martes, abril 25, 2006

EL CANILLIN Y LA CRUZ DEL PICU

22 de ABRIL de 2006

Punto de partida: KILÓMETRO 2,5 CARRETERA DE CENELLA A AMIEVA
Punto de llegada: PUENTE RAMPIÓN, EN LA CARRETERA DE LOS BEYOS
Mapa de la Ruta: TOPOGRÁFICO NACIONAL 055-III BELEÑO
Distancia total: 12 Km.
Desnivel: De Subida 712 m. De Bajada 898 m.

Tiempo estimado: 5 HORAS, PERO HAY QUE DISFRUTARLA.
Dificultad: MEDIA. EL DESCENSO ES POR UN CAMINO CON VACIO.
Orientación: MEDIA. HAY QUE ORIENTARSE PARA CRUZAR EL BOSQUE Y PARA COGER EL CAMINO DE BAJADA.

DESCRIPCIÓN:

Para llegar a Cenella en el concejo de Amieva, debemos coger en Oviedo la carretera A-64 hasta Lieres. Para continuar por la N-634 hasta Cangas de Onís y aquí, tras pasar junto al Puente Romano que es medieval, coger a la derecha la N-625 que después de recorrer 17 kilómetros junto al río Sella por el desfiladero de Los Beyos, nos lleva a Cenella donde una carretera de nueva traza que sale a la izquierda con dirección a Amieva, nos conducirá al inicio de una ancha pista de uso ganadero, tras recorrer 2 kilómetros y medio por la serpenteante carretera.

Esta pista (430 m)nos conducirá sin pérdida y también sin descanso, hasta el Collado Ordes. Pronto comienza a empinarse y cuando pasamos por la Majada de Llerimundi, donde hay un ramal que sale a la derecha y que no cogemos, ya nos encontramos a 550 metros de altitud. Subimos entre cabañas y praderas por la ancha pista que en algunos trozos es de hormigón. Poco a poco vamos viendo como Amieva que está presente durante todo el recorrido, al abrigo del Priniello, va quedando cada vez mas abajo, mientras nosotros vamos superando una a una las creo que más de cincuenta curvas de la pendiente pista.

A medida que nos vamos acercando al collado, bajo los derrumbes del Joniella y del Pico del Vaso, las praderas se van cubriendo de hayas. Damos cuenta de los últimos repechos y todo un mundo se abre ante nuestros ojos. En el Collado Ordes (1142 m) se abren las praderías de Baenu y toda la montaña de Ponga. Por la izquierda el cercano Valdepino nos da la bienvenida. Al frente, Peña Ten y el Pileñes que parecen hacer collada con Collau Zorro y el Recuencu, para terminar descansando la vista en la amplia copa del Tiatordos.

Descansamos un rato en la falda del Pico del Vaso, disfrutando de las magníficas vistas para luego ponernos nuevamente en marcha faldeando este pico por la izquierda, oeste, sin perder mucha altura y buscando el mejor camino por la rocosa ladera. Caminamos con rumbo norte a la búsqueda de una zona de hierba en la falda del Pico Joniella. Desde este punto podemos ver al noroeste la redondeada cumbre del Canillín y poco antes un collado que lo separa del Pico los Cuebros o Cuchillones. Debemos bajar con rumbo oeste a un estrecho collado en el que hay una cabaña con cercado. Atravesando el collado seguimos por un poco marcado camino que comienza a subir por el Monte Los Cuebros adentrándose en el bosque. No hay que subir mucho. Debemos seguir el sendero cubierto de hojas secas con tendencia al collado mencionado anteriormente. No es fácil seguir el camino interrumpido frecuentemente por troncos y ramas caídas de los árboles. Tampoco es cómodo debido a los hoyos que forman las rocas. Nuestra dirección debe tender al norte para llegar al collado ya a la salida del bosque. Una estrecha cresta nos separa de la antecumbre del Canillín y a nuestras espaldas aparece el Cornión. Aún debemos acceder a otro collado para encumbrarnos al fin en el enriscado Pico Canillín (1108 m), tras aproximadamente 2,5 horas de camino.

Esta modesta cumbre nos depara la sorpresa de sus caídas verticales hacia Cenella y el Desfiladero de Los Beyos. Allí abajo vemos la serpenteante carretera al lado del Sella y los rojos tejados de los pueblos que hace poco atravesamos. Amieva a la derecha, descansa bajo la atenta mirada del Priniello. Y más a la derecha aparecen las cumbres hoy blancas del Cornión. Siguiendo la misma dirección, el Cantu Cabronero con su triple corona precede al Valdepino que inicia un fuerte descenso hasta engarzar con la mole del Niañu. Peña Subes se empasta con amplia figura de Peña Ten y su inseparable Pileñes. Sigue nuestra mirada por las puntiagudas cumbres del Collau Zorro y el Recuencu para descansar en la placidez blanca del Maciedome que se abraza al Tiatordos a través de los Collados de Pandellanza. El cercano y empinado Carria, al otro lado de la carretera, con San Ignacio de los Beyos a sus pies, casi tapa la cumbre del Pierzu que lucha por hacerse un hueco en el paisaje. Al final, allá al norte, la característica planicie de la Mota Cetín cierra el valle en el que comenzamos la panorámica, con los pueblos de Cien y Vega de Cien mostrando los tejados de su caserío.

Magníficas vistas para una cumbre de 1108 metros de altitud e impresionantes sus caídas sobre el valle del Sella. El día es propicio para la contemplación y no tenemos prisa. Demoramos por un buen rato nuestra estancia en la cumbre haciendo fotos y cubriendo tranquilamente las tarjetas. Unas nubes que hacen su aparición por la zona del Cornión, empiezan a poner nerviosa a la peña y comenzamos el descenso.

El camino de vuelta es el mismo hasta la collada en la que hay una cabaña. Aquí seguimos al sur por las praderas camino de la majada de Baeno. No es necesario pasar por las cabañas. Hay que ir tendiendo un poco al oeste en busca de las cabañas más altas y norteñas de la majada. Pronto iremos atravesando praderas separadas con alambradas. Pasada una cabaña con un pequeño cobertizo y adosada a otra sin tejado, hay que ir buscando las marcas en las piedras y los jitos para dar con el sendero que sale de la vallada frente por frente del Carria y viendo en el fondo el pueblo de San Ignacio. El inverosímil sedo recorre todo el murallón mostrando impresionantes caídas. Abajo en el fondo y en vertical, podemos ver entre las hojas de los árboles, el rojo tejado de la cabaña por la que debemos pasar antes de cruzar el río. Parece imposible poder llegar allí pero el denominado como Senda de la Cruz del Pico lo va a hacer, o mejor dicho, nosotros descenderemos por él.

A pesar de los desventíos el camino no es peligroso. Unas mínimas precauciones y fijarnos donde pisamos, son suficientes para caminarlo. Distinto es si está mojado. En estos casos es recomendable no hacerlo ya que hay zonas con piedras lisas que pueden ser peligrosas con agua. La primera parte del sendero no tiene pérdida pues no hay otras posibilidades. Después de atravesar una pedrera y antes de hacer lo mismo con otra, hay la posibilidad de seguir por la izquierda un camino que baja bordeando un bosquecillo, pero también se puede ir por la derecha atravesando el mismo bosquecillo. En ambos casos terminaremos en el mismo camino que en rápido descenso atraviesa un nuevo bosque hasta llegar a la cabaña de Redonda, donde llanea un poco para atravesar el río. Para ello y después de pasar la cabaña, debemos fijarnos bien, pues el camino continúa por el margen derecho del río pero existe otro menos marcado que va a atravesar un arroyo casi seco para continuar luego con un suave ascenso y una posterior bajada a un puente de hormigón por el que cómodamente atravesaremos el río Redonda muy cerca de una bonita cascada.

El camino continúa de frente en ligero ascenso para después descender a la carretera atravesando un bosque. Ya no hay pérdida. Seguiremos siempre el camino que baja y al fin llegaremos a la carretera de los Beyos muy cerca del Puente Rampión. Desde aquí a Puente Vidosa (240 m) resta un kilómetro siguiendo la carretera a la izquierda y en subida, mientras que para Cenella (210 m) deberemos ir a la derecha y en bajada durante 2,5 kilómetros. La ruta en total hasta Puente Vidosa son entre 5 y 6 horas. Todo depende del tiempo y lo que nos guste solazarnos con las vistas en la cumbre del Canillín. Merece la pena disfrutar al máximo de esta preciosa ruta en los límites entre Amieva y Ponga.

JAFPA

jueves, abril 20, 2006

RUTA DEL PICO OBESON

15 de ABRIL de 2006

Punto de partida: Entre LA CABALLAR y JITO ESCARANDI
Punto de llegada: TIELVE
Mapa de la Ruta: TOPOGRÁFICO NACIONAL 056-I CARREÑA y 056-III SOTRES
Distancia total: 8 Km Desnivel: De Subida 200 m De Bajada 794 m
Tiempo estimado: 3 horas
Dificultad: FACIL
Orientación: FACIL

DESCRIPCIÓN:

La Caballar y el Jito de Escarandi son majadas pertenecientes al pueblo cabraliego de Sotres. Para acceder a él desde Oviedo, tomaremos la A-64 hasta Lieres, donde cogeremos la N-634 hasta Cangas de Onís y aquí la carretera AS-114 nos conducirá hasta Arenas de Cabrales, donde una nueva carretera, la AS-264, nos conduce hasta Poncebos y aquí tomaremos la carretera de montaña CA-1, que tras pasar por Tielve nos lleva a Sotres. Podemos optar por comenzar la andadura en este punto, como tuvimos que hacer nosotros por la poca educación de algunos conductores que dejan aparcados sus vehículos en la estrecha carretera que sale camino de La Caballar, obstruyendo el paso a los autocares que quieren continuar. Como digo, podemos empezar en Sotres (1045 m) esta ruta que se encuentra a unos 3 kilómetros del punto donde debemos abandonar la carretera.

Si por el contrario subimos en el vehículo hasta la Caballar (1237 m) deberemos continuar por la carretera poco más de un kilómetro para coger un camino más o menos marcado, que entre los prados se acerca al Alto del Pirué (1352 m), que no es necesario subir. Las vistas que nos ofrece este camino son magníficas. Abajo quedan las cabañas de La Caballar y más al sur se extiende la caliza cubierta de nieve del Central, donde fácilmente distinguimos las cumbres de Peña Castil, El Escamellao, Peña Vieja, Los Albos, Neverón de Urriellu y en poco tiempo comenzaremos a ver también el Urriellu y su imagen nos acompañará durante todo el recorrido.

Tras este altozano se encuentra el Collado Pirué (1244 m), muy cerca de la carretera que va a Tresviso y por donde continúa un sendero que se acerca a los peñascales que vemos frente a nosotros y que pertenecen a la sierra del Obesón. Al acercarnos a la caliza, comenzaremos a ver marcas con rayas blancas y rojas, pertenecientes a un Sendero de Gran Recorrido. Seguiremos dicho sendero que va ascendiendo por la falda de la montaña, hasta llegar a un pequeño collado, donde hay una gran piedra a nuestra izquierda, con las marcas mencionadas. Aquí abandonamos el sendero girando a la izquierda para pasar sobre la gran piedra y seguir un poco marcado sendero del ganado que nos va subiendo poco a poco haciendo varios zigzag. La subida parece un poco expuesta pero no ofrece peligro. Las inmejorables vistas del Picu evitan el pensar en la dificultad de la ascensión. Buscando siempre los senderos de los animales, en su mayoría cabras, accedemos a la coronada con un vértice geodésico, cumbre del Obesón.

Aquí comienzan los desacuerdos. Según nuestro GPS la altitud ronda los 1448 metros. En el mapa del Macizo Central de Adrados, figura la Peña Pirué con 1449 metros, pero sin vértice. Situando este en la cota de los 1415 metros con el nombre de Obesón. Por su parte, el mapa Topográfico Nacional 056-I, edición de 1999, coloca le Obesón o Cabeza Alta de Obesón con vértice y una altura de 1449 metros, poniendo a su lado con 1424 metros una cumbre que denomina Pico Obesón. En el mismo topográfico, pero edición de 2002, no define bien a quien llama Peña Pirué pero mantiene el nombre de Obesón para el que tiene el vértice, pero con una altitud de 1415 metros y situándolo mucho más al oeste. Por otro lado, en un relato de la ruta recogido en el libro Peñas Cabargas, denomina Cabecinón a la cumbre más alta, que es la que tiene el vértice, mientras que la cumbre más al oeste la llama Obesón y le da una altura de 1419 metros y sitúa entre ambas dos cumbres menores que llama Los Cabecinos del Agua.

Quien quiera más que lo diga. Nosotros en definitiva vamos hacer un recorrido de toda la sierra y así podremos decir que estuvimos en todos los picos mencionados. Para las denominaciones iremos con el topográfico del 99, aunque no me ofrece muchas garantías, pero así es más fácil la definición.

Por ello, nos encontramos en el Obesón con 1449 metros de altitud, con vértice geodésico y disfrutando de las magníficas vista que traíamos pero ahora con calma y tranquilidad. Toda la parte norte de Los Urrieles aparecen ante nuestros ojos. Y el Urriellu en el centro, parece el eje sobre el que gira el resto de cumbres. Más al oeste podemos ver tenuemente algunas cumbres del Macizo Occidental, así como al este tenemos al Macizo Oriental o de Andara. Pero hoy el protagonista es el Picu y hacia él van todas las miradas y los objetivos de las cámaras.

La temperatura es muy agradable y la ruta es corta, por lo que nos acomodamos un buen rato en la cumbre dejando que nuestros ojos se llenen de imágenes que no siempre podemos disfrutar a causa de la climatología. Recuperados del esfuerzo y extasiados con el paisaje, reanudamos la marcha descendiendo hacia el oeste en busca de la masa rocosa que se ve al final de la pequeña sierra. Bajamos a una zona de árboles y piedras con pequeños sube y baja. Vamos recorriendo toda la ladera sur de la sierra, asomándonos a las caídas hacia las praderas que dan vista a La Caballar y a la Vega Espeya. En una de las pequeñas subidas nos encontramos un buzón de cumbres con una tarjeta que decía, Cabecinos del Agua 1420 m. Dejamos nuestras tarjetas con la misma denominación y continuamos ruta hasta la última cumbre del día y de la sierra. Una redondeada masa caliza de fácil ascensión y que tiene las mismas vistas que veníamos viendo en las otras cumbres. Nuestra denominación para ella es la de Adrados, Cabeza Las Caretas con una altitud de 1421 metros. Desde ella podemos ver lo que nos resta de camino, adivinando en el fondo del valle los tejados de Tielve. En primer término tenemos las cabañas de Tobaos y de Valfrío antes de descender al valle del Río Duje.

Descendemos por el oeste de la peña hasta una canal que baja a las Vegas de Espeya. Parece muy empinada pero se desciende bien por ella. Hay una especie de sendero desdibujado que nos permite perder altura sin mayores dificultades. Luego continuamos en dirección a las cabañas de Tobaos, dejando a la izquierda un peñón, hasta encontrar en una vallina el balizado Camino del Caouro por el que nos acercamos a las cabañas de Valfrío. Aquí una amplia pista hormigonada sustituye al antiguo camino, hasta que en una curva de la misma sale a la izquierda un nuevo sendero con la indicación a Tielve. Es más directo que la pista pero también de peor piso, pero pronto aparecen las primeras casas de este bonito pueblo cabraliego, famoso por sus excelentes quesos de Cabrales. Tielve tiene un caserío abigarrado y en muy buenas condiciones, con bastantes plazas hoteleras. En Tielve (655 m), finaliza una bonita sencilla y corta ruta llena de buenas vistas y muy agradable de realizar. Ni que decir tiene, que las posibilidades de alteración de esta ruta son muchas y que por supuesto es fácil retornar desde la Vega de Espeya a La Caballar y a Sotres.

lunes, abril 10, 2006

RUTA PICOS MEZQUITA Y COYARGAYOS

8 de ABRIL de 2006

Punto de partida: COBALLES (CASO)
Punto de llegada: SOTO DE AGUES (SOBRESCOBIO)
Mapa de la Ruta: TOPOGRÁFICO NACIONAL 054-III RIOSECO
Distancia total: 21 Km Desnivel: De Subida 901 m De Bajada 951 m
Tiempo estimado: 5 a 6 horas
Dificultad: MEDIA
Orientación: MEDIA

DESCRIPCIÓN:

Esta es la cuarta vez que el Grupo de Montaña LAS XANAS programa esta ruta. En las tres anteriores, la climatología en forma de nieve y de niebla, nos impidió la consecución de esta cumbre. Por fin, gracias a la persistencia, hemos conseguido poner nuestros pies en ella y realmente mereció la pena el empeño.

Coballes es un pintoresco pueblo del concejo de Caso, que se encuentra encaramado en una ladera en la cola del embalse de Tanes. Para acceder a él desde Oviedo, seguiremos la carretera A-66 hasta las inmediaciones de Olloniego, donde cogeremos la AS-244 hasta Riaño, en Langreo, donde enlaza con el Corredor del Nalón, AS-17, que tras pasar por las inmediaciones de Sama, El Entrego, Sotrondio, Pola de Laviana, Rioseco y Tanes, en el punto kilométrico 50,5 de esta carretera, se atraviesa un puente sobre el embalse de Tanes y una pindia carretera nos lleva hasta el pueblo.

El autocar nos deja nada mas atravesar el puente (490 m) y por la estrecha y empinada carretera comenzamos a caminar hasta las primeras casas de Coballes. Buscamos una calle pista hormigonada, que siempre en ascenso nos va elevando por encima de las casas del pueblo siempre tendiendo a la derecha. Esta misma pista nos eleva hasta las cabañas de La Collada (680 m), donde se acaba el hormigón, pasando a ser la pista de tierra. Nos encontramos con la primera encrucijada, con tres caminos, dos de los cuales van en nuestra dirección y el tercero gira a la derecha. Tomaremos el del centro, aunque también el de la izquierda nos lleva al mismo sitio, aunque con posibilidades de encontrarlo muy embarrado. Poco más adelante debemos desechar el camino que sale a la derecha en claro ascenso. Esta pista nos eleva a lo alto de la sierra con posibilidad de seguir por ella hasta el Collado de Trapa, a donde deberemos bajar.

Nosotros seguimos de frente casi en llano y discurriendo por la falda del monte, amoldándose a sus pliegues. Nos reciben las cabañas de Colláu Llabayos (740 m) y el camino se empina ligeramente hasta alcanzar el Colláu Cotiellos, también con cabaña. Un fuerte repecho nos remonta esta vez al Colláu La Pandiella donde damos vista a la vertiente de Buspriz y desde donde tenemos una buena vista de todo el valle que venimos recorriendo.

Tras un pequeño descenso y al pasar junto a un bebezón, parte a la izquierda una pista que se dirige al cercano pueblo de Buspriz, que podemos ver un poco más adelante, siguiendo de frente la pista que ahora se empina y que nos lleva a la amplia y verde Collada la Trapa (1008 m). En este punto tenemos al oeste y a nuestros pies, el valle de Valdetanes y al fondo la sierra que forman el Pico Mezquita y el Coyargayos, que hoy nos recibe cubierto de niebla. Podemos ver todo el recorrido que nos falta por hacer. Al otro lado de la collada de la Trapa y junto a una fuente, sale un camino que se adentra en el bosque del Monte Felgueru para después reaparecer en una verde collada. Existe otra posibilidad que es tomar el camino que desciende a la derecha al Mayau Fresno, para después ascender en zigzag a la Collada Farriondas, antes del Mezquita.

Nosotros tomamos el camino más alto que pronto se introduce en el bosque muy marcado y vamos disfrutando de los colores, aún marrones del invierno, aunque pequeños brotes en las puntas de los árboles, ya anuncian la primavera. El camino casi en llano es amplio al principio, pero pronto se convierta en sendero y en algún momento es difícil de seguir. Algunos árboles caídos nos hacen desviarnos ligeramente, pero enseguida volvemos a él. Atravesamos un reguero y nos aupamos al hombro que tenemos al frente que se comunica con la Campa la Cruz (1170 m), también llamada Collada Farriondas. En este lugar hay un camino que baja a la majada de Feleches para continuar descendiendo hasta la Foz del Nozalín y en compañía del río llega hasta Soto de Agues.

Tras un pequeño descanso continuamos ruta por la lomera entre las ruinas de lo que fue el Mayau Aboleru, hasta un nuevo collado, el de Farriondas para otros, en el que un sendero nos va subiendo por la falda del Pico Mezquita a pasar muy cerca de su cumbre. Antes de dejarla atrás, ascendemos casi en vertical hasta lo más alto de este pico de 1316 m, desde el que tenemos una estupenda vista del Coyargayos. Tras hacer las fotos de rigor, continuamos por la cuerda entre brezos, hoy quemados, que nos dejan los pantalones negros. Atravesamos el Collado Mezquita y comenzamos la ascensión por entre las pedreras a nuestro último escollo del día. Una pequeña y fácil trepada nos sitúa en la cumbre del Cuyargayos (1391 m), junto a un desmochado vértice geodésico y el buzón de cumbres.

Para la poca altura que tiene esta cima, las vistas sobre la cordillera son estupendas. Por el noreste distinguimos fácilmente, a pesar de la calima, la masa rocosa del Tiatordos, Maciedome, Campigüeños y la Llambria. Tras ellos quiere aparecer al Macizo Occidental. Más al este, la inmensa mole de Peña Ten con Pileñes y Collau Zorro. Por el sur hoy las nubes no nos permiten distinguir bien las cumbres, pero allí están la Peña el Viento y el Torres. Siguiendo al oeste, la pirámide del Retriñón nos da paso a los picos Cucho, la Forcada y la mole de Peña Mea. Y a nuestros pies, como si alguien hubiese hecho el vacío, la llanura del Valle del Alba sembrada de montoncitos de tejados rojos, entre verdes praderas. Y cerrándolo, el embalse de Rioseco, con el caserío apretujado a su orilla.

Nuevamente tenemos oportunidad de trazar desde lejos el camino a seguir. Vemos perfectamente el pueblo de Ladines y la carretera que lo une con Villamorey y como se desgaja un camino hasta las primeras casas de Agues. Pero primero debemos abandonar Coyargayos, cosa que hacemos después de mucho tiempo y con pocas ganas. Hoy se está muy a gusto en la cumbre a pesar de la gran cantidad de gente que esta llegando. Hacemos fotos y cubrimos tarjetas y tras despedirnos del Grupo de Montaña Pulide, emprendemos el descenso siguiendo la cortada cresta norte. También se puede descender al collado Mezquita por donde subimos y de aquí parte un camino que por la falda norte del Coyargayos llega hasta la Collada Imblenes (1200 m), al mismo lugar que nosotros tras recorrer toda la cresta. Desde aquí es suficiente con ir siguiendo los jitos y las marcas blancas y amarillas del PR AS-63, “Ruta del Cuyargayos”.

El camino discurre entre espolones y centenarias hayas, haciendo marcadas revueltas y siempre en descenso. Poco a poco se ve estrechando para luego salir a una zona más abierta cerca de una cueva. Aquí el sendero se difumina pero siempre tendremos las indicaciones del PR que nos guiarán vallina abajo. Nos introducimos en una zona boscosa hasta las camperas de Faidiellu. Rebasadas las cabañas, cogemos una pista que sale a la izquierda, también señalizada, que entre árboles nos conduce al pueblo de Ladines. Tras pasar junto a la iglesia, seguimos una calle a la derecha entre viejas casas, hasta desembocar en la carretera. En la primera curva después de salir del pueblo, por la izquierda parte un camino cerrado por una portilla. Descenderemos por él, aunque tiene algún tramo embarrado. Tras atravesar otras dos portillas y siempre en descenso, salimos a unos prados para cruzar una nueva portilla que nos saca de nuevo al camino, encontrándonos una bifurcación. Seguiremos la que desciende a la izquierda y después de atravesar otra portilla continuamos a la derecha ya en compañía del Río Nozalín hasta la parte alta del Pueblo de San Andrés de Agues (440 m). Siguiendo entre el caserío y tras pasar un puente sobre el Nozalín llegamos a la iglesia y continuando en descenso y tras pasar un nuevo puente, esta vez sobre el Río Alba, por la carretera a la derecha llegamos al aparcamiento de Soto de Agues, donde tras seis horas y media (realmente se hace en menos tiempo, pero nosotros la hicimos con mucha calma y disfrutando del paisaje, amen del tiempo que estuvimos en la cumbre), damos por concluida una preciosa ruta por el Parque de Reres

JAFPA

miércoles, abril 05, 2006

RUTA DEL PICO LA ESPINA

1 de ABRIL de 2006

Punto de partida: ALTO ENTEXEITO (TINEO) Punto de llegada: BRIEVES (VALDES)
Mapa de la Ruta: TOPOGRÁFICO NACIONAL 027-I MUÑAS
Distancia total: 22,5 Km Desnivel máximo: De Subida 644 m De Bajada 764 m
Tiempo estimado: Entre 5 y 6 horas.
Dificultad: MEDIA por la distancia.
Orientación: MEDIA (La acumulación de pistas al principio dificultan la orientación)

DESCRIPCIÓN:

Para llegar al Alto Entexeito, o Entreferto según el Mapa Topográfico Nacional, desde Oviedo, debemos coger la N-634 hasta Brieves en el concejo de Valdés y aquí tomaremos la AS-221 hasta Merás. A la salida de este lugar seguiremos por la AS-220 dirección a Paredes, donde continuaremos por una estrecha carretera que se dirige a Naraval. El Alto Entexeito, a unos 5 Km de Paredes, lo reconoceremos por una pista que sale por la izquierda de la carretera, en la dirección a Naraval, y a cuya entrada se encuentra un cartel anunciador de la Ruta de las Vueltas del Gato.

En este lugar nos deja el autocar (354 m) y comenzamos a caminar por la amplia pista de tierra que pronto se convierte en asfaltada. Existe la posibilidad de continuar por lo alto de la Sierra de Silvallana, pero se trata de una zona forestal y las pistas abundan, por lo que hay que tener cuidado de no coger la equivocada, que nos daría mas vuelta. Como digo, seguimos por la pista asfaltada descendiendo a las diseminadas casas de Silvallana. Después de pasar las primeras casas y tras una amplia curva izquierda derecha, sale una pista de tierra a la izquierda en ascenso, que va a pasar junto a una cuadra. Seguiremos por ella dejando a la derecha unas buenas praderías y sin hacer caso a los caminos que hay a derecha e izquierda. Mas adelante nos encontramos con un cruce de pistas y tomaremos la que inicia un suave descenso a la derecha. Enseguida encontraremos una indicación de PR (raya blanca y amarilla) y una flecha en una piedra. Bajaremos por este sendero para desembocar en una nueva pista transversal con otra indicación de PR en un árbol a la derecha de nuestra entrada en ella. Nosotros seguiremos a la izquierda hasta encontrar un sendero que decididamente comienza a descender por la derecha. Hay que prestar atención para no pasarse del sendero, pues nosotros lo encontramos más o menos limpio, pero la maleza puede taparlo.

Este camino ya no tiene pérdida pues no hay otro. Son las Vueltas del Gato, que nos llevarán curva tras curva, hasta la orilla del Río Naravál, muy cerca de su unión al Esva. Aquí nos sorprenderá la altura a la que se encuentra el deteriorado puente de madera, ya que comienza a unos cuatro metros en el tronco de un árbol y no tiene escaleras. La otra parte está suelta de su árbol y descansa en el suelo a la otra orilla del río. En época de estío el paso se realiza sobre las piedras, pero cuando el caudal es mayor, las posibilidades pasan por mojarse, buscar aguas arriba un paso sobre las piedras o escalar el árbol para cruzar el puente, que además no tiene barandillas. Algunos optamos por esta última alternativa y realmente no fue tan difícil.

En la otra orilla una nueva pista en ascenso va recorriendo el margen izquierdo del Río ESVA a una cierta altura. Al nivel del río hay un ancho camino que creemos que más adelante se une a la pista que nosotros seguimos. Pronto veremos las primeras casas de Eses de Calleras. Dejaremos una pista que por la izquierda parece venir del mismo sitio que nosotros y en una nueva bifurcación seguiremos a la izquierda para atravesar el río por el puente romano, en realidad es medieval, con lo que llegaremos a la carretera que une Eses con Calleras.

Por la carretera a la izquierda vamos subiendo el corto trecho que nos separa de Calleras y más a la izquierda, cuando comencemos a ver las casas de este pueblo tiéntense, podremos ver un conjunto de casas con un bosque de ocalitos por donde deberemos pasar. Llegados a Calleras, nos metemos entre las primeras casas y seguiremos por un camino que sale a la izquierda y nos va subiendo a lo alto del pueblo donde cruzaremos la carretera para coger una nueva senda cerca de una serrería. Pasamos por detrás de las casas que habíamos visto desde la carretera antes de llegar a Calleras y nos adentraremos en un antiguo bosque de robles hoy conquistado por los ocalitos. Estamos en la zona más dura de toda la ruta. La subida es pindia y larga, lo que unido a los kilómetros que llevamos encima, hace que a algunos les flaqueen las fuerzas.

Al acceder a una nueva pista que cruza nuestro camino de izquierda a derecha, por encima de una zona de pedrero, hacemos un descanso para recuperar fuerzas y reunir al grupo. Ya todo es seguir la ancha pista, derecha, que en suave ascenso nos va abriendo el paisaje dejándonos ver por primera vez nuestra cumbre de hoy, el Pico la Espina, fácilmente reconocible por la antena de RETEVISION que corona su cima. Una nueva pista que sale a la izquierda nos lleva a una carretera asfalta por la que seguimos subiendo un tramo hasta cruzarnos con otra pista que sale a la derecha y que nos lleva a lo alto de un hombro cerca de las primeras casas de Relloso y desde el que divisamos claramente el Pico La Espina y el camino a seguir, todo en recto con una pequeña subida al final.

Un vértice geodésico, aparte de la antena, corona la cumbre de La Espina (793 m), Límite de los concejos de Tineo y Valdés y que se yergue en magnífico mirador de esta parte central de Asturias. Por el norte y de oeste a este podemos ver los pueblos de Paredes y Merás; más al norte Villaxermonde y Cadavedo ya junto al mar; y siguiendo al este, el Pico la Paradiella con sus antenas y el Aguión con las suyas. Por el sur, el amplio valle del Esva. Y por todas partes, campos verdes que nos dan idea de cual es la economía de la zona: la leche.

Nuestra estancia en la cumbre no se puede prolongar por más tiempo. La nube que viene a nuestro encuentro desde el sur, vemos claramente que va dejando caer agua. Hacemos las fotos de rigor y descendemos hacia el norte con rumbo a Villaxermonde. Llegando a Las cruces, el agua nos alcanza y nos obliga a sacar chubasqueros y paraguas. Siempre por camino bien marcado, llegamos a una carretera que sube desde Pontigón y nos conduce a la entrada de Villaxermonde. Curioso lugar situado sobre una loma con el caserío apretujado y un importante número de hórreos. Atravesamos al viejo pueblo que parece abandonado y por pista asfaltada y tras pasar junto a la ermita de San Luis, alcanzamos las antiguas escuelas de niñas y niños, hoy abandonadas por falta de materia prima. Tomamos el camino que sale por la izquierda nos conduce en suave descenso a una nueva carretera que ya sin más dilación, nos lleva hasta Brieves (30 m) cuyas casas ya tenemos a la vista, y donde damos por concluida la ruta de hoy por tierras de Tineo y de Valdés.

JAFPA