Punto de partida: TORREBARRIO (LEON)
Punto de llegada: TORREBARRIO (LEON)
Mapa de la Ruta: MACIZO DE PEÑA UBIÑA. CORDILLERA CANTÁBRICA. MAPA EXCURSIONISTA 1:25000 de MIGUEL ANGEL ADRADOS
Distancia total: Aproximadamente 13 Km
Desnivel: De Subida 1.187 m. De Bajada 1.187 m.
Tiempo estimado: 5 HORAS
Dificultad: ALTA
Orientación: FACIL
DESCRIPCIÓN:
dirección Puerto de Ventana donde, al pasar a la vecina provincia de León, la carretera pasa a denominarse LE-481. Tras recorrer unos 9 kilómetros después de rebasar el puerto, alcanzaremos las primeras casas del pueblo leonés de Torrebarrio, punto de partida de la excursión de hoy. Torrebarrio es un pueblo ganadero que está dividido en tres zonas. El Barrio de la Cubilla queda fuera de la carretera en una desviación poco antes de encontrarnos con las primeras casas del Barrio de Abajo, que es el que se encuentra atravesado por la carretera. De este barrio debemos pasar al de La Vega y girar antes de la iglesia a la izquierda, tomando la pista de reciente construcción, que va remontando con rumbo a Los Llanos del Fontán. Seguiremos la pista en sus vueltas y revueltas bordeando la Peña del Águila dando vista al Barrio de la Cubilla, hasta alcanzar una pequeña llanura denominada Llanaday, donde debemos abandonarla. La ruta tiene en algunos sitios marcas de un PR, pero no debemos fiarnos en demasía ya que se pierden con facilidad.
En Llanaday, mirando un poco al este, cerca de una zona por la que suele descender un regato, veremos los restos de lo que fue una mesa de interpretación de la fauna
de esta zona. El día que nosotros pasamos se encontraba muy deteriorada y en vías de desaparición. Un desdibujado sendero nos irá aupando con algunas marcas pintadas en las piedras y con clara dirección este, buscando el collado del Ronzón, que se forma entre las dos Ubiñas.
Vamos cruzando pequeñas riegas y algunas zonas de pradera casi cubiertas de las piedras que se desprenden de la muralla caliza de Ubiña que tenemos a nuestra izquierda, surcada por vertiginosas canales que se descuelgan hacia nuestros pasos. El camino es entretenido a pesar de la dureza de la ascensión y nos permite ir observando la meseta castellana que se va abriendo paso entre montañas.
Alcanzamos el borde de una pedrera que debemos cruzar siguiendo el sendero, para a continuación, comenzar la zona más dura de esta primera parte de la ascensión. Subiremos ya
con decisión hacia la collada y por la izquierda de un roquedo que se desgaja de la cercana Peña Ubiña la Pequeña, que nos queda a nuestra derecha. La subida la realizamos por empinadas praderas y es un verdadero descanso cuando alcanzamos el Collado del Ronzón.
Tras reponer fuerzas, debemos ponernos las pilas, pues esto no acaba aquí. Atravesada la alambrada que separa las dos zonas de pastos, tenemos tres opciones para realizar la ascensión a la Ubiña. Justo desde el collado y pegada al cierre de alambres de la divisoria de pastos, sube un sendero bien marcado y vertical, que normalmente se utiliza para el descenso. Este sendero comunica más arriba ya en terreno de la caliza, con el que nosotros hicimos y que comento a continuación. Otra opción pasa por faldear con dirección norte hacia el Collado de Terreros, hasta alinearnos con una canal terrosa que baja de la cumbre de Ubiña. Esa canal es la subida directa a la cumbre, pero es más utilizada cuando se realiza la ascensión desde Tuiza por el Meicín.
Nosotros cogimos la marcada senda que faldea también con direcció
n norte y con un ligero ascenso. Pronto se entrecruzan varios caminos y comienza a perderse la senda. Entonces debemos girar a la izquierda para continuar ascendiendo en busca de la zona de piedras que vemos arriba izquierda y acercándonos al camino que describimos primeramente, pero ya a una cierta altitud. El sendero se pierde por momento y se entrecruza con otros, lo que puede hacer que nos equivoquemos. Pero para evitarlo debemos fijar nuestro rumbo a un pequeño murete que vemos al inicio de la caliza y que será el punto en el que comenzaremos a ver algunas marcas en la piedra. Cuando alcancemos la roca será más fácil seguir la huella dejada por la gran cantidad de personas que surcan este camino al cabo del año. Pero esta montaña tiene mucha tierra y piedra suelta que hace que los pasos varíen de un año para otro a causa de las fuertes nevadas y los aludes que en ella se producen durante el invierno.
De todos modos no es difícil seguir una huella y el sentido común nos irá marcando los pasos con la ayuda como digo, de las pequeñas marcas de pintura y los jitos que la jalonan. Sobre los jitos diré que en algún lugar veremos más de una señalización, por lo que es conveniente seguir aquella en la que la huella de los pasos anteriores sea más marcada. Por los otros pasos también es posible la ascensión, pero seguramente que nos forzará a realizar alguna trepada.
Iremos recorriendo la arista sureste de la peña y alcanzaremos una especie de balcón que se abre a la Babia, ofreciéndonos una magnífica vista de Torrebarrio y la zona por la que antes pasamos. Continuamos la ascensión cruzando pequeñas canales y recorriendo otras en vertical. En algún lugar deberemos utilizar las manos para ayudarnos en los pasos, pero normalmente no se encuentras zonas peligrosas ni se tiene sensación de vacío. Alcanzaremos una precumbre sobre la que siempre hay algún jito o un palo. Podemos realizar aquí u
n pequeño descanso y contemplar nuestra ascensión y el hermoso paisaje que se abre a nuestros ojos. Normalmente se pasa sin paradas, ya que desde este punto la ascensión se suaviza y la cercanía del final se presiente, lo que nos hace continuar ahora por la cresta, buscando los mejores pasos que una veces van por la derecha y otras por la izquierda en un sube y baja continuo que nos irá acercando a nuestro destino. Ya vemos el cilindro del vértice geodésico y ya la cumbre está a nuestro alcance. Coronamos una de las cumbres carismáticas de la Cordillera Cantábrica, La Penubina, La Becerra al decir de los de Cudillero según Jovellanos: «La Peña Ubiña, que se cree ser la más alta de España. Vese desde tierra de Segovia y desde muy dentro del mar. Los de Cudillero, que navegan por ella, la llaman la Becerra». Un incomparable mirador de Asturias y de las tierras castellanas. Sus 2.417 metros la hacen visible desde infinidad de puntos de nuestro territorio y nuestras miradas escudriñan
para buscarla cuando nos encontramos lejos. Si el tiempo acompaña, cuesta trabajo abandonar este lugar. Las vistas por el sur se pierden más allá del embalse de Luna. Un poco escorado al oeste vemos toda la montaña somedana y cerca nuestro, desgajándose de la Ubiña, Los Fontanes, compañeros hasta en altura. Si seguimos girando a la izquierda, y ya mirando al norte, podremos ver el refugio del Meicin si nos acercamos un poco al borde. Veremos el amplio valle que baja por Tuiza hasta Campomanes. Al otro lado del Collado Terreros el Cerredo y entre el y nosotros, las amplias Vegas de Retuerto. Al este y cercana, la Ubiña Pequeña nos muestra su cumbre.
El descenso lo realizaremos por le mismo sitio por el que ascendimos pero sin tirarnos a la izquierda. Descenderemos todo el c
analón en vertical hasta la alambrada del Collado del Ronzón. Debemos descender con precaución ya que los pasos suelen tener tierra y pequeñas piedras sueltas que pueden hacernos resbalar y la caída es peligrosa.
Teníamos intención de continuar hasta la Casa Mieres, en el Puerto de la Cubilla, para descender luego a Pinos, pero la proximidad de una tormenta nos hizo desistir y apresuradamente bajamos a Torrebarrio por el mismo camino por el que subimos. Cuando alcanzábamos las primeras casas del pueblo, la tormenta estaba sobre nosotros y las gruesas gotas nos pusieron como una sopa en poco tiempo.
JAFPA