Punto de partida: POSADA DE VALDEON Punto de llegada: PONCEBOS
Mapa de la Ruta: TOPOGRÁFICO NACIONAL 080-II POSADA VALDEÓN; 055-IV CAIN; 056-I CARREÑA
Distancia total: 22 Km
Desnivel: 720 m en descenso. Casi al final hay que subir y bajar unos 100 m.
Tiempo estimado: Se puede hacer en 5 horas, pero hay que contar con 7 horas para disfrutarla.
Dificultad: MEDIA, por el kilometraje.
Orientación: FACIL, de la senda no es necesario salir.
DESCRIPCIÓN:
Hoy he conocido una nueva Senda del Cares. Es la tercera vez que hago este recorrido completo desde Valdeón a Poncebos, y la primera que no utilizo completamente la carretera para ir a Caín. Es por esto que digo que he conocido una nueva ruta.
El autocar nos deja en Posada de Valdeón (939 m) y debemos buscar el puente para atravesar el río por cuya orilla izquierda discurre el camino viejo de Caín, que también se dirige al cementerio. Por ello, debemos continuar por el camino más cercano al río cuando lleguemos a la primera bifurcación. Pasamos junto al embalse y la presa dejando una nueva desviación a la izquierda. Seguiremos por el camino sin desviarnos y contemplando las magníficas vistas que tenemos del Macizo Central, hasta llegar a la altura de Cordiñanes, que veremos a nuestra derecha al otro lado del río. En una nueva desviación cogeremos el camino que en descenso por la derecha nos llevará a la carretera en las proximidades del Mirador del Tombo. Es este lugar, presidido por un monumento al rebeco, un buen punto de contemplación de la montaña que nos rodea. Por ello existe una tabla de interpretación en la que se marcan los nombres de las cumbres visibles.
Abandonamos el mirador por la carretera y tras una pronunciada curva nos encontramos un nuevo camino que sale por la derecha y que podemos seguir. Este cami
no nos lleva nuevamente a la carretera, pero antes encontraremos un puente con un indicador de unos enterramientos tumulares. De nuevo en la carretera, continuaremos por ella hasta el siguiente sendero que la abandona por la derecha a pasar un nuevo puente. Es el Puente de Nuestra Señora que se encuentra a la altura de Sesanes y muy cerca ya de la ermita de Corona. En este paradisíaco lugar se levanta una pequeña ermita que según la tradición, fuel el lugar en el que fue coronado Pelayo como rey, tras la batalla de Covadonga.
Si queremos visitar el Chorco de los Lobos, ancestral sistema empleado para la caza de este animal, debemos dar marcha atrás y volver a la carretera. Nosotros seguimos camino por este bonito lugar en la orilla derecha del Cares, hasta el pueblo de Las Vegas desde donde podemos disfrutar de una estupenda vista de la Canal de Capozo que se escurre entre las Torres de Arestas y de los Cabritos. Atravesamos el puente de Santiján y volvemos a la carretera ya para no abandonarla hasta Caín.
Una imponente foz se abre ante nosotros. El río ruge entre las cercanas paredes y la minúscula carretera serpentea estrujada por las moles de piedra. Poco tiempo le queda a esta torturada carretera. Las pintadas en su asfalto y en las paredes de roca, indican la inminencia de la puesta en marcha de las obras de ensanchamiento. Atravesados los puentes Canceles primero, y Mabro a continuación, aparecen las primeras casas del hoy turístico pueblo de Caín.
Caín, otrora eminente pueblo ganadero, es en estos momentos un lugar de esparcimiento y una buena parte de los vecinos se dedica al turismo en sus variadas facetas. Recoletos hoteles, restaurantes, casas de aldea, salpican el lugar. La Semana Santa y los meses de verano, son las épocas gloriosas de este pueblo de montaña. La ruta que hoy transitamos plácidamente y sin tumultos, es en esos días un ir y venir continuo de gentes. El bullicio en Caín es enorme y complicado encontrar alojamiento o tan siquiera un sitio donde comer.
Tras un corto descanso para reponer fuerzas y líquidos, continuamos camino a la orilla del río pasando frente a una surgencia y las ruinas de un molino. Luego atravesamos un puente de piedra para pasar momentáneamente a la margen derecha del Cares. Pronto retornamos a la izquierda, esta vez por el Puente de la Presa de Agua, donde el río, hoy muy caudaloso gracias al deshielo, rebosa atronador dejando
una blanca estela de espuma, para retorcerse por la estrecha canal que le permiten los murallones que tratan de cerrar el paso. Es la parte más angosta de todo el recorrido. Aquí el camino atraviesa un continuo túnel con balcones abiertos al río. Son los Túneles de Caín y es aquí donde da comienzo realmente la Garganta del Cares. Esta senda data de los años cuarenta del siglo XX. Se construyó para el mantenimiento del canal que 20 años antes había abierto la Electra de Viesgo. Anteriormente el paso a Bulnes y Poncebos se realizaba a gran altura por las laderas del Macizo Central que tenemos al otro lado del río. Durante nuestro recorrido podremos darnos cuenta de las dificultades de este camino hoy casi en desuso salvo para los montañeros que aún se arriesgan a utilizarlo parcialmente.
Ya el resto del camino no tiene pérdida. Se trata de seguir la pista cuidando las caídas de piedras y previniendo los posibles despistes que nos puedan hacer tropezar. Como iremos viendo, los precipicios a lo largo de la senda son grandes y cualquier descuido puede ser fatal. Pero es un camino cómodo y debemos disfrutarlo.
Atravesados los Túneles de Caín, la estrechura de la garganta comienza a abrirse y llegamos a una zona con un pequeño puente de madera y una caseta en la otra orilla. Es La Puente de Casiellas y el lugar y riega del mismo nombre. Es también el final de una de las canales más anchas y bonitas del Cares, la Canal de Dobresengos que baja desde Cabaña Verónica o de la Collada de Caín, cerca del Torrecerredo, atravesando el Hoyo Grande Cimero y el Hoyo Grande Bajero hasta desembocar en el Cares.
Atravesamos una zona donde el canal se encuentra muy bajo poco antes de cruzar un nuevo túnel y dejando a la izquierda la Canal de La Teja. Ya desde la salida del túnel vemos el siguiente hito de la ruta: el Puente de los Rebecos que nos
transporta a la orilla derecha separándonos del canal de la Electra. Poco antes de retornar a la orilla izquierda por el Puente Bolín, vemos desbordarse el agua de la canal al otro lado del río. Entre el Puente de los Rebecos y el de Bolín, parte el antiguo camino de Bulnes denominado La Tranvía, que pasando por Cuesta Duja se dirige al Horcado Turonero para subir por la Canal de Piedra Bellida hasta la Majada de Amuesa y de aquí, por la canal del mismo nombre, bajar a Bulnes.
Ya en la margen izquierda, que no abandonaremos en el resto del camino, pasamos junto a un indicador que nos señala el inicio de la concurrida Canal de Trea por la que se accede a las praderías de Ario y de allí a Los Lagos de Covadonga. Una ruta muy frecuentada y bonita, no exenta de ciertos peligros.
Poco más de media hora nos llevará llegar a Culiembro ya en la parte asturiana de la ruta. Entre tanto, los túneles, barrancos y canales nos mantendrán entretenidos admirándolos y haciendo fotos. Iremos dejando a derecha e izquierda diversas canales como la de Cabrerizas, poco antes de La Sota, y la Riega Las Párvulas, donde entramos en el Principado de Asturias, estas por la izquierda. Mientras por la derecha tenemos las canales de Recidroño, Ría y La Raíz. Ya en Culiembro (240 m), que en
tiempos tuvo iglesia, la Canal del mismo nombre baja por nuestra izquierda desde los altos puertos de Ostón, mientras por la derecha por Pando Culiembro Finaliza la Canal de Piedra Bellida que baja de Amuesa a cruzar el Cares por la Puente Viella o Puente Pando. Una cabaña adosada al canal nos marca la situación de este cruce de antiguos caminos, donde se unen las vías de Los Lagos y Covadonga con Bulnes y Caín. Le siguen la Canal de la Raya que también baja de Ostón, y las de Saigu y el Escaleru por la izquierda y las de Sabugo, fácilmente identificable por la surgencia del Farfaó que tiene a sus pies y que baja de la Sima del Trave 1500 metros más arriba, la de Estorez y la de Dureyu muestran sus inclinados planos por la margen derecha.
Ya nos queda el último tramo de la ruta y cuando el cuerpo está más cansado, llega el único repecho importante en subida: Los Collaos. Existe aquí la posibilidad de descender al tramo de ruta que a orilla del río se dirige a Poncebos. Para ello debemos utilizar el sendero que con rumbo sur recorre el pedrero que desciende al Cares y tras cruzar un ho
mbro unos metros más atrás, desciende rápidamente hasta situarse a la altura del río. Pero es un poco peligroso este camino por la caída de piedras de la ruta superior. Para los que no optaron por esa opción, no queda más remedio que sacar las fuerzas que nos queden y poco a poco ir ascendiendo por el polvoriento camino los escasos cien metros de desnivel. Con las altas temperaturas del verano esta cuesta se hace insoportable. Alcanzado el punto más alto (376 m), solo resta descender con cuidado el pedregoso camino que tras algunas revueltas finaliza en la comentada pista a orillas del río y muy cerca del comienzo del camino que sube a Bulnes por la Canal del Tejo.
Un corto tramo de carretera asfaltada y un túnel, es lo que nos separa de los restaurantes de Poncebos (218 m), de donde parte la carretera que sube al pueblo de Camarmeña, donde el canal que venimos siguiendo desde Caín, se precipita en dos grandes tubos metálicos hasta la central eléctrica de Poncebos. En este pintoresco pueblo existe un magnífico mirador del Picu, del mítico Urriellu.
Aquí finaliza una de las rutas más gratificantes y sencilla de todas las que hay en Picos de Europa. El camino es único desde Caín y no hay posibilidad de perderse en él: no tiene salidas. La longitud puede ser un poco larga pero tiene a favor que es prácticamente llano y de buen caminar. Una ruta que ningún caminante debería despreciar. Que la disfrutes compañero.












