martes, julio 25, 2006

DE LOS LAGOS A VALDEÓN, POR LOS PUERTOS DE CUBA

15 de JULIO de 2006

Punto de partida: Cdo. LES VALERES (LAGOS DE COVADONGA)
Punto de llegada: POSADA DE VALDEÓN (LEÓN)
Mapa de la Ruta: MACIZO OCCIDENTAL DE LOS PICOS DE EUROPA. MAPA EXCURSIONISTA 1:25000 de MIGUEL ANGEL ADRADOS
Distancia total: Aproximadamente 30 Km
Desnivel: De Subida 1006 m. De Bajada 1174 m.
Tiempo estimado: 10 a 12 HORAS
Dificultad: ALTA.
Orientación: COMPLICADA

DESCRIPCIÓN:

Para hacer esta larga ruta en todos los aspectos, acercamiento, la ruta y el regreso, debemos llagar a los Lagos de Covadonga. Para ello, desde Oviedo, debemos tomar la carretera A-66 hasta el enlace de Paredes, donde pasaremos a la A-8 (E-70), hasta las inmediaciones de Lieres donde pasaremos a la N-634 que se dirige a Santander, aunque nosotros iremos por ella hasta Arriondas, donde cogemos la N-625 hasta las inmediaciones de Soto de Cangas, en donde la abandonamos para seguir por la AS-262 hasta Covadonga y aquí, por la CO-4 ascender la serpenteante carretera hasta los Lagos de Covadonga. El trasporte que nos recoja, debe volver a Cangas de Onis, y aquí coger la carretera N-625 que sale a la izquierda antes del puente Romano. Seguirá toda la carretera de los Beyos hasta el Puerto del Pontón, donde cogerá una carretera que sale a la izquierda con dirección al Puerto de Panderrueda y Posada de Valdeón.

La ruta la iniciamos en el Collado de Les Valeres (1107 m), poco antes de bajar al Lago Enól, por una pista de tierra, en esta fecha en obras, que sale a la derecha de nuestra marcha, y va bordeando el lago hasta la Vega Enól a los pies de la Porra del mismo nombre. En la vega Enól, junto a un grupo de cabañas, existe una construcción mayor que es el refugio de pastores. La pista continúa por la majada de Vega la Cueva hasta el Collado de Pandecarmen, donde existe una bifurcación a la derecha que se dirige al Mirador del Rey. Nosotros seguiremos a la izquierda en descenso, pasando por el último lugar al que se puede llegar en coche, para poco más allá cruzar un puente de madera sobre el Río Pomperi. Este lugar se conoce como El Pozo del Alemán, en recuerdo del Alemán de Corao, Roberto Frassinelli.

La pista continúa en declarado ascenso hasta la majada de Vega la Piedra, llamada así por la gran piedra allí depositada. El camino serpentea por la pradera para ir subiendo hasta el Collado La Prida, inicio de las Vegas de Canraso, donde el sendero se desdibuja para cruzar la fértil pradería y está marcado por piedras clavadas en la tierra. Pasaremos por la majada de la Rondiella, donde aún permanecen varias cabañas en buen estado y posteriormente alcanzaremos el Collado Gamonal, lugar desde el que ya podemos ver los dos refugios de Vegarredonda. En primer término el nuevo, con dos edificaciones y más arriba el viejo con una forma característica y hecho de hormigón. Un pequeño descenso y dejamos a la derecha el camino que se dirige al refugio nuevo de Vegarredonda. Continuamos al viejo para llenar de agua nuestras cantimploras, en la buena fuente que allí se encuentra.

Tras un merecido descanso, ya que el calor aprieta y mucho, continuamos ruta por el Caleyón del Francés, pasando al lado de la cabaña de Cuerria Benita. El camino zigzaguea ganando altura de terraza en terraza. En Llampa Cimera, al pie de Los Argaos, el camino se bifurca. A la derecha seguiríamos hacia el Porru Bolu y el Jou Lluengu. Nosotros continuamos a la izquierda para culminar la dura subida al Collado La Fragua (1900 m). A la izquierda del camino se abre la depresión del Jou sin Tierri. Por él parte un sedero que se dirige a la Vega de Ario. Nosotros seguimos por el Sendero del Parque que se pega a los murallones que descienden de Los Argaos, dirigiéndonos al caos de piedras y rocas de Las Barrastrosas, que dan paso al Jou de los Asturianos. Nos encontramos entre la Torre de la Canal Parda a la izquierda y la Torre de Santa María a la derecha. Al frente ya vemos en toda su extensión la Peña Santa.

Siguiendo el camino alcanzamos el Collado del Jou Santu, o Boca del Jou Santu, donde finaliza el Sendero del Parque. Para adentrarse en el Jou Santu, magnífica depresión que tenemos frente a nosotros y que nos separa de la Peña Santa y del resto de torres que lo delimitan por el Oeste: La Torre del Torco, Las Tres Marías, La Torre de En medio, La Torre de La Horcada y La Torre de Santa María, esta última ya en el norte.

El camino, muy marcado, continúa por la pedrera que se forma al pie de la Torre de la Canal Parda. Desciende ligeramente, para luego mantenerse a media altura. Una zona de llambrias nos obliga a utilizar las manos para poder pasar. Luego el sendero continúa sin bajar para nada al fondo de la depresión. El Boquete, a la izquierda de la majestuosa mole de la Peña Santa, nos permite contemplar la silueta del Macizo Central con el Torrecerredo al frente. Para nosotros en esta ocasión, la pasada del Jou Santu quedará grabada en nuestras cabezas. Una tormenta prácticamente seca, desatada en las inmediaciones del Central, nos pone los pelos de punta con el retumbar de los truenos en las paredes del jou.

Alcanzado el Boquete y viendo desaparecer la tormenta, nos tomamos un respiro para reponer fuerzas y hacer algunas fotos de la zona del Torrecerredo que acaba de adquirir un extraño color debido a la tormenta.

Reanudamos la marcha buscando por la derecha los jitos que nos acompañarán el resto del camino. Debemos traspasar una lomera de caliza. Lo podemos hacer bien por arriba o bien bajando paralelos a ella para pasar al otro lado. Un vallecito con un imperceptible sendero, nos coloca nuevamente en lo alto. Aquí podemos contemplar ya los Puertos de Cuba al oeste. Son como una muralla verde tendida entre los riscos calizos de Los Cabritos y La Cerra del Frade. Debemos dirigirnos a ellos descendiendo lo menos posible. La senda muy jitada, desciende por los canchales del Hoyo Verde sin separarse demasiado de las caídas de la Peña Santa. Nos retorcemos en un sube y baja rodeados de piedra hasta que confluimos a una zona de matojos de corta altura. Por su pendiente ascenderemos los pocos metros que nos separan de la marcada collada de los Puertos de Cuba, al pie de la Cerra del Frade.

Un nuevo descanso para contemplar el maravilloso paisaje que se abre a nuestros ojos. El central, que continúa con ese extraño color que le dejó la tormenta. Al oeste, la zona de La Bermeja y entre ella y nosotros el camino por el que debemos continuar en busca de la Canal de Capozo. Al norte, la inmensa pared que baja de la cumbre de Peña Santa. Y al este, el camino por el que llegamos a este lugar; un inmenso canchal que cae sin remisión a buscar el Cares en el fondo del valle.

Descendemos de los Puertos de Cuba por la cara opuesta a nuestra llegada y siguiendo el marcado sendero que discurre a los pies de la Peña Santa. Nos dirigimos a la Pedriza Carbanal para ir buscando las caídas a la inminente Canal de Capozo. Por un pendiente canalizo accedemos a Verón del Corvo donde existe una buena fuente en la que nos aprovisionamos de la muy necesaria agua. El calor y la humedad nos hace beber más de lo normal y no sabemos si veremos más fuentes.

Reanudamos la marcha en decidido descenso por el marcado camino, que no deberemos abandonar, ya que no se desciende por el centro de la canal. El camino, que comenzó por el lado izquierdo sobre una pedrera, da un giro a la derecha cruzando la canal para acercarse a las paredes rocosas que la cierran por ese lado. En los Cabidos el camino se hace un poco más complicado debido a la pendiente y la piedra, lo que nos obliga a prestar más atención. Luego atravesaremos un bosque de avellanos enanos que pocas veces nos taparán la cabeza, para alcanzar las primeras fayas del Monte Corona. La canal quedó a la izquierda con su impetuosa caída en dirección a las cabañas que vemos abajo y que pertenecen a Las Vegas, ya en la ruta del Cares camino de Caín.

Pronto el camino se convierte en pista y ya sin perdida, atravesando por su parte mas alta, seguiremos todo el Monte Corona. Debo advertir, que a pesar de que aparentemente debemos descender, este descenso es inapreciable y más bien el camino siempre pica hacia arriba, lo que en algunos momento nos produce cierto desasosiego, debido a los muchos kilómetros que ya tenemos en las piernas. El terreno comienza a despejarse y ya vemos a lo lejos el Mirador del Tombo. Alcanzaremos la carretera por encima del mirador y la seguiremos durante unos metros. Luego por un amplio camino en ascenso, junto a una tapia, accedemos a la pista que une Posada de Valdeón con Caín. Ya el camino no tiene pérdida y lo seguiremos hasta su confluencia en este pueblo leonés.

En nuestras piernas tendremos mas de 30 kilómetros de duro camino.

JAFPA

jueves, julio 13, 2006

EL PICO CURAVACAS

8 de JULIO de 2006

Punto de partida: VIDRIEROS (PALENCIA)
Punto de llegada: VIDRIEROS (PALENCIA)
Mapa de la Ruta: TOPOGRÁFICO NACIONAL 106-2 POLENTINOS
Distancia total: 10,2 Km.
Desnivel: De Subida 1204 m. De Bajada 1204 m.
Tiempo estimado: 6 a 7 HORAS
Dificultad: ALTA.
Orientación: FACIL

DESCRIPCIÓN:

Otra ruta con un desplazamiento muy largo desde Oviedo. Para llegar a Vidrieros lo podemos hacer por varios sitios. Por la autopista A-66 hasta Campomanes donde seguimos por la misma A-66 dirección Benavente hasta las inmediaciones de Onzonilla donde seguiremos por la A-231 dirección Burgos, hasta Terradillos de los Templarios, al poco de pasar Sahagún. Aquí debemos tomar la carretera C-624, dirección Cervera de Pisuerga, donde continuaremos por la P-210 hasta Vidrieros donde la carretera finaliza.

Otra ruta es saliendo de Oviedo como en el caso anterior, por la A-66, abandonarla en La Magdalena para continuar por la C-623 primero, y por la C-626 más tarde, para no abandonarla hasta la población de Guardo, donde seguiremos por la C-615 hasta Velilla del Río Carrión y aquí por la P-210 dirigirnos a Vidrieros.

La tercera de las posibilidades es salir de Oviedo también por la A-66, pero dirección Gijón, pasando luego a la Autopista del Cantábrico, A-64, que posteriormente se convierte en la A-8 y luego a la altura de Llanes en la N-634, dirección Santander. En Unquera continuaremos por la N-621, Desfiladero de la Hermida, hasta la localidad de Ojedo, poco antes de Potes, donde tomando la carretera CA-184, que tras pasar el Puerto de Piedras Luengas se convierte en la C-624, llegaremos a Cervera de Pisuerga y de aquí a Vidrieros por la P-210.

Por último, también podemos ir a Vidrieros por el Puerto de Tarna. Para ello cogemos en Oviedo la consabida autopista A-66 dirección Gijón. Luego cogemos rumbo a Santander por la A-64 para enseguida pasar a la AS-17 y se dirige a Langreo y al Puerto de Tarna. Luego pasamos a la C-635 que empalma con la N-625 rumbo a Riaño. Poco antes de llegar a este lugar debemos coger la N-621 hasta Boca de Huergano donde pasaremos a la LE-241 hasta Velilla del Río Carrión donde la carretera P-210 nos lleva a Vidrieros.

Situados en este apacible pueblo palentino (1.320 m), saldremos de su caserío por la calle Chica, por una pista entre praderas. Al poco de salir del pueblo ya tendremos la primera visión de lo que nos espera. El Curavacas aparece a nuestra derecha con su peculiar tonalidad verdosa, mostrándonos toda la dureza de su cara sur.

Tras atravesar un pequeño puente sobre el Arroyo de Cabriles, abandonamos la pista que se dirige a Valdenievas, para seguir a la derecha y a orillas del mencionado arroyo, un nuevo camino que se adentra en el Valle del Cabriles en dirección a la base del Curavacas. Atravesamos dos portillas metálicas y tras la segunda el camino, que continúa a la sombra entre robles, se convierte en una especie de cauce con grandes piedras molestas de caminar, hasta desembocar en los prados de Cabriles (1.550 m), donde nuevamente contemplamos toda la dureza de la peña que nos está esperando. Podemos contemplar la cara sur del Curavacas y advertir toda la ruta que seguiremos por la vía del Callejo Grande. Continuamos por los prados con rumbo al pico. Cruzaremos el arroyo y poco después encontraremos una buena fuente (1.645 m) de heladas aguas, en la que podremos llenar nuestras cantimploras.

Aquí se acaba lo buenos. El camino serpentea entre las escobas y cuando estas terminan, comienza el río de piedras. Estamos en la temida pedrera que conduce al Callejo Grande. Si nos fijamos iremos viendo algunos jitos que nos conducirán por el mejor camino. Lo más aconsejable es ir subiendo por la parte derecha de la pedrera, la zona que está cubierta de vegetación. En este lugar se van encontrando senderos que facilitan mucho la ascensión. De todos modos, lo más aconsejable en cualquier caso, es apretar los dientes, bajar la vista al camino y tirando de corazón, ir ascendiendo con nuestro ritmo más adecuado.

Debemos dirigir nuestros pasos a la masa de rocas que se encuentran a la izquierda del amplio Collado del Hospital, que tenemos a la derecha en el sentido de la ascensión. Pasaremos bajo los escarpes rocosos de un tono verde negruzco. Aquí finaliza la pedrera y comienza el Callejo Grande. El sendero, bien marcado, es más cómodo de caminar, pero más pendiente. Se encuentra jalonado de jitos que nos sirven de referencia para no perderlo. Va serpenteando buscando siempre la pared de la derecha. Luego, cuando nos aproximamos a un diminuto collado verde, el sendero gira a la izquierda, buscando el centro de la canal. Esta se estrecha y la cercanía de la piedra y la inclinación del sendero, nos llevan a usar las manos para ayudarnos en la ascensión. No es técnicamente una trepada. Pero si un apoyo natural para ascender los escalones que forman el camino. Por otro lado, la piedra conglomerada ofrece suficientes garantías para caminar sobre ella.

Medio perdidos en el laberinto de rocas en que se convierte el final, vamos ascendiendo ya de forma directa en busca del estrecho pasillo que nos trasporta a la cara norte del Curavacas. Un nuevo paisaje, más abierto y con los Picos de Europa al fondo, nos da la bienvenida. Ya queda menos y pasamos lo más duro. Un pequeño destrepe hacia la cara norte y un corto recorrido por un estrecho pasillo del que se desprenden vertiginosas y cerradas canales, nos trasportan a La Llana, repecho final surcado por un cómodo sendero de suave pendiente que nos conduce a la cumbre del Curavacas (2.524 m), coronada por un vértice geodésico y dos buzones montañeros. Hasta aquí hemos empleado de tres a tres horas y media.

El Curavacas se encuentra como aislado en medio de la planicie. Al oeste, el Espigüete asoma su blanco manto de caliza entre las oscuras lomas de las otras dos cumbres del Curavacas. Por el norte, una amplia superficie con el lago del Pozo del Curavacas, lo separa del circo que forman Peña Prieta y el Tres Provincias, que tapan de nuestra vista el Macizo Occidental de Picos. A su derecha aparecen en todo su esplendor los otros dos macizos, Urrieles y Andara. Podemos distinguir con facilidad alguna de sus cumbres más emblemáticas, como Cerredo, Urriellu, Peña Castil, La Morra, La Rasa de la Inagotable, San Carlos...

Al este, el Valle de Pineda regado con las aguas del jovencito Río Pisuerga y al fondo, la sierra de Peña labra. Aquí a nuestros pies, el Pico Hospital. Por el sur, el embalse de Camporredondo, el Pico Santa Lucia y la estepa castellana.

La Estancia en la cumbre es muy agradable y las vistas estupendas. Permanecemos en ella por espacio de casi una hora, pero tenemos que bajar. El descenso lo hacemos por el mismo sitio por el que subimos, pero aumentando las precauciones. En el Callejo Grande, el sendero es de tierra y grijo, que, de no extremar las precauciones, podemos dar con nuestros huesos en el suelo a causa de un resbalón. Cuando alcanzamos la pedrera, podemos hacer el descenso por el amplio canalón, buscando las zonas en las que la piedra es más menuda y nos permite deslizarnos con comodidad, con lo que ganaremos mucho tiempo en el descenso.

Ganamos de nuevo la fuente por la que pasamos al subir y agradecimos la frescura de sus aguas. La temperatura en la parte final de la pedrera se hizo mayor al no tener ya el aire que arriba nos refrescaba y el calor empezaba a hacer mella. Descendemos por los prados de Cabriles y en poco tiempo alcanzamos la Calle Chica de Vidrieros por donde hace casi seis horas y media salíamos rumbo al Curavacas.

JAFPA