 de JULIO de 2006

Punto de partida: FUENTE DE (CANTABRIA)
Punto de llegada: CAÍN (LEÓN)
Mapa de la Ruta: MACIZOS CENTRAL Y ORIENTAL DE LOS PICOS DE EUROPA. MAPA EXCURSIONISTA 1:25000 de MIGUEL ANGEL ADRADOS
Distancia total: Aproximadamente 16 Km
Desnivel: De Subida 518 m. (Desde la estación superior del teleférico)
De Bajada 1892 m.

Tiempo estimado: 8 HORAS
Dificultad: ALTA.
Orientación: MEDIA

DESCRIPCIÓN:

Para llegar a Fuente Dé desde Oviedo, tomaremos la carretera A-66 dirección Gijón, hasta su enlace con la A-8 en Paredes. Seguiremos por ella hasta su finalización en las inmediaciones de Llanes, donde automáticamente pasaremos a la N-634 por la que seguiremos hasta el cruce con Unquera. Pasaremos por esta población por la N-621 por la que recorreremos todo el Desfiladero de la Hermida, hasta la localidad de Potes, donde debemos continuar por la CA-185 hasta la estación del teleférico en Fuente Dé.

Aquí tenemos dos opciones: los más atrevidos pueden subir a la estación superior por la Canal de la Jenduda, para lo que deben contar con más de dos horas de dura ascensión. Mientras, los que somos menos duros, ascenderemos a la cota de los 1.834 metros con la inestimable ayuda del teleférico. Debemos tener en cuenta la época del año en la que realizamos esta ruta, ya que en los meses de julio y agosto, las colas para el teleférico suelen ser considerables. Por ello es conveniente madrugar para llegar a la estación en la hora de apertura, las 9 de la mañana.

Para el regreso debemos contar con un vehículo que nos recoja en Caín o en Posada de Baldeón y nos retorne a Fuente Dé por la carretera LE-243 hasta su unión con la N-621 con la que accederemos a Potes y de aquí a Fuente Dé.

Situados ya en la estación superior del teleférico de Fuente Dé, el primer tramo del camino es muy fácil de seguir, ya que se trata de una amplia pista que en los meses de verano se encuentra atestada de caminantes. Seguiremos esta pista hasta un recodo en el que existe una desviación que se dirige al Refugio de Áliva. Es la Horcadina de Covarrobres (1.925 m). Nosotros continuaremos a la izquierda subiendo bajo las faldas de peña Olvidada por la derecha y los Hoyos de Lloroza por la izquierda, hasta una nueva bifurcación, La Vueltona (1.960 m), donde la pista sigue a la izquierda formando una cerrada curva y dirigiéndose a las antiguas Minas de Altaiz. Continuamos de frente ya con la vista puesta en el extraño artilugio que forma el refugio de Cabaña Verónica. Ahora transitamos entre el Hoyo sin Tierra y los desventíos de Peña Vieja, contemplando a la izquierda las cumbres de la Torre de Altaiz, Pico San Carlos, la Torre de Hoyo Oscuro, el Madejuno, Tiro Llago y la Torre Blanca, cerrando por el norte este agreste cordal. El camino se empina y se retuerce en cerrados tornos entre grandes piedras seguramente desgajadas de las torres que tenemos a la derecha. Alcanzamos un nuevo cruce (2.220 m) casi imperceptible, señalizado por una inscripción en una piedra, que por la derecha se dirige al Collado de la Canalona, pasando bajo la inhiesta columna de la Aguja de Bustamante. Seguimos de frente alcanzando los últimos recuestos para seguir luego llaneando, hasta alcanzar una depresión por la que el camino desciende para luego volver a subir, hasta el cruce entre Cabaña Verónica y el collado de Horcados Rojos, punto de destino de la mayoría de los caminantes veraniegos, buscando la inconfundible silueta del Picu Urriellu.

Siguiendo a la izquierda un desdibujado sendero, alcanzamos el refugio de Cabaña Verónica (2.325 m) construido por el ingeniero bilbaíno Conrado Senties, quien utilizó integra la cúpula semiesférica y desmontable del portaaviones norteamericano Palau, desguazado en Santurce. Las piezas se subieron en un camión hasta Áliva y desde allí, a lomos de caballerías. Aprovecharemos el lugar para hacer un pequeño descanso y poder contemplar y fotografiar el paisaje que nos rodea. Por la izquierda mirando hacia El Cable, tenemos la Torre de los Horcados Rojos (2.506 m), los Picos de Santa Ana (2.601 y 2.595 m), Torre de Coteras Rojas (2.493 m), Peña Vieja (2.613 m) y Peña Olvidada (2.406 m). Enfrente, por el amplio ventanal que se forma donde se encuentra la estación superior del teleférico, El Cable, podemos ver recortadas en el horizonte, entre otras, las siluetas del Curavacas (2.520 m), Peña Prieta (2.536 m) y Tres Provincias (2.497 m). Luego, ya más cercanas, aparecen cerrando la ventana, la Torre de Altaiz (2.335 m), Pico San Carlos (2.390 m), Torre de Hoyo Oscuro (2.374 m), Madejuno (2.513 m), Tiro Llago (2.567 m) y la Torre Blanca (2.617 m). Detrás de nosotros podemos ver el piramidal Tesorero (2.570 m), que cierra el circulo.

Repuestas las fuerzas y despejada la mente con tan amplio mirador, continuamos la marcha ascendiendo por las calizas rocas que tenemos al norte de Cabaña Verónica, siguiendo el rastro de los jitos (montoncitos de piedras) existentes. No debemos confundir nuestro camino con la subida al Tesorero que queda un poco más a la derecha. Nuestro rumbo debe ser noroeste buscando el sendero entre las caídas del Tesorero y las profundidades de Hoyos Sengros. A media altura entre ambos, discurren hasta tres pasos marcados con jitos. Nosotros seguimos el intermedio, ni el más alto, ni el más bajo y alcanzamos lo que podríamos llamar un camino bastante marcado por el que alcanzamos la Collada Blanca (2.352 m) a los pies de la Torre del mismo nombre y dando vista al Hoyo Tras Llambrión. De la collada Blanca parte el sendero que atravesando el Hoyo alcanza la brecha por la que se puede acceder a la cumbre del Llambrión.

Pero nuestro destino es otro y para conseguirlo debemos bajar de la collada con rumbo norte por un poco marcado sendero unas veces de tierra y otras de piedra. Los jitos continúan y nos permiten seguir bien el camino a poco que nos fijemos. Seguimos dando vuelta al Tesorero y llegamos a una pedregosa canal de fuerte descenso que nos va introduciendo en las inmediaciones del Hoyo Grande Cimero. Ya damos vista a las cumbres de la zona del Torrecerredo, separadas del Tesorero por los Picos Arenizas. A la izquierda nos queda el Picón hiniesta roca que podremos contemplar desde más abajo cuando miremos atrás, Descendemos toda la canal hasta el fondo del hoyo tapizado de verde. A nuestro alrededor las cumbres nos cierran convirtiéndonos en diminutos seres un poco fuera de su hábitat.

Dejamos a la derecha el pedregoso camino que sube a la Horcada de Caín, vía de acceso a las cumbres de la zona del Torrecerredo, bajo cuyos derrumbes caminamos en busca del collado que tenemos enfrente y que nos conducirá sin remisión, al Hoyo Grande Bajero. También debemos bajar hasta el fondo y caminar por sus hoy verdes profundidades siguiendo el amplio camino del valle que forman los picos que nos rodean. Frente a nosotros y a la izquierda, tendremos un pequeño y rojizo cordal de múltiples puntas, encabezado por la Torre de la Celada y con continuidad a la Torre de las Puertas de Mueño, la Torrezuela y la Torre del Pamparroso. A los pies de esta torre abandonamos la hondonada por la Garganta del Hoyo Grande (1.903 m). Este paso lo tomaremos si seguimos el sendero que serpentea por la izquierda, bajo la Torre del Pamparroso. En otra ocasión hicimos el descenso por el centro de la canal, pero es mejor ir tomando el lado recomendado para el descenso de la Canal de Dobresengos que en este punto comienza.

Las vistas se abren y ante nuestros ojos aparece el Macizo Occidental con el Jultayu, Cuvicente, Torre de la Celada y Peña Blanca como máximos exponentes. Una pedregosa y amplia brecha se abre ante nuestros pies. El sendero, bien jitado, se marca bien en esta parte izquierda de la canal. El descenso es fuerte, alternando zonas de piedras con otras de verde hierba, pero aún lo será más al llegar a una pedriza que no tenemos más remedio que abordar. Existe la posibilidad de buscar un paso por el borde derecho del pedrero donde hay más hierba pero con cuidado, se baja bien por entre las piedras, hasta alcanzar una terraza herbosa.

La canal continúa en su perpendicular descenso, ahora bien tapizada de verde y dando vista, cuando nuestros ojos pueden abandonar el mirar donde pisamos, al Jultayu y la Canal de Trea.

La canal no es recta. Tiende a ir girando a la izquierda y por esto no podemos ver toda su longitud. En uno de esos giros, frente a nosotros aparece la Canal de Oliseda y La Verdilluenga que cierra el Joon. Entre tanto, a la derecha nos acompañan los Picos de Dobresengos en nuestro alocado descenso. A los pies del Cueto del Ballestero, que Adrados denomina Cueto Andrés, nos encontramos con un pequeño bosquecillo de hayas que nos dará paso al Canalón. Un estrecho pasadizo, practicable si se tiene cuidado y no está mojado, por el que descendemos a Hoyo San Ligiesto. El Canalón, equipado con un par de enganches de hierro para poder colocar una cuerda, está formado en su inicio por tierra y pequeñas piedras sueltas, para más adelante convertirse en una canal de piedra. Por ello, si descendemos por este lugar, debemos tener precaución con la caída de piedras y bajar todos juntos para que esa hipotética caída no produzca accidentes. Existe otro paso a la izquierda del Canalón, pero solamente se salva la primera parte de este, ya que el sedo termina desembocando como a la mitad del Canalón.

Vencido el fuerte desnivel de ese tobogán, volvemos a pisar hierba pero no disminuye la inclinación. Cruzamos la seca riega del Arroyo de Casiellas para seguir el camino que desciende por su orilla derecha, para poco más abajo volver a la orilla izquierda. Traspasada una zona con algunas peñas, encontraremos una fuente con abrevadero, donde podremos saciar nuestra sed. Lo más duro de la canal ya pasó. Mirando hacia abajo, veremos en el fondo de la canal el río Cares a su paso por Casiellas. Podemos optar por continuar el descenso a orilla de la riega del Arroyo Casiellas, o bien seguir el sendero bien marcado que corta el verdor del Monte Mabro y que casi en llano nos lleva al Collado Torno.

Si continuamos a Casiellas seguiremos el sendero que baja por el fondo de la vallada y que luego vence los saltos del arroyo cortado en la roca de la derecha hasta alcanzar Casiellas donde existe una destartalada cabaña y un puentecillo salva el Cares y accede a la Senda del Cares. Siguiendo por ella a la izquierda y tras pasar la zona de túneles y la presa, llegaremos a Caín tras atravesar otro puente.

Si por el contrario, seguimos hasta Collado Torno (700 m), cosa que yo recomiendo, tendremos una magnífica vista de Caín a nuestros pies y de toda la Canal de Mesones hasta el Boquete, con buenas vistas de Peña Santa. Además, podremos disfrutar de una antigua maravilla: el Sedo Mabro. Un inverosímil paso difícil de ver aún estando sobre él. El sendero serpentea vertical como una escalera de caracol para descender el murallón. No tiene mayores problemas salvo el de prestar la máxima atención a todos los pasos y sobre todo donde pueda haber humedad. Luego más horizontal, se une al Camino de las Vacas y por él, en alargado recorrido llegamos a Caín ( 450 m).

Una hermosa ruta que bien merece su repetición para, una vez conocida, poder disfrutar de todos sus encantos con mayor goce.

JAFPA

martes, julio 25, 2006

DE LOS LAGOS A VALDEÓN, POR LOS PUERTOS DE CUBA

15 de JULIO de 2006

Punto de partida: Cdo. LES VALERES (LAGOS DE COVADONGA)
Punto de llegada: POSADA DE VALDEÓN (LEÓN)
Mapa de la Ruta: MACIZO OCCIDENTAL DE LOS PICOS DE EUROPA. MAPA EXCURSIONISTA 1:25000 de MIGUEL ANGEL ADRADOS
Distancia total: Aproximadamente 30 Km
Desnivel: De Subida 1006 m. De Bajada 1174 m.
Tiempo estimado: 10 a 12 HORAS
Dificultad: ALTA.
Orientación: COMPLICADA

DESCRIPCIÓN:

Para hacer esta larga ruta en todos los aspectos, acercamiento, la ruta y el regreso, debemos llagar a los Lagos de Covadonga. Para ello, desde Oviedo, debemos tomar la carretera A-66 hasta el enlace de Paredes, donde pasaremos a la A-8 (E-70), hasta las inmediaciones de Lieres donde pasaremos a la N-634 que se dirige a Santander, aunque nosotros iremos por ella hasta Arriondas, donde cogemos la N-625 hasta las inmediaciones de Soto de Cangas, en donde la abandonamos para seguir por la AS-262 hasta Covadonga y aquí, por la CO-4 ascender la serpenteante carretera hasta los Lagos de Covadonga. El trasporte que nos recoja, debe volver a Cangas de Onis, y aquí coger la carretera N-625 que sale a la izquierda antes del puente Romano. Seguirá toda la carretera de los Beyos hasta el Puerto del Pontón, donde cogerá una carretera que sale a la izquierda con dirección al Puerto de Panderrueda y Posada de Valdeón.

La ruta la iniciamos en el Collado de Les Valeres (1107 m), poco antes de bajar al Lago Enól, por una pista de tierra, en esta fecha en obras, que sale a la derecha de nuestra marcha, y va bordeando el lago hasta la Vega Enól a los pies de la Porra del mismo nombre. En la vega Enól, junto a un grupo de cabañas, existe una construcción mayor que es el refugio de pastores. La pista continúa por la majada de Vega la Cueva hasta el Collado de Pandecarmen, donde existe una bifurcación a la derecha que se dirige al Mirador del Rey. Nosotros seguiremos a la izquierda en descenso, pasando por el último lugar al que se puede llegar en coche, para poco más allá cruzar un puente de madera sobre el Río Pomperi. Este lugar se conoce como El Pozo del Alemán, en recuerdo del Alemán de Corao, Roberto Frassinelli.

La pista continúa en declarado ascenso hasta la majada de Vega la Piedra, llamada así por la gran piedra allí depositada. El camino serpentea por la pradera para ir subiendo hasta el Collado La Prida, inicio de las Vegas de Canraso, donde el sendero se desdibuja para cruzar la fértil pradería y está marcado por piedras clavadas en la tierra. Pasaremos por la majada de la Rondiella, donde aún permanecen varias cabañas en buen estado y posteriormente alcanzaremos el Collado Gamonal, lugar desde el que ya podemos ver los dos refugios de Vegarredonda. En primer término el nuevo, con dos edificaciones y más arriba el viejo con una forma característica y hecho de hormigón. Un pequeño descenso y dejamos a la derecha el camino que se dirige al refugio nuevo de Vegarredonda. Continuamos al viejo para llenar de agua nuestras cantimploras, en la buena fuente que allí se encuentra.

Tras un merecido descanso, ya que el calor aprieta y mucho, continuamos ruta por el Caleyón del Francés, pasando al lado de la cabaña de Cuerria Benita. El camino zigzaguea ganando altura de terraza en terraza. En Llampa Cimera, al pie de Los Argaos, el camino se bifurca. A la derecha seguiríamos hacia el Porru Bolu y el Jou Lluengu. Nosotros continuamos a la izquierda para culminar la dura subida al Collado La Fragua (1900 m). A la izquierda del camino se abre la depresión del Jou sin Tierri. Por él parte un sedero que se dirige a la Vega de Ario. Nosotros seguimos por el Sendero del Parque que se pega a los murallones que descienden de Los Argaos, dirigiéndonos al caos de piedras y rocas de Las Barrastrosas, que dan paso al Jou de los Asturianos. Nos encontramos entre la Torre de la Canal Parda a la izquierda y la Torre de Santa María a la derecha. Al frente ya vemos en toda su extensión la Peña Santa.

Siguiendo el camino alcanzamos el Collado del Jou Santu, o Boca del Jou Santu, donde finaliza el Sendero del Parque. Para adentrarse en el Jou Santu, magnífica depresión que tenemos frente a nosotros y que nos separa de la Peña Santa y del resto de torres que lo delimitan por el Oeste: La Torre del Torco, Las Tres Marías, La Torre de En medio, La Torre de La Horcada y La Torre de Santa María, esta última ya en el norte.

El camino, muy marcado, continúa por la pedrera que se forma al pie de la Torre de la Canal Parda. Desciende ligeramente, para luego mantenerse a media altura. Una zona de llambrias nos obliga a utilizar las manos para poder pasar. Luego el sendero continúa sin bajar para nada al fondo de la depresión. El Boquete, a la izquierda de la majestuosa mole de la Peña Santa, nos permite contemplar la silueta del Macizo Central con el Torrecerredo al frente. Para nosotros en esta ocasión, la pasada del Jou Santu quedará grabada en nuestras cabezas. Una tormenta prácticamente seca, desatada en las inmediaciones del Central, nos pone los pelos de punta con el retumbar de los truenos en las paredes del jou.

Alcanzado el Boquete y viendo desaparecer la tormenta, nos tomamos un respiro para reponer fuerzas y hacer algunas fotos de la zona del Torrecerredo que acaba de adquirir un extraño color debido a la tormenta.

Reanudamos la marcha buscando por la derecha los jitos que nos acompañarán el resto del camino. Debemos traspasar una lomera de caliza. Lo podemos hacer bien por arriba o bien bajando paralelos a ella para pasar al otro lado. Un vallecito con un imperceptible sendero, nos coloca nuevamente en lo alto. Aquí podemos contemplar ya los Puertos de Cuba al oeste. Son como una muralla verde tendida entre los riscos calizos de Los Cabritos y La Cerra del Frade. Debemos dirigirnos a ellos descendiendo lo menos posible. La senda muy jitada, desciende por los canchales del Hoyo Verde sin separarse demasiado de las caídas de la Peña Santa. Nos retorcemos en un sube y baja rodeados de piedra hasta que confluimos a una zona de matojos de corta altura. Por su pendiente ascenderemos los pocos metros que nos separan de la marcada collada de los Puertos de Cuba, al pie de la Cerra del Frade.

Un nuevo descanso para contemplar el maravilloso paisaje que se abre a nuestros ojos. El central, que continúa con ese extraño color que le dejó la tormenta. Al oeste, la zona de La Bermeja y entre ella y nosotros el camino por el que debemos continuar en busca de la Canal de Capozo. Al norte, la inmensa pared que baja de la cumbre de Peña Santa. Y al este, el camino por el que llegamos a este lugar; un inmenso canchal que cae sin remisión a buscar el Cares en el fondo del valle.

Descendemos de los Puertos de Cuba por la cara opuesta a nuestra llegada y siguiendo el marcado sendero que discurre a los pies de la Peña Santa. Nos dirigimos a la Pedriza Carbanal para ir buscando las caídas a la inminente Canal de Capozo. Por un pendiente canalizo accedemos a Verón del Corvo donde existe una buena fuente en la que nos aprovisionamos de la muy necesaria agua. El calor y la humedad nos hace beber más de lo normal y no sabemos si veremos más fuentes.

Reanudamos la marcha en decidido descenso por el marcado camino, que no deberemos abandonar, ya que no se desciende por el centro de la canal. El camino, que comenzó por el lado izquierdo sobre una pedrera, da un giro a la derecha cruzando la canal para acercarse a las paredes rocosas que la cierran por ese lado. En los Cabidos el camino se hace un poco más complicado debido a la pendiente y la piedra, lo que nos obliga a prestar más atención. Luego atravesaremos un bosque de avellanos enanos que pocas veces nos taparán la cabeza, para alcanzar las primeras fayas del Monte Corona. La canal quedó a la izquierda con su impetuosa caída en dirección a las cabañas que vemos abajo y que pertenecen a Las Vegas, ya en la ruta del Cares camino de Caín.

Pronto el camino se convierte en pista y ya sin perdida, atravesando por su parte mas alta, seguiremos todo el Monte Corona. Debo advertir, que a pesar de que aparentemente debemos descender, este descenso es inapreciable y más bien el camino siempre pica hacia arriba, lo que en algunos momento nos produce cierto desasosiego, debido a los muchos kilómetros que ya tenemos en las piernas. El terreno comienza a despejarse y ya vemos a lo lejos el Mirador del Tombo. Alcanzaremos la carretera por encima del mirador y la seguiremos durante unos metros. Luego por un amplio camino en ascenso, junto a una tapia, accedemos a la pista que une Posada de Valdeón con Caín. Ya el camino no tiene pérdida y lo seguiremos hasta su confluencia en este pueblo leonés.

En nuestras piernas tendremos mas de 30 kilómetros de duro camino.

JAFPA

jueves, julio 13, 2006

EL PICO CURAVACAS

8 de JULIO de 2006

Punto de partida: VIDRIEROS (PALENCIA)
Punto de llegada: VIDRIEROS (PALENCIA)
Mapa de la Ruta: TOPOGRÁFICO NACIONAL 106-2 POLENTINOS
Distancia total: 10,2 Km.
Desnivel: De Subida 1204 m. De Bajada 1204 m.
Tiempo estimado: 6 a 7 HORAS
Dificultad: ALTA.
Orientación: FACIL

DESCRIPCIÓN:

Otra ruta con un desplazamiento muy largo desde Oviedo. Para llegar a Vidrieros lo podemos hacer por varios sitios. Por la autopista A-66 hasta Campomanes donde seguimos por la misma A-66 dirección Benavente hasta las inmediaciones de Onzonilla donde seguiremos por la A-231 dirección Burgos, hasta Terradillos de los Templarios, al poco de pasar Sahagún. Aquí debemos tomar la carretera C-624, dirección Cervera de Pisuerga, donde continuaremos por la P-210 hasta Vidrieros donde la carretera finaliza.

Otra ruta es saliendo de Oviedo como en el caso anterior, por la A-66, abandonarla en La Magdalena para continuar por la C-623 primero, y por la C-626 más tarde, para no abandonarla hasta la población de Guardo, donde seguiremos por la C-615 hasta Velilla del Río Carrión y aquí por la P-210 dirigirnos a Vidrieros.

La tercera de las posibilidades es salir de Oviedo también por la A-66, pero dirección Gijón, pasando luego a la Autopista del Cantábrico, A-64, que posteriormente se convierte en la A-8 y luego a la altura de Llanes en la N-634, dirección Santander. En Unquera continuaremos por la N-621, Desfiladero de la Hermida, hasta la localidad de Ojedo, poco antes de Potes, donde tomando la carretera CA-184, que tras pasar el Puerto de Piedras Luengas se convierte en la C-624, llegaremos a Cervera de Pisuerga y de aquí a Vidrieros por la P-210.

Por último, también podemos ir a Vidrieros por el Puerto de Tarna. Para ello cogemos en Oviedo la consabida autopista A-66 dirección Gijón. Luego cogemos rumbo a Santander por la A-64 para enseguida pasar a la AS-17 y se dirige a Langreo y al Puerto de Tarna. Luego pasamos a la C-635 que empalma con la N-625 rumbo a Riaño. Poco antes de llegar a este lugar debemos coger la N-621 hasta Boca de Huergano donde pasaremos a la LE-241 hasta Velilla del Río Carrión donde la carretera P-210 nos lleva a Vidrieros.

Situados en este apacible pueblo palentino (1.320 m), saldremos de su caserío por la calle Chica, por una pista entre praderas. Al poco de salir del pueblo ya tendremos la primera visión de lo que nos espera. El Curavacas aparece a nuestra derecha con su peculiar tonalidad verdosa, mostrándonos toda la dureza de su cara sur.

Tras atravesar un pequeño puente sobre el Arroyo de Cabriles, abandonamos la pista que se dirige a Valdenievas, para seguir a la derecha y a orillas del mencionado arroyo, un nuevo camino que se adentra en el Valle del Cabriles en dirección a la base del Curavacas. Atravesamos dos portillas metálicas y tras la segunda el camino, que continúa a la sombra entre robles, se convierte en una especie de cauce con grandes piedras molestas de caminar, hasta desembocar en los prados de Cabriles (1.550 m), donde nuevamente contemplamos toda la dureza de la peña que nos está esperando. Podemos contemplar la cara sur del Curavacas y advertir toda la ruta que seguiremos por la vía del Callejo Grande. Continuamos por los prados con rumbo al pico. Cruzaremos el arroyo y poco después encontraremos una buena fuente (1.645 m) de heladas aguas, en la que podremos llenar nuestras cantimploras.

Aquí se acaba lo buenos. El camino serpentea entre las escobas y cuando estas terminan, comienza el río de piedras. Estamos en la temida pedrera que conduce al Callejo Grande. Si nos fijamos iremos viendo algunos jitos que nos conducirán por el mejor camino. Lo más aconsejable es ir subiendo por la parte derecha de la pedrera, la zona que está cubierta de vegetación. En este lugar se van encontrando senderos que facilitan mucho la ascensión. De todos modos, lo más aconsejable en cualquier caso, es apretar los dientes, bajar la vista al camino y tirando de corazón, ir ascendiendo con nuestro ritmo más adecuado.

Debemos dirigir nuestros pasos a la masa de rocas que se encuentran a la izquierda del amplio Collado del Hospital, que tenemos a la derecha en el sentido de la ascensión. Pasaremos bajo los escarpes rocosos de un tono verde negruzco. Aquí finaliza la pedrera y comienza el Callejo Grande. El sendero, bien marcado, es más cómodo de caminar, pero más pendiente. Se encuentra jalonado de jitos que nos sirven de referencia para no perderlo. Va serpenteando buscando siempre la pared de la derecha. Luego, cuando nos aproximamos a un diminuto collado verde, el sendero gira a la izquierda, buscando el centro de la canal. Esta se estrecha y la cercanía de la piedra y la inclinación del sendero, nos llevan a usar las manos para ayudarnos en la ascensión. No es técnicamente una trepada. Pero si un apoyo natural para ascender los escalones que forman el camino. Por otro lado, la piedra conglomerada ofrece suficientes garantías para caminar sobre ella.

Medio perdidos en el laberinto de rocas en que se convierte el final, vamos ascendiendo ya de forma directa en busca del estrecho pasillo que nos trasporta a la cara norte del Curavacas. Un nuevo paisaje, más abierto y con los Picos de Europa al fondo, nos da la bienvenida. Ya queda menos y pasamos lo más duro. Un pequeño destrepe hacia la cara norte y un corto recorrido por un estrecho pasillo del que se desprenden vertiginosas y cerradas canales, nos trasportan a La Llana, repecho final surcado por un cómodo sendero de suave pendiente que nos conduce a la cumbre del Curavacas (2.524 m), coronada por un vértice geodésico y dos buzones montañeros. Hasta aquí hemos empleado de tres a tres horas y media.

El Curavacas se encuentra como aislado en medio de la planicie. Al oeste, el Espigüete asoma su blanco manto de caliza entre las oscuras lomas de las otras dos cumbres del Curavacas. Por el norte, una amplia superficie con el lago del Pozo del Curavacas, lo separa del circo que forman Peña Prieta y el Tres Provincias, que tapan de nuestra vista el Macizo Occidental de Picos. A su derecha aparecen en todo su esplendor los otros dos macizos, Urrieles y Andara. Podemos distinguir con facilidad alguna de sus cumbres más emblemáticas, como Cerredo, Urriellu, Peña Castil, La Morra, La Rasa de la Inagotable, San Carlos...

Al este, el Valle de Pineda regado con las aguas del jovencito Río Pisuerga y al fondo, la sierra de Peña labra. Aquí a nuestros pies, el Pico Hospital. Por el sur, el embalse de Camporredondo, el Pico Santa Lucia y la estepa castellana.

La Estancia en la cumbre es muy agradable y las vistas estupendas. Permanecemos en ella por espacio de casi una hora, pero tenemos que bajar. El descenso lo hacemos por el mismo sitio por el que subimos, pero aumentando las precauciones. En el Callejo Grande, el sendero es de tierra y grijo, que, de no extremar las precauciones, podemos dar con nuestros huesos en el suelo a causa de un resbalón. Cuando alcanzamos la pedrera, podemos hacer el descenso por el amplio canalón, buscando las zonas en las que la piedra es más menuda y nos permite deslizarnos con comodidad, con lo que ganaremos mucho tiempo en el descenso.

Ganamos de nuevo la fuente por la que pasamos al subir y agradecimos la frescura de sus aguas. La temperatura en la parte final de la pedrera se hizo mayor al no tener ya el aire que arriba nos refrescaba y el calor empezaba a hacer mella. Descendemos por los prados de Cabriles y en poco tiempo alcanzamos la Calle Chica de Vidrieros por donde hace casi seis horas y media salíamos rumbo al Curavacas.

JAFPA