lunes, febrero 27, 2006

PICOS BODES Y MASALTO

25 de FEBRERO de 2006

Llames de Parres se encuentra situado en el punto kilométrico 2,5 de la carretera PR-3 que tomamos a las afueras de Soto de Dueñas, en la carretera de Oviedo a Arriondas. Se trata de un diseminado caserío rodeado de verdes prados y vigilado estrechamente por la Sierra de La Frecha.

En una recoleta plaza, presidida por una buena casa, nos deja el autocar (140 m). Continuamos un tramo por la carretera teniendo la sierra frente a nosotros, hasta que encontramos una buena pista que sale a la derecha. Desechamos otra que vuelve a salir a la derecha y en la que podemos ver una señal en forma de aspa del GR-105 de la Ruta a Covadonga.

Después de pasar una bonita cabaña de piedra, situada a nuestra izquierda, en la misma dirección sale un camino bastante cubierto de maleza. Una nueva indicación en forma de aspa en la continuación de la pista, nos hace comprender que debemos seguir por el camino de la izquierda. Atravesamos una portilla y nos encontramos una nueva bifurcación. El camino que sigue de frente tiene otra aspa que nos indica que el nuestro sigue por la izquierda y que comienza a subir ligeramente. El camino va describiendo múltiples curvas siempre con tendencia a la izquierda, dejando los caminos que salen por la derecha, todos marcados con aspas.

Poco a poco vamos ascendiendo por un camino bastante cubierto de maleza pero cuya traza es fácil de seguir. Una tendencia al descenso en una pequeña collada donde el sendero no es tan claro, nos hace dudar y emprendemos la ascensión campo a través por la inclinada loma. Pero pronto volvemos a encontrarnos con el marcado sendero que procede de una collada un poco más allá de donde habíamos abandonado el camino.

Ya no hay curvas. El sendero dibuja ahora un rectilíneo y empinado trazado. Es lo único que vemos. La niebla nos fue rodeando casi sin que nos diésemos cuenta y la mancha oscura de nuestra senda es lo que siguen nuestros ojos.

La subida es prolongada y la falta de visibilidad a los lados donde imaginamos profundos valles, la hace cansina y eterna. Toda ella está señalizada con franjas rojas y blancas. Continuamos y lo haremos hasta Fresnidiello, por el GR-105.

Tras pasar una estrecha cresta cubierta de brezo por la que serpentea el camino, alcanzamos la cumbre del que suponemos el Pico Bodes (695 m), pues casi no tenemos referencias, pero en un pequeño descuido de la niebla, pudimos ver la silueta de un pico algo mas elevado que el que estamos. Hacemos un alto para agruparnos, pues la subida nos fue distanciando. Una vez todos junto, tras cubrir la tarjeta y hacer la foto, continuamos por el sendero hasta alcanzar, casi sin darnos cuenta la segunda cumbre del día, coronada por in indicador del coto de caza. Era el Pico Masalto (701 m). O así lo pensábamos. La duda nos la puso la tarjeta que encontramos allí y que lo marcaba como el Bodes.

No había otra cosa que hacer: cubrir la tarjeta, hacer la foto y continuar el sendero. Ver no veíamos nada. La continuación ya era en descenso y al poco comenzamos a ver por donde andábamos. La niebla fue quedando atrás y las vistas comenzaban a abrirse. A ambos lados los verdes valles se desperezaban apartando los últimos jirones de niebla. Al frente, las nevadas montañas comenzaban a dejar ver sus cumbres. Abajo ya veíamos el caserío de Fresnidiello y la carretera. El descenso fue corto y rápido. El pueblo parecía abandonado aunque el humo de las chimeneas decía lo contrario.

Continuamos un trecho por la carretera hasta una bifurcación señalizada en la que tomamos la dirección de Pandavenes que lo marcaba a 0,8 kilómetros. Ya con sol recorrimos el pequeño trecho y atravesamos el pueblo en busca de la carretera AS-339 que va de Sevares a Beleño y en la que nos esperaba el autocar. Poco más hubimos de caminar. En el Barrio de la Iglesia (450 m), a las afueras de Pandavenes, nos encontramos con nuestro conductor que solícito buscaba la posibilidad de recogernos en el mismo pueblo.

Corta ruta para lo que estamos acostumbrados y rápido final. Solo 3 horas y 15 minutos trascurrieron desde que abandonamos Llames de Parres. Tranquilamente nos cambiamos y disfrutamos de las preciosas vistas que sobre el cordal del Vízcares nos deparó el balcón del atrio de la iglesia. El sol brillaba en el blanco manto de las montañas y esa visión y la agradable temperatura, cerraron una ruta de la que deberíamos haber disfrutado ampliamente, a poco que las condiciones climatológicas nos hubiesen acompañado.

JAFPA

PEÑA BENZUA

18 de FEBRERO de 2006

De Posada de Llanes sale con rumbo sur, una carretera (AS-115) que recorre el valle del Río Les Cabres y se dirige al concejo de Cabrales. Poco antes de recorrer 6 kilómetros, encontramos una nueva carretera que sale a la derecha. Es la LL-14 que se mete por el Valle de Ardisana hasta concluir en la AS-340 en Riensena. En el inicio de esta carretera se encuentra el lugar de Puente Nuevo y aquí nos deja el autocar.

La ruta de hoy la Pico Benzua, es de corta duración, pues en unas dos horas se puede hacer cumbre. Por ello nosotros la vamos a alargar para poder disfrutar unas cinco horas de buenas vistas. El día acompaña y la soleada mañana se presta para hacer una ruta un poco más larga.

Por carretera accedemos al bonito pueblo de Los Callejos (70 m), muy cuidado y con buenas casas bien preparadas. Pocos pueblos pueden presumir de tener nombre en sus calles. Una curiosa iglesia nos recibe en el centro del pueblo. Nosotros lo atravesamos buscando la parte mas alta y la pista que sale un poco al noreste del pueblo. Una vecina nos avisa que para el Benzua debemos seguir el camino de la izquierda, pero nosotros lo desoímos y vamos ganando altura con rumbo al Vallín. Ganamos altura muy lentamente, pues ya en el pueblo comenzamos a ver el Urriellu y toda una cohorte de acólitos con un amplio manto blanco, lo que nos hace pararnos a cada paso, tratando de plasmar lo que vemos con nuestras cámaras fotográficas.

Desechamos el camino que sale por nuestra izquierda y que como dije mas arriba, nos llevaría casi directamente a la collada entre el Benzúa y la Peña Los Callejos, para poco después comenzar a ascender entre inclinados prados en cuyo borde superior nos espera una pequeña zona de cotoyas. Afortunadamente no son muy altas y pronto nos salimos de ellas. La cuesta continúa hasta que alcanzamos la collada del Vallín y cresteando hacia el oeste, vamos ascendiendo hasta lo más alto del la Peña Los Callejos (461 m). Las vistas son las mismas que venimos observando cada vez que miramos tras de nuestros pasos, pero ahora las disfrutamos con mayor comodidad. El Urriellu, inconfundible, destaca su silueta entre una maraña de picos todos blancos, que poco a poco vamos distinguiendo: La Morra de Lechugales, Peña Castil, Urriellu, el Neveron, Torrecerredo, Jultayu, Torre de Santa Maria, Requesón..... Y los que no logramos distinguir. Pero poco nos va a durar la visión. El día comienza a nublarse y por Picos vemos aparecer una buena cantidad de nubes que pronto los cubrirán, tememos.

No perdemos más tiempo, y tras cubrir las tarjetas y hacer la foto de rigor, continuamos camino por la cresta, en busca de la bajada a la Collada de la Jorcada (358 m), que nos separa del Benzúa. El descenso es entretenido pero debemos cuidar los pozos y las piedras tapadas por la hierva. En la amplia collada nos dirigimos hacia las cabañas que vemos en la cara norte del Benzúa y que pertenecen a la majada de La Ventana. Sin perder el marcado y embarrado camino del ganado, llegamos a las cabañas y aquí contemplamos la mole que debemos subir. Un muy marcado camino, señalizado con flechas pintadas en las piedras y con cintas en forma de banderolas, nos sube penosamente por la cara norte primero, y por la sur más tarde, para pasar luego a la este y acceder por fin a la amplia cumbre del Benzúa. Unos pasos más y nos situamos en el pedrero donde se encuentra el buzón de cumbres (726 m) colocado por el Grupo de Montaña El Trasgu Andayón de La Calzada (Gijón), el día 2 de Diciembre de 1990.

Las vistas deberían ser mejores, que desde la cumbre anterior, pero el tiempo empeoró y estamos pasando un frío tremendo. Las ráfagas de aire helado se suceden y nos obligan a demorar la estancia en la cumbre a lo mínimo imprescindible: recuperar fuerzas, cubrir tarjetas y hacer la foto. Tampoco podemos cumplir nuestras previsiones de continuar por la cresta de la sierra ya que el aire por momentos es muy fuerte y las pérdidas de equilibrio pueden ser peligrosas. Optamos por seguir el sendero que a media altura recorre toda la ladera sur.

Disfrutamos de las vistas del bonito valle de Ardisana, jalonado de pequeños pueblos y caseríos rodeados de verdes praderas. El camino se hace entretenido ya que hay que sortear las múltiples piedras y tratar de no perderlo, cosa nada fácil, pues se van cruzando diversos senderos ganaderos. De todas formas, todo consiste en mantenerse a media altura, descendiendo lentamente. Pronto llegamos a los últimos recuestos de la Sierra y ya vemos al fondo nuestro destino, Riensena y el tramo de carretera más arriba, donde debemos terminar el camino.

Una destartalada cabaña casi tapada por los árboles y un buen camino que sale de ella, nos llevan por fin a la carretera y por una vez nos viene bien el ser los últimos: El autocar nos recoge en la misma carretera sin falta de hacer el kilómetro largo que nos separa de Riensena (605 m). Casi cinco horas y media de bonito y placentero recorrido, por una de esas sierras interiores que realizamos de muy tarde en tarde y que tan buenas vistas nos deparan. Lastima una vez más, que el tiempo se muestra reacio a dejarnos contemplar el paisaje.

JAFPA

jueves, febrero 16, 2006

EL PICO DEL CAN

11 de FEBRERO de 2006

Una sencilla ruta la que tenemos para este día. Sencilla, pues todo el recorrido lo podemos ir viendo desde el comienzo. Al final de la recta de Otur, pueblo del concejo de Valdés, sale hacia el sur una estrecha carretera en la que vemos un cartel que dice: Vidural 8 kilómetros. Poco después de pasar el pueblo, ascendemos al Alto de La Bobia (440 m), donde comienza el cortafuegos y donde nos deja el autocar.

Comenzamos a ascender por el cortafuegos que nos acompañará casi hasta el Pico Panondres. La primera tachuela del día es La Bobia (595 m), que nos queda a la derecha según nuestra marcha. Tenemos las primeras vistas de la amplia rasa costera. Podemos ver hasta Navia y su ría. Continuamos camino por el cortafuegos y la siguiente altura que encontramos es la de el Pico Revordiagües (630 m), que podríamos pasar a su lado, pero no tenemos prisa y vamos a llevarlos todos de a hecho. El descenso tiene algunas pequeñas dificultades para algunas de nuestras compañeras, pero con la ayuda de todos se salvan sin problemas.

El próximo objetivo es el Panondres (670 m), nombre con el que en algunos mapas denominan a la mayor altura del cordal, el Can. Para nosotros es el Panondres y ascendemos a el siguiendo el Cortafuegos y arrimándonos posteriormente a la roca, vamos buscando los mejores pasos hasta acceder a la cumbre. Un largo descenso nos lleva a una amplia collada con un pequeño bosque de pinos.

Una nueva subida dando vista a la mole caliza de Entrepenas, pero sin quitar hoja al suelo, ya que en su inicio se forma un amplio chaguan que hoy afortunadamente no tiene mucha agua y nos permite vadearlo casi por cualquier parte. Vamos subiendo buscando lo mas alto de la lomera y justo antes de empezar una nueva bajada, giramos a la derecha para acometer la ascensión al roquedo de Entrevenas. Como listos que somos, antes de llegar a ese punto más alto, buscamos la subida por un pequeño canalizo que se forma en su cara norte. Mala elección, pues aunque la subida no es extremadamente difícil, la gran cantidad de cotoyas que nos llenaron de pinchos todo el cuerpo. Alcanzada la cumbre (813 m), nos tomamos un pequeño respiro pero corto, ya que el tiempo va empeorando a pasos agigantados y el cercano Pico el Can se va cubriendo poco a poco de niebla.

Descendemos de la roca y enseguida comenzamos un último repecho que nos encumbra en lo alto al lado de unas casetas y varias antenas. Todo el recinto está cerrado de alambres, hasta la pista, lo que nos obliga a buscar el mejor paso para poder acceder a la cumbre del Pico El Can (847 m), en la que hay un vértice geodésico. Las vistas se encuentran, una vez más en lo que va de año, cubiertas por la niebla. Esta y el frío aire que se levantó, nos obligan a darnos prisa en hacer las fotos de rigor, para emprender pronta huida.

Iniciamos el descenso caminando unos metros por la pista, para abandonarla y s qeguir el cordalue se va cerrando en forma de herradura. Vamos siguiendo los senderos que el ganado marca en las praderas, buscando un buen lugar para iniciar el descenso al pueblo de Vidural que tenemos siempre a la vista.

Una amplia ladera pelada, nos da pie para iniciar poco a poco la bajada, buscando el mejor paso por entre las altas cotoyas que vamos viendo más abajo. Buscamos un sendero por el cotoyal y aunque no lo veíamos muy claro, siguiendo las sendas del ganado, pudimos atravesarlo por su parte mas estrecha y alcanzar los prados sin grandes pinchazos.

Ganada la zona de pasto, todo fue ir saltando de parcela en parcela hasta ganar la carretera que ya desde la loma veníamos viendo y por ella acceder a Vidural, junto a la iglesia, donde nos espera el autocar.

Casi cinco horas de marcha para también cinco pequeños picos que nos depararon una entretenida ruta con la que cubrimos un nuevo sábado.

JAFPA

martes, febrero 07, 2006

EL PICO LA MUA

4 de FEBRERO de 2006

Por la carretera PI-1 que sale de Infiesto por La Cueva y se dirige a Ques, accedemos al pueblo de Berones (400 m), distante unos 6 kilómetros de la capital del concejo. Aquí iniciamos la ruta de hoy. Atravesamos el pueblo y por la parte alta del mismo cogemos una buena pista, dejando un ramal que sale por la derecha, que atravesando un bosque de pinos nos va subiendo poco a poco a la Collada de Maza (565 m). Algunas cabañas y un depósito de agua para la lucha contra los incendios forestales, son las manchas que encontramos en estas praderías. Continuamos con dirección suroeste buscando la sierra que vemos de frente y por la que se dibuja una pista a media altura. Esa pista es nuestro objetivo.

El siguiente pueblo al que nos acercamos tras dejar Berones, es Cuerrias de Maza, precedido de una redondeada peña que los vecinos denominan Les Xanes. A la altura de esta peña, el camino se pone vertical y asciende entre arbolado a una nueva pista que en el mapa topográfico denominan el Camin de los Piloñeses. Es una ancha pista que recorre toda la sierra. Como a mitad de camino y utilizando alguno de los senderos de ganado, se puede acceder a cresta y continuar por ella hasta el Pico la Múa. Pero nosotros nos mantuvimos en la pista hasta que vimos que esta se terminaba.

Al llegar a una revuelta a nuestra derecha sale una pequeña riega con trazas de haber tenido un sendero por ella. Sendero de ganado que las inclemencias del tiempo y el poco uso lo fue deteriorando hasta casi hacerlo desaparecer. Subimos como pudimos tratando de ganar el collado que entre árboles veíamos más arriba. Al final hay que luchar con las ramas para poder ganar las praderas del Fontán del Agua, donde hay una fuente abrevadero y un poco más arriba, la collada (828 m) a los pies del verdadero Pico Les Xanes, con una casa en construcción, y la que se accede por una pista que proviene de Cuerries de Maza, pero por el otro lado del pico mencionado.

Un pequeño descanso para recuperarnos del esfuerzo y reagrupar un poco a los componentes de la expedición y continuamos buscando la subida en zigzag por la lomera de los Picos Verdes, según algunos mapas. Tras el esfuerzo, ya en la cumbre (942 m), ya podemos contemplar nuestro principal objetivo del día, el Pico la Múa. En poco tiempo accedemos a su cumbre (987 m) en la que hay un buzón colocado por el Grupo de Montaña LA PEÑA en el 2001, así como un par de belenes.

Un magnífico abanico de vista se abre ante nuestros ojos a pesar de que el día no acompaña en exceso y toda la cercana zona de Peñamayor se encuentra medio cubierta de nubes. Por el sur distinguimos la Chamoca y la sierra de Peñamayor con el Pico Triguero. Siguiendo la rotación contemplamos la mole caliza de La Varallonga ya en las inmediaciones del profundo corte de la Foz del Pendón, que nos queda en dirección norte, para terminar el recorrido viendo al este, apenas dibujada, la silueta de la Sierra de Aves y del Faceu, todo cubierto por la niebla.

Hacemos una visual para ver por donde continúa nuestro recorrido y partimos rumbo a la collada La Muezca (877 m) para continuar ascendiendo al, para algunos, Los Picos Verdes (948 y 924 m) y para otros el Cerrisco, antes de descender a la Collada Les Fuentes, desde la que nos descolgamos por su cara norte, atravesando el bosque del Pendón junto a las derruidas cabañas de Teyeres. Salimos a una zona abierta de praderas, en la que un camino con altos muros, pero poco transitado nos guiará monte abajo hasta una bifurcación señalizada, en la que por la izquierda y atravesando un puente de hormigón sobre el río Raneo (440 m), accedemos a Mayau Pastor y Fuensanta después de una fuerte subida, mientras que por la derecha el camino nos conduce a las cabañas de Los Fornos y a la mecedura de los ríos Ranero y Pendón, donde se realiza la captación de aguas de Nava. Nosotros seguimos a la derecha las indicaciones del PR AS-45 ya hasta Fuensanta. Atravesamos un puente de madera y nos adentramos en la Foz del Río Pendón. Poco a poco el río va desapareciendo en lo profundo de la foz, mientras que el camino trascurre en horizontal hasta las cabañas de Los Fornos (357 m) desde las que en poco tiempo llegamos a la planta embotelladora de agua de Fuensanta, donde nos espera el autocar.

Una bonita ruta y la primera del año con un tiempo aceptable. No tuvimos muchas vistas en la cumbre, pero el descenso se hizo muy entretenido y vistoso. Fueron cerca de seis horas de marcha a paso relajado, aunque con algunos duros repechos en la primera parte del recorrido. Una ruta propicia para esta época invernal.

JAFPA