Punto de partida: KILÓMETRO 2,5 CARRETERA DE CENELLA A AMIEVA
Punto de llegada: PUENTE RAMPIÓN, EN LA CARRETERA DE LOS BEYOS
Mapa de la Ruta: TOPOGRÁFICO NACIONAL 055-III BELEÑO
Distancia total: 12 Km.
Desnivel: De Subida 712 m. De Bajada 898 m.
Tiempo estimado: 5 HORAS, PERO HAY QUE DISFRUTARLA.
Dificultad: MEDIA. EL DESCENSO ES POR UN CAMINO CON VACIO.
Orientación: MEDIA. HAY QUE ORIENTARSE PARA CRUZAR EL BOSQUE Y PARA COGER EL CAMINO DE BAJADA.
DESCRIPCIÓN:
Para llegar a Cenella en el concejo de Amieva, debemos coger en Oviedo la carretera A-64 hasta Lieres. Para continuar por la N-634 hasta Cangas de Onís y aquí, tras pasar junto al Puente Romano que es medieval, coger a la derecha la N-625 que después de recorrer 17 kilómetros junto al río Sella por el desfiladero de Los Beyos, nos lleva a Cenella donde una carretera de nueva traza que sale a la izquierda con dirección a Amieva, nos conducirá al inicio de una ancha pista de uso ganadero, tras recorrer 2 kilómetros y medio por la serpenteante carretera.
Esta pista (430 m)nos conducirá sin pérdida y también sin descanso, hasta el Collado Ordes. Pronto comienza a empinarse y cuando pasamos por la Majada de Llerimundi, donde hay un ramal que sale a la derecha y que no cogemos, ya nos encontramos a 550 metros de altitud. Subimos entre cabañas y praderas por la ancha pista que en algunos trozos es de hormigón. Poco a poco vamos viendo como Amieva que está presente durante todo el recorrido, al abrigo del Priniello, va quedando cada vez mas abajo, mientras nosotros vamos superando una a una las creo que más de cincuenta curvas de la pendiente pista.
A medida que nos vamos acercando al collado, bajo los derrumbes del Jo
niella y del Pico del Vaso, las praderas se van cubriendo de hayas. Damos cuenta de los últimos repechos y todo un mundo se abre ante nuestros ojos. En el Collado Ordes (1142 m) se abren las praderías de Baenu y toda la montaña de Ponga. Por la izquierda el cercano Valdepino nos da la bienvenida. Al frente, Peña Ten y el Pileñes que parecen hacer collada con Collau Zorro y el Recuencu, para terminar descansando la vista en la amplia copa del Tiatordos.
Descansamos un rato en la falda del Pico del Vaso, disfrutando de las magníficas vistas para luego ponernos nuevamente en marcha faldeando este pico por la izquierda, oeste, sin perder mucha altura y buscando el mejor camino por la rocosa ladera. Caminamos con rumbo norte a la
búsqueda de una zona de hierba en la falda del Pico Joniella. Desde este punto podemos ver al noroeste la redondeada cumbre del Canillín y poco antes un collado que lo separa del Pico los Cuebros o Cuchillones. Debemos bajar con rumbo oeste a un estrecho collado en el que hay una cabaña con cercado. Atravesando el collado seguimos por un poco marcado camino que comienza a subir por el Monte Los Cuebros adentrándose en el bosque. No hay que subir mucho. Debemos seguir el sendero cubierto de hojas secas con tendencia al collado mencionado anteriormente. No es fácil seguir el camino interrumpido frecuentemente por troncos y ramas caídas de los árboles. Tampoco es cómodo debido a los hoyos que forman las rocas. Nuestra dirección debe tender al norte para llegar al collado ya a la salida
del bosque. Una estrecha cresta nos separa de la antecumbre del Canillín y a nuestras espaldas aparece el Cornión. Aún debemos acceder a otro collado para encumbrarnos al fin en el enriscado Pico Canillín (1108 m), tras aproximadamente 2,5 horas de camino.
Esta modesta cumbre nos depara la sorpresa de sus caídas verticales hacia Cenella y el Desfiladero de Los Beyos. Allí abajo vemos la serpenteante carretera al lado del Sella y los rojos tejados de los pueblos que hace poco atravesamos. Amieva a la derecha, descansa bajo la atenta mirada del Priniello. Y más a la derecha aparecen las cumbres hoy blancas del Cornión. Siguiendo la misma dirección, el Cantu Cabronero con su triple corona precede al Valdepino que inicia un fuerte descenso hasta engarzar
con la mole del Niañu. Peña Subes se empasta con amplia figura de Peña Ten y su inseparable Pileñes. Sigue nuestra mirada por las puntiagudas cumbres del Collau Zorro y el Recuencu para descansar en la placidez blanca del Maciedome que se abraza al Tiatordos a través de los Collados de Pandellanza. El cercano y empinado Carria, al otro lado de la carretera, con San Ignacio de los Beyos a sus pies, casi tapa la cumbre del Pierzu que lucha por hacerse un hueco en el paisaje. Al final, allá al norte, la característica planicie de la Mota Cetín cierra el valle en el que comenzamos la panorámica, con los pueblos de Cien y Vega de Cien mostrando los tejados de su caserío.
Magníficas vistas para una cumbre de 1108 metros de altitud e impresionantes su
s caídas sobre el valle del Sella. El día es propicio para la contemplación y no tenemos prisa. Demoramos por un buen rato nuestra estancia en la cumbre haciendo fotos y cubriendo tranquilamente las tarjetas. Unas nubes que hacen su aparición por la zona del Cornión, empiezan a poner nerviosa a la peña y comenzamos el descenso.
El camino de vuelta es el mismo hasta la collada en la que hay una cabaña. Aquí seguimos al sur por las praderas camino de la majada de Baeno. No es necesario pasar por las cabañas. Hay que ir tendiendo un poco al oeste en busca de las cabañas más altas y norteñas de la majada. Pronto
iremos atravesando praderas separadas con alambradas. Pasada una cabaña con un pequeño cobertizo y adosada a otra sin tejado, hay que ir buscando las marcas en las piedras y los jitos para dar con el sendero que sale de la vallada frente por frente del Carria y viendo en el fondo el pueblo de San Ignacio. El inverosímil sedo recorre todo el murallón mostrando impresionantes caídas. Abajo en el fondo y en vertical, podemos ver entre las hojas de los árboles, el rojo tejado de la cabaña por la que debemos pasar antes de cruzar el río. Parece imposible poder llegar allí pero el denominado como Senda de la Cruz del Pico lo va a hacer, o mejor dicho, nosotros descenderemos por él.
A pesar de los desventíos el camino no es peligroso. Unas mínimas precaucione
s y fijarnos donde pisamos, son suficientes para caminarlo. Distinto es si está mojado. En estos casos es recomendable no hacerlo ya que hay zonas con piedras lisas que pueden ser peligrosas con agua. La primera parte del sendero no tiene pérdida pues no hay otras posibilidades. Después de atravesar una pedrera y antes de hacer lo mismo con otra, hay la posibilidad de seguir por la izquierda un camino que baja bordeando un bosquecillo, pero también se puede ir por la derecha atravesando el mismo bosquecillo. En ambos casos terminaremos en el mismo camino que en rápido descenso atraviesa un nuevo bosque hasta llegar a la cabaña de Redonda, donde llanea un
poco para atravesar el río. Para ello y después de pasar la cabaña, debemos fijarnos bien, pues el camino continúa por el margen derecho del río pero existe otro menos marcado que va a atravesar un arroyo casi seco para continuar luego con un suave ascenso y una posterior bajada a un puente de hormigón por el que cómodamente atravesaremos el río Redonda muy cerca de una bonita cascada.
El camino continúa de frente en ligero ascenso para después descender a la carretera atravesando un bosque. Ya no hay pérdida. Seguiremos siempre el camino que baja y al fin llegaremos a la carretera de los Beyos muy cerca del Puente Rampión. Desde aquí a Puente Vidosa (240 m) resta un kilómetro siguiendo la carretera a la izquierda y en subida, mientras que para Cenella (210 m) deberemos ir a la derecha y en bajada durante 2,5 kilómetros. La ruta en total hasta Puente Vidosa son entre 5 y 6 horas. Todo depende del tiempo y lo que nos guste solazarnos con las vistas en la cumbre del Canillín. Merece la pena disfrutar al máximo de esta preciosa ruta en los límites entre Amieva y Ponga.
JAFPA




















