jueves, febrero 16, 2006

EL PICO DEL CAN

11 de FEBRERO de 2006

Una sencilla ruta la que tenemos para este día. Sencilla, pues todo el recorrido lo podemos ir viendo desde el comienzo. Al final de la recta de Otur, pueblo del concejo de Valdés, sale hacia el sur una estrecha carretera en la que vemos un cartel que dice: Vidural 8 kilómetros. Poco después de pasar el pueblo, ascendemos al Alto de La Bobia (440 m), donde comienza el cortafuegos y donde nos deja el autocar.

Comenzamos a ascender por el cortafuegos que nos acompañará casi hasta el Pico Panondres. La primera tachuela del día es La Bobia (595 m), que nos queda a la derecha según nuestra marcha. Tenemos las primeras vistas de la amplia rasa costera. Podemos ver hasta Navia y su ría. Continuamos camino por el cortafuegos y la siguiente altura que encontramos es la de el Pico Revordiagües (630 m), que podríamos pasar a su lado, pero no tenemos prisa y vamos a llevarlos todos de a hecho. El descenso tiene algunas pequeñas dificultades para algunas de nuestras compañeras, pero con la ayuda de todos se salvan sin problemas.

El próximo objetivo es el Panondres (670 m), nombre con el que en algunos mapas denominan a la mayor altura del cordal, el Can. Para nosotros es el Panondres y ascendemos a el siguiendo el Cortafuegos y arrimándonos posteriormente a la roca, vamos buscando los mejores pasos hasta acceder a la cumbre. Un largo descenso nos lleva a una amplia collada con un pequeño bosque de pinos.

Una nueva subida dando vista a la mole caliza de Entrepenas, pero sin quitar hoja al suelo, ya que en su inicio se forma un amplio chaguan que hoy afortunadamente no tiene mucha agua y nos permite vadearlo casi por cualquier parte. Vamos subiendo buscando lo mas alto de la lomera y justo antes de empezar una nueva bajada, giramos a la derecha para acometer la ascensión al roquedo de Entrevenas. Como listos que somos, antes de llegar a ese punto más alto, buscamos la subida por un pequeño canalizo que se forma en su cara norte. Mala elección, pues aunque la subida no es extremadamente difícil, la gran cantidad de cotoyas que nos llenaron de pinchos todo el cuerpo. Alcanzada la cumbre (813 m), nos tomamos un pequeño respiro pero corto, ya que el tiempo va empeorando a pasos agigantados y el cercano Pico el Can se va cubriendo poco a poco de niebla.

Descendemos de la roca y enseguida comenzamos un último repecho que nos encumbra en lo alto al lado de unas casetas y varias antenas. Todo el recinto está cerrado de alambres, hasta la pista, lo que nos obliga a buscar el mejor paso para poder acceder a la cumbre del Pico El Can (847 m), en la que hay un vértice geodésico. Las vistas se encuentran, una vez más en lo que va de año, cubiertas por la niebla. Esta y el frío aire que se levantó, nos obligan a darnos prisa en hacer las fotos de rigor, para emprender pronta huida.

Iniciamos el descenso caminando unos metros por la pista, para abandonarla y s qeguir el cordalue se va cerrando en forma de herradura. Vamos siguiendo los senderos que el ganado marca en las praderas, buscando un buen lugar para iniciar el descenso al pueblo de Vidural que tenemos siempre a la vista.

Una amplia ladera pelada, nos da pie para iniciar poco a poco la bajada, buscando el mejor paso por entre las altas cotoyas que vamos viendo más abajo. Buscamos un sendero por el cotoyal y aunque no lo veíamos muy claro, siguiendo las sendas del ganado, pudimos atravesarlo por su parte mas estrecha y alcanzar los prados sin grandes pinchazos.

Ganada la zona de pasto, todo fue ir saltando de parcela en parcela hasta ganar la carretera que ya desde la loma veníamos viendo y por ella acceder a Vidural, junto a la iglesia, donde nos espera el autocar.

Casi cinco horas de marcha para también cinco pequeños picos que nos depararon una entretenida ruta con la que cubrimos un nuevo sábado.

JAFPA

martes, febrero 07, 2006

EL PICO LA MUA

4 de FEBRERO de 2006

Por la carretera PI-1 que sale de Infiesto por La Cueva y se dirige a Ques, accedemos al pueblo de Berones (400 m), distante unos 6 kilómetros de la capital del concejo. Aquí iniciamos la ruta de hoy. Atravesamos el pueblo y por la parte alta del mismo cogemos una buena pista, dejando un ramal que sale por la derecha, que atravesando un bosque de pinos nos va subiendo poco a poco a la Collada de Maza (565 m). Algunas cabañas y un depósito de agua para la lucha contra los incendios forestales, son las manchas que encontramos en estas praderías. Continuamos con dirección suroeste buscando la sierra que vemos de frente y por la que se dibuja una pista a media altura. Esa pista es nuestro objetivo.

El siguiente pueblo al que nos acercamos tras dejar Berones, es Cuerrias de Maza, precedido de una redondeada peña que los vecinos denominan Les Xanes. A la altura de esta peña, el camino se pone vertical y asciende entre arbolado a una nueva pista que en el mapa topográfico denominan el Camin de los Piloñeses. Es una ancha pista que recorre toda la sierra. Como a mitad de camino y utilizando alguno de los senderos de ganado, se puede acceder a cresta y continuar por ella hasta el Pico la Múa. Pero nosotros nos mantuvimos en la pista hasta que vimos que esta se terminaba.

Al llegar a una revuelta a nuestra derecha sale una pequeña riega con trazas de haber tenido un sendero por ella. Sendero de ganado que las inclemencias del tiempo y el poco uso lo fue deteriorando hasta casi hacerlo desaparecer. Subimos como pudimos tratando de ganar el collado que entre árboles veíamos más arriba. Al final hay que luchar con las ramas para poder ganar las praderas del Fontán del Agua, donde hay una fuente abrevadero y un poco más arriba, la collada (828 m) a los pies del verdadero Pico Les Xanes, con una casa en construcción, y la que se accede por una pista que proviene de Cuerries de Maza, pero por el otro lado del pico mencionado.

Un pequeño descanso para recuperarnos del esfuerzo y reagrupar un poco a los componentes de la expedición y continuamos buscando la subida en zigzag por la lomera de los Picos Verdes, según algunos mapas. Tras el esfuerzo, ya en la cumbre (942 m), ya podemos contemplar nuestro principal objetivo del día, el Pico la Múa. En poco tiempo accedemos a su cumbre (987 m) en la que hay un buzón colocado por el Grupo de Montaña LA PEÑA en el 2001, así como un par de belenes.

Un magnífico abanico de vista se abre ante nuestros ojos a pesar de que el día no acompaña en exceso y toda la cercana zona de Peñamayor se encuentra medio cubierta de nubes. Por el sur distinguimos la Chamoca y la sierra de Peñamayor con el Pico Triguero. Siguiendo la rotación contemplamos la mole caliza de La Varallonga ya en las inmediaciones del profundo corte de la Foz del Pendón, que nos queda en dirección norte, para terminar el recorrido viendo al este, apenas dibujada, la silueta de la Sierra de Aves y del Faceu, todo cubierto por la niebla.

Hacemos una visual para ver por donde continúa nuestro recorrido y partimos rumbo a la collada La Muezca (877 m) para continuar ascendiendo al, para algunos, Los Picos Verdes (948 y 924 m) y para otros el Cerrisco, antes de descender a la Collada Les Fuentes, desde la que nos descolgamos por su cara norte, atravesando el bosque del Pendón junto a las derruidas cabañas de Teyeres. Salimos a una zona abierta de praderas, en la que un camino con altos muros, pero poco transitado nos guiará monte abajo hasta una bifurcación señalizada, en la que por la izquierda y atravesando un puente de hormigón sobre el río Raneo (440 m), accedemos a Mayau Pastor y Fuensanta después de una fuerte subida, mientras que por la derecha el camino nos conduce a las cabañas de Los Fornos y a la mecedura de los ríos Ranero y Pendón, donde se realiza la captación de aguas de Nava. Nosotros seguimos a la derecha las indicaciones del PR AS-45 ya hasta Fuensanta. Atravesamos un puente de madera y nos adentramos en la Foz del Río Pendón. Poco a poco el río va desapareciendo en lo profundo de la foz, mientras que el camino trascurre en horizontal hasta las cabañas de Los Fornos (357 m) desde las que en poco tiempo llegamos a la planta embotelladora de agua de Fuensanta, donde nos espera el autocar.

Una bonita ruta y la primera del año con un tiempo aceptable. No tuvimos muchas vistas en la cumbre, pero el descenso se hizo muy entretenido y vistoso. Fueron cerca de seis horas de marcha a paso relajado, aunque con algunos duros repechos en la primera parte del recorrido. Una ruta propicia para esta época invernal.

JAFPA