viernes, mayo 26, 2006

DE SOTRES A MOGROVEJO POR LA PEÑA OVIEDO

20 de MAYO de 2006

Punto de partida: LA CURVONA – SOTRES (CABRALES)
Punto de llegada: MOGROVEJO ( LA LIÉBANA)
Mapa de la Ruta: TOPOGRÁFICO NACIONAL 056-III SOTRES, 081-I CAMALEÑO; MACIZO CENTRAL Y ORIENTAL DE LOS PICOS DE EUROPA (MIGUEL A. ADRADOS)
Distancia total: 18 Km.
Desnivel: De Subida 586 m. De Bajada 824 m.
Tiempo estimado: 5 a 6 HORAS
Dificultad: MEDIA (por la distancia).
Orientación: FACIL.

DESCRIPCIÓN:

Una bonita excursión para familiarizarse con el terreno y los paisajes de Picos de Europa. No es una ruta dura y es de una longitud mediana sin grandes desniveles, ya que el que debemos vencer de subida (586 m) lo hacemos en un trayecto largo con lo que casi ni lo notamos, mientras que el de bajada, así como toda la ruta, lo hacemos por una buena pista. Por otro lado, se trata de una ruta que tiene buenas vistas y un final de los de recordar, pues el pueblo de Mogrovejo es uno de los más bonitos de la Liébana.

Para acceder a Sotres desde Oviedo, tomaremos la A-64 hasta Lieres, donde cogeremos la N-634 hasta Cangas de Onís y aquí la carretera AS-114 nos conducirá hasta Arenas de Cabrales, donde una nueva carretera, la AS-264, nos lleva hasta Poncebos donde cruzaremos el Río Cares por el puente que también da acceso a la entrada del funicular que sube a Bulnes. La carretera CA-1 nos conduce a través de la Canal del Duje por vueltas y revueltas en las que se nos abren bucólicos paisajes, a pasar a la orilla del quesero pueblo de Tielve y más allá arribaremos a Sotres. Poco antes de este bonito pueblo cabraliego hay una cerrada curva (La Curvona), de la que sale a la derecha una ancha pista de tierra. En este punto debemos comenzar la ruta de hoy.

En La Curvona (880 m) comienzan muchas rutas de montaña por Picos de Europa. Es la comunicación más directa con la vecina Cantabria y punto de partida para subir a Vega Urriellu por Pandebano. También es la puerta de entrada o salida de otras rutas como Peña Castil, Escamellao Valle de las Moñetas, Jierro y Cortes por sus canales, etc. Pero nosotros en esta ocasión vamos a hacer algo más tranquilo. Comenzamos la andadura por la terrosa pista con la compañía de algunos todoterreno y el primer hito es los Invernales de Cavao, acceso a la pista que conduce a Pandebano y que podemos ver a nuestra derecha por encima de las cabañas. Caminaremos con la vista puesta en una imponente mole que se nos presenta al frente. Se trata del Escamellao que nos acompañará un buen trecho. Por la izquierda una muralla gris, compuesta por el Pico Boro y el Cuetu Tejao entre otros, mientras que por la derecha tenemos el Río Duje y van apareciendo el Cuetu Colladiello, el Peña Fresnidiellu y la Peña de Balbín. Precisamente nos encontraremos ya en la Vega Fresnidiellu, donde si miramos atrás, tendremos una bonita vista del pueblo de Sotres colgado en la montaña.

Enseguida llegamos a una amplia vega que parece cerrarse con los contrafuertes del Escamellao. Son las Vegas del Toro (1.067 m), donde hay un buen número de cabañas, una buena fuente abrevadero y debemos cruzar el río. También es aquí donde aparcan los coches que suben desde la Curvona. Atravesamos el conjunto de cabañas y nos quedamos boquiabiertos contemplando la riega de Camburero, que da acceso al collado del mismo nombre desde el que se puede ascender a Peña Castil, y el amplio valle calizo de Las Moñetas, al final del cual, podemos ver la zona de la Collada Bonita, incomparable balcón sobre la cara sur del Picu Urriellu. Dura ascensión la de esta canal en la que se encuentra el lago las Moñetas y por la que se accede a la cumbre del Escamellao.

Aquí la pista coge una pequeña cuesta que nos acompañará un buen trecho. Volvemos a cruzar el Río Duje, con lo que pasamos a su orilla derecha y ante nosotros aparece la pedregosa Canal del Jierru. A nuestra derecha poco a poco va asomando la cumbre más alta de la comunidad de Cantabria, Peña Vieja, al tiempo que nos acercamos al límite territorial en La Raya, indicado con unos carteles. Poco más arriba, como a la mitad de la subida de la Lomba del Toro, y tras pasar la Canal de Los Covarones que baja del Pico Cortés, parte por la izquierda un camino que se encuentra cerrado con alambres para evitar que los todoterreno crucen la hermosa vega a la que accedemos. Estamos en la amplia Vega de Campomayor, bajo las estribaciones del Cortés, el Prau Cortés y los Picos de Cámara que anteceden a la amplia collada del mismo nombre, que los separa de Las Cumbres de Avenas. A la Altura del Collado de Cámara se encuentra la Ermita de la Virgen de las Nieves o la Santuca de Aliva. Nos encontramos en la parte más alta del recorrido, lo que no quiere decir que no tengamos más cuestas. Descansamos por unos momentos en este apacible lugar, dando vista a Peña Vieja y las pistas que bajan de Aliva. También podemos contemplar la bravura de la Canal del Vidrio que se descuelga de los Picos de Santa Ana y del Tiro Navarro. Poco descanso nos permitió la climatología. Unas fuertes ráfagas de viento nos traen desde Peña Vieja las nubes que comienzan a echar agua. Un fino orballu empujado por la fuerza del viento que nos da de cara, nos empapa en pocos minutos. Peleamos con el agua, el viento y la nueva cuesta que se forma al dejar por la derecha la piste que baja a los Invernales de Igüedri y a Espinama. Nosotros seguimos por la izquierda la que va subiendo en revueltas hasta la Portilla del Boquejón.

El agua y el viento nos dan una tregua y nos permiten ver el valle de Espinama que se abre a nuestros pies. La pista va girando, dando vuelta al Castro de Cogollos, la roca marrón que tenemos a la izquierda, y situándonos bajo las faldas del Joracón de la Miel, máxima altura de Las Cumbres de Avenas. Mantendremos siempre la dirección, dejando los ramales que parten de la pista principal, casi siempre indicados con rótulos. Nos encontramos en los Puertos de Pembes, pueblo que podemos ver abajo en el valle. Bonitas camperas hoy casi cubiertas de gamones y caballos y vacas pastando. Algunas cabañas y al frente, a la derecha de la senda, nuestro pico de hoy, Peña Oviedo. Nos acercamos poco a poco, casi en llano al collado del mismo nombre, para acceder a la modesta cumbre. En el collado podemos contemplar vestigios de nuestros antepasados. Túmulos de una época pasada se esparcen por la pradera que da paso a la cumbre del Peña Oviedo (1.309 m). A pesar de su poca altura, las vistas que nos depara son espléndidas. Todo el valle de la Liébana se encuentra a nuestros pies. Justo debajo nuestro, podemos ver la torre medieval de Mogrovejo, cubierta de hiedra. Al fondo, hacia el norte, Potes y un sinfín de pequeñas poblaciones que se reparten por el verde valle. Si miramos al lado contrario, toda la agreste fisonomía del Macizo de Andara deja caer su manto de piedra hasta las verdes praderas sobre las que se asienta. La Morra de Lechugales, inconfundible con su piedra que parece que en cualquier momento puede rodar ladera abajo, hace de anfitriona para el resto de cumbres, Cortés, Picos del Jierro, Caballo Cimero y un largo etcétera.

Abandonamos la vistosa terraza con pocas ganas, ahora que el sol seca nuestras ropas, pero debemos continuar camino. Seguimos por la pista que no abandonaremos hasta el final. Por el camino podremos ir viendo el valle que se forma a nuestra izquierda y que nos separa de las cumbres calizas. Podemos contemplar la dura subida que ofrece la Canal de Lechugales y poco más adelante la de la Canal de las Arredondas. Caminaremos entre robles, avellanos y algún castaño hasta la entrada del precioso pueblo de Mogrovejo (642 m), declarado Bien de Interés Cultural en 1985. Entrada que haremos por detrás de la Torre del Palacio y a orillas de este. El resto del caserío se presenta muy armónico y todo en piedra, destacando algunas casas de mayor alzado. Caminando por las calles del pueblo pasaremos junto a la iglesia que data de los siglos XVI-XVIII. Todo el conjunto es de propiedad particular, con lo que no son visitables en su interior. Con el paseo por el pueblo, contemplando desde casi todos los lugares la esbelta figura de la Torre, damos por concluida esta bonita ruta a través de los Picos de Europa.

JAFPA

jueves, mayo 18, 2006

PICOS PIQUEIRO Y TONON O CERVERO

13 de MAYO de 2006

Punto de partida: POZO DE LAS MUJERES MUERTAS (CANGAS DE NARCEA)
Punto de llegada: MOLINO DE SALCE (CANGAS DE NARCEA)
Mapa de la Ruta: TOPOGRÁFICO NACIONAL 075-I MONASTERIO DEL COTO
Distancia total: 22 Km.
Desnivel: De Subida 378 m. (820 m acumulados) De Bajada 915 m.
Tiempo estimado: 5 a 6 HORAS
Dificultad: MEDIA (por la distancia).
Orientación: FACIL.

DESCRIPCIÓN:

Ruta típica de las sierras de Cangas de Narcea: mucha longitud, poco desnivel relativo, pero en contrapartida, desnivel acumulado importante, por la continua sucesión de subidas y bajadas que tiene la cresta.

Esta ruta tiene su inicio en lo alto del puerto del Pozo de Las Mujeres Muertas, que nadie piense en encontrar ningún cementerio ni nada que se le parezca. El nombre parece tener connotación con la existencia de acumulaciones de agua o chamuergas en esta zona. El Pozo de las Mujeres Muertas se encuentra en el punto kilométrico 18 de la carretera provincial AS-29, que une San Antolín de Ibias con La Regla de Perandones y Cangas de Narcea. Para acceder a él desde Oviedo, cogeremos la N-634 hasta enlazar con la A-63 hasta las afueras de Grado, donde volveremos a la N-634 para tras subir y bajar La Cabruñana, y antes de entrar en Cornellana, coger a la derecha la carretera AS-15 que nos llevará hasta La Regla de Perandones, después de atravesar Cangas de Narcea. En La Regla cogeremos la AS-29 con dirección a San Antolín y tras unos 24 kilómetros llegaremos al Pozo de las Mujeres Muertas.

Poco antes, en el punto kilométrico 27,700, en una curva, acabaremos la ruta en el lugar conocido como Molino de Salce.

En el Pozo de las Mujeres Muertas (1.097 m) cogeremos una amplia pista que sale a la derecha con dirección norte. La seguiremos hasta encontrarnos un cierre en la propia pista, para continuar a la derecha (este) en ascenso y al lado del mismo cierre que nos acompañará por un buen trecho. Alcanzaremos la cresta de la sierra y nos encontraremos en los Picos de la Gubia (máxima altura 1.264 m), sucesión de tres modestas cumbres, para pasar a los Picos del Cerro Badán (máxima altura 1.288 m). A ambos lados se abren los profundos valles de Las Campas, por la izquierda, formado por las Sierras de Busteagudo y Valledor, y a la derecha el Valle del Coto flanqueado por el cordal de Cansacaballos.

Siguiendo siempre la cresta y en un continuo sube y baja, iremos pasando los sucesivos resaltes de la sierra. Entremedias de las lomas encontraremos algunos pequeños collados tapizados de verde, que destacan sobre el color más oscuro del brezo, planta abundante en todo el trayecto. Traspasado el redondeado Roguera Fermosa (1.255 m), dejando a la derecha otro cordal, en el descenso alcanzaremos una de las zonas más bonitas del recorrido. Se trata de una pequeña collada donde a la vez que hay una verde pradera, esta se encuentra salpicada de distintos árboles, algunos en claro declive, que la convierten en un oasis después de todo el recorrido de matorral que llevamos hecho.

Frente a nosotros se encuentra uno de los hitos de hoy, el Pico Piqueiro, que todo el día lleva jugando con un penacho de niebla que lo cubre por momentos y nos deja contemplarlo en otros. Abordamos la ascensión y en poco tiempo alcanzamos su cumbre (1.363 m). Este es el punto de inflexión de nuestro recorrido. Aquí la sierra se divide, continuando hacia el norte con los picos Lampazoa, Gargalois, La Vieja, Peña Dereita y Orrua, pertenecientes a la Sierra del Valledor y Valbaler y de penoso recuerdo para los que hace algunos años la recorrimos desde el mismo punto de partida de hoy para luego terminar con 14 kilómetros de pista hasta Besullo. Pero no es este nuestro destino en el día de hoy. Del Piqueiro bajaremos a la Collada del Pozo (1.248 m) que vemos a nuestro pies. Se trata de un verde collado con una pequeña laguna, al que hay que bajar buscando el mejor paso por una pedrera.

Sin tiempo a reaccionar, iniciamos la subida a una nueva cumbre. Se trata del Pico Pedreiras (1.386 m), que no es necesario coronar, ya que un sendero pasa a la izquierda de la roma cumbre, dando paso a una nueva collada también verde y con laguna, enmarcada por la puntiaguda cumbre de la siguiente cota. Nueva subida y nueva cumbre, el Peñas Altas (1.446 m). Penúltimo hito de esta larga ruta. Un pequeño descanso y las fotos de rigor para volver a descender a la siguiente collada, El Llano de la Forquina (1.343 m), lugar al que debemos regresar para iniciar el descenso, pero antes debemos acercarnos al último y más elevado bastión del día, el Pico Tunun, Tonon, o Cervero, cuya cumbre no pudimos ver por el momento, ya que la niebla juguetea también en su cúspide. Ya algo cansados, acometemos la ascensión que nos parece interminable pues la cima se encuentra algo más al norte de donde empezamos a subir y no la vemos hasta que casi alcanzamos el vértice geodésico que la corona (1.476 m). Tras recuperar las fuerzas y asomarnos a la vallada norte para ver por unos instantes el valle en el que se encuentra el ancestral pueblo de San Pedro delas Montañas y en vista de que la niebla juguetona no nos deja en paz, volvemos por el mismo camino a la collada del Llano de la Forquina.

Aquí caben dos posibilidades: bajar directamente a una zona de árboles donde comienza el arroyo y donde se ve el inicio de un camino ancho y cubierto de verde o bien hacer la ruta que nosotros hicimos y que relato a continuación. Ambas opciones nos conducen al mismo sitio. En el primer caso se baja por donde mejor se vea, nosotros vimos que cerca de la ladera del pico de Peñas Altas, sale un sendero con dirección este y en descenso, que parecía llegar muy cerca de los árboles. Luego todo es continuar por el camino que desde la collada se aprecia de color verde y que más adelante atraviesa una zona de arbolado, discurriendo por la falda del serrote que se desgaja hacia el sur, de las Peñas Altas.

Por nuestra parte lo que hicimos fue coger uno de los senderos del ganado que pasando por la ladera de Peñas Altas se dirigen a la collada que hay entre este y el crestón calizo de que se ve mas al sur. Con ello llegamos a la collada entre el Pico Pedreiras y Peñas Altas. Dejando el crestón calizo a la izquierda, lo vamos bordeando siguiendo un marcado sendero que se pierde por momentos entre la maleza, pero que nos lleva a media altura por la falda de la vertiente sur de Peñas Juntas, que nos separa de la vallada por la que decíamos se podía bajar desde el Llano de la Forquina. Desde el final de Peñas Juntas, se desciende fácilmente a la Collada del Chao La Folgueirosa (1.117 m), donde confluyen un buen número de caminos y entre ellos el que saliendo del Llano de la Forquina.

La ruta continúa por la pista que baja por el Valle de la Braña, pasando primero por la Braña La Folgueirosa en la que destacan dos cosas: una horripilante cabaña con tejado de uralita pintado de rojo y la peculiaridad de los tejados hechos con losetas de madera. Tras la visita de la braña continuamos el descenso por el camino que baja por la orilla derecha del Arroyo la Braña, entre fresnos primero y jóvenes robles después. Cruzado el arroyo, alcanzamos una nueva braña, la de La Pasada, en la que también destacan desagradablemente dos tejados de uralita roja. Todo es seguir el camino que más abajo están convirtiendo en pista y que discurre entre árboles y prados con el cantarín arroyo que baja a nuestro lado.

Pasaremos junto a un antiguo y curioso cortín, donde aún podemos ver los viejos truebanos, colmenas, que así se defienden de su ancestral enemigo el oso. Recorremos los últimos metros de la ya pista, hasta que esta desemboca en la carretera por la que pasamos cuando nos dirigíamos al Pozo de las Mujeres Muertas. Este lugar se conoce como Molin de la Salce (560 m), aunque no vimos ningún molino y se encuentra a un kilómetro del curioso pueblo de Vega de Hórreo, que hace honor a su nombre por la gran cantidad de hórreos que posee. Así finalizamos una entretenida ruta por las sierras del concejo de Cangas de Narcea.

JAFPA

miércoles, mayo 10, 2006

LAS FOCES DEL BURDIO

06 de MAYO de 2006

Punto de partida: INGUANZO (CABRALES)
Punto de llegada: INGUANZO (CABRALES)
Mapa de la Ruta: TOPOGRÁFICO NACIONAL 055-II INGUANZO
Distancia total: 8 Km.
Desnivel: De Subida 586 m. De Bajada 586 m.
Tiempo estimado: 3 HORAS
Dificultad: MEDIA. EN EL SEDO HAY QUE TENER MUCHO CUIDADO SI ESTA HUMEDO.
Orientación: MEDIA.

DESCRIPCIÓN:

Esta ruta comprendía a parte de las Foces del Burdio, la subida al Pico Coronas y el descenso posterior a Arenas de Cabrales, pero la niebla no nos permitió hacer ni uno ni otro. Relato solamente el recorrido de las foces porque me parece que es interesante y entretenido. Nosotros no pudimos disfrutar plenamente de este antiguo camino, pero lo poco que pudimos ver nos pareció magnífico e impactante.

Inguanzo es un bonito pueblo del concejo de Cabrales situado en la margen derecha del Río Casaño. Se accede por la carretera CA-2 después de pasar el Puente Golondrón en la carretera AS-114 de Cangas de Onis a Panes, y tras dejar una bifurcación a la derecha que se dirige a Berodia. Es interesante la visita de estos dos pueblos cabraliegos como complemento a la ruta que hoy relatamos. En Inguanzo es de destacar su iglesia que data de 1780 y reedificada en 1873 y el Palacio del Mayorazgu de marcado estilo renacentista a pesar de datar su fábrica de los siglos XVII y XVIII. Su caserío es interesante y bien cuidado. Por su parte Berodia cuenta con dos palacios, el de los Díaz Inguanzo y el de los Marqueses de Santa Cruz, ambos de los siglos XVII y XVIII, mientras que su iglesia de Santa María Magdalena data del siglo XVI.

Salimos de Inguanzo por la parte alta del pueblo, después de atravesarlo dejando la iglesia a nuestra izquierda y pasando cerca del Palacio del Mayorazgu. Nos encontramos con una bifurcación en la que es igual continuar por uno u otro camino ya que las dos se unen en el mismo lugar. Nosotros cogimos la pista hormigonada que sale a la derecha en suave ascenso y que pronto pasa al lado del cementerio, dando vista al pueblo de Berodia. Sin abandonar el camino principal, vamos dando vuelta al cerro que va quedando a nuestra izquierda. Después de un descenso, vemos a la derecha la tajadura de la foz que forma el Río Burdio al atravesar la Sierra de Dobros. Nuestro camino continúa dejando atrás la foz, y pasando cerca de algunas cabañas, pero pronto nos encontramos una bifurcación que parte perpendicular a nuestra pista. De frente volveríamos a Inguanzo, por lo que cogemos la que continúa a la derecha entre praderas cerradas con alambres.

El camino tiende en principio hacia el este, cuando en realidad deberíamos ir al oeste, pero pronto cambia el rumbo en una cerrada curva. Poco más allá, al llegar a una cabaña con cierre sobre nuestro camino, lo abandonamos continuando por un sendero que en fuerte subida sale a la izquierda a ganar los primeros repechos de la sierra. El camino es fácil de seguir y solamente debemos fijarnos en un punto en el que otro sendero sale a la derecha con tendencia al descenso y otro casi tapado de maleza sale a la izquierda. Nosotros continuaremos por el del centro que continúa subiendo, dirigiéndose a una collada que aparece más arriba, después de pasar una zona de picachos calcáreos a modo de estatuas de la Isla de Pascua. Nos vamos acercando a la entalladura que forma la foz y tras atravesar el collado, tenemos un pequeño descenso que nos arrima a una cortada pared a cuyo pie continúa el sendero ya convertido en sedo.

Es el sedo de las Foces del Burdio. Un estrecho y antiguo camino que atraviesa la foz, pegado por la izquierda a la pared rocosa y abierto en caída libre por la derecha, con la estrecha cinta del río en el fondo del abismo. Inclinadas playas herbosas descienden casi verticales a lo más profundo del magnífico corte. Hoy, el silencio aliado con la niebla nos encoge el ánimo. Una estrecha franja de terreno sobresale de la pared y en continuo sube y baja, va atravesando la maravillosa entalladura. Todas las precauciones son pocas. Hoy el terreno está mojado a causa del continuo orvallo y debemos cuidar los resbalones en la desgastada piedra. Poco a poco vamos ascendiendo hasta llegar al final del tajo, donde el río se aproxima a nuestro camino. Desaparecen los abismos y ya por terreno menos expuesto, alcanzamos las praderas finales de nuestro recorrido, entre cabañas medio derruidas.

Como digo al principio, la continuación de esta ruta pasaba por ascender al Pico Coronas, balcón majestuoso para contemplar el Urriellu, para después bajar a Arenas por un sinuoso camino que no fuimos capaces de encontrar a causa de la nula visibilidad. Con esto os recomiendo que abandonéis toda intención de hacer la ruta con niebla. La humedad hace peligroso el tránsito por el sedo y una vez atravesado este, el terreno es complicado a causa de los múltiples caminos que se encuentran.

Después de varios intentos por encontrar un paso, decidimos regresar a Inguanzo por el mismo camino de subida, por el sedo de la Foz del Burdio, que entonces se encontraba aún más peligroso y resbaladizo. Con máximo cuidado fuimos descendiendo hasta llegar a la bifurcación de las pistas donde en esta ocasión seguimos por la que sale a la derecha y en poco tiempo nos encontramos en las calles de Inguanzo, un poco contrariados por el fracaso, pero con la firme convicción de volver a intentarlo, pues merece la pena.

JAFPA