martes, febrero 20, 2007

LA PEÑA UBIÑA

9 de SETIEMBRE de 2006

Punto de partida: TORREBARRIO (LEON)
Punto de llegada: TORREBARRIO (LEON)
Mapa de la Ruta: MACIZO DE PEÑA UBIÑA. CORDILLERA CANTÁBRICA. MAPA EXCURSIONISTA 1:25000 de MIGUEL ANGEL ADRADOS
Distancia total: Aproximadamente 13 Km
Desnivel: De Subida 1.187 m. De Bajada 1.187 m.
Tiempo estimado: 5 HORAS
Dificultad: ALTA
Orientación: FACIL

DESCRIPCIÓN:

A Torrebarrio llegamos por la carretera N-630 desde Oviedo y con dirección Trubia y aquí seguiremos por la AS-228 dirección Teverga. En San Martín continuamos por la AS-228 dirección Puerto de Ventana donde, al pasar a la vecina provincia de León, la carretera pasa a denominarse LE-481. Tras recorrer unos 9 kilómetros después de rebasar el puerto, alcanzaremos las primeras casas del pueblo leonés de Torrebarrio, punto de partida de la excursión de hoy.

Torrebarrio es un pueblo ganadero que está dividido en tres zonas. El Barrio de la Cubilla queda fuera de la carretera en una desviación poco antes de encontrarnos con las primeras casas del Barrio de Abajo, que es el que se encuentra atravesado por la carretera. De este barrio debemos pasar al de La Vega y girar antes de la iglesia a la izquierda, tomando la pista de reciente construcción, que va remontando con rumbo a Los Llanos del Fontán. Seguiremos la pista en sus vueltas y revueltas bordeando la Peña del Águila dando vista al Barrio de la Cubilla, hasta alcanzar una pequeña llanura denominada Llanaday, donde debemos abandonarla. La ruta tiene en algunos sitios marcas de un PR, pero no debemos fiarnos en demasía ya que se pierden con facilidad.

En Llanaday, mirando un poco al este, cerca de una zona por la que suele descender un regato, veremos los restos de lo que fue una mesa de interpretación de la fauna de esta zona. El día que nosotros pasamos se encontraba muy deteriorada y en vías de desaparición. Un desdibujado sendero nos irá aupando con algunas marcas pintadas en las piedras y con clara dirección este, buscando el collado del Ronzón, que se forma entre las dos Ubiñas.

Vamos cruzando pequeñas riegas y algunas zonas de pradera casi cubiertas de las piedras que se desprenden de la muralla caliza de Ubiña que tenemos a nuestra izquierda, surcada por vertiginosas canales que se descuelgan hacia nuestros pasos. El camino es entretenido a pesar de la dureza de la ascensión y nos permite ir observando la meseta castellana que se va abriendo paso entre montañas.

Alcanzamos el borde de una pedrera que debemos cruzar siguiendo el sendero, para a continuación, comenzar la zona más dura de esta primera parte de la ascensión. Subiremos ya con decisión hacia la collada y por la izquierda de un roquedo que se desgaja de la cercana Peña Ubiña la Pequeña, que nos queda a nuestra derecha. La subida la realizamos por empinadas praderas y es un verdadero descanso cuando alcanzamos el Collado del Ronzón.

Tras reponer fuerzas, debemos ponernos las pilas, pues esto no acaba aquí. Atravesada la alambrada que separa las dos zonas de pastos, tenemos tres opciones para realizar la ascensión a la Ubiña. Justo desde el collado y pegada al cierre de alambres de la divisoria de pastos, sube un sendero bien marcado y vertical, que normalmente se utiliza para el descenso. Este sendero comunica más arriba ya en terreno de la caliza, con el que nosotros hicimos y que comento a continuación. Otra opción pasa por faldear con dirección norte hacia el Collado de Terreros, hasta alinearnos con una canal terrosa que baja de la cumbre de Ubiña. Esa canal es la subida directa a la cumbre, pero es más utilizada cuando se realiza la ascensión desde Tuiza por el Meicín.

Nosotros cogimos la marcada senda que faldea también con dirección norte y con un ligero ascenso. Pronto se entrecruzan varios caminos y comienza a perderse la senda. Entonces debemos girar a la izquierda para continuar ascendiendo en busca de la zona de piedras que vemos arriba izquierda y acercándonos al camino que describimos primeramente, pero ya a una cierta altitud. El sendero se pierde por momento y se entrecruza con otros, lo que puede hacer que nos equivoquemos. Pero para evitarlo debemos fijar nuestro rumbo a un pequeño murete que vemos al inicio de la caliza y que será el punto en el que comenzaremos a ver algunas marcas en la piedra. Cuando alcancemos la roca será más fácil seguir la huella dejada por la gran cantidad de personas que surcan este camino al cabo del año. Pero esta montaña tiene mucha tierra y piedra suelta que hace que los pasos varíen de un año para otro a causa de las fuertes nevadas y los aludes que en ella se producen durante el invierno.

De todos modos no es difícil seguir una huella y el sentido común nos irá marcando los pasos con la ayuda como digo, de las pequeñas marcas de pintura y los jitos que la jalonan. Sobre los jitos diré que en algún lugar veremos más de una señalización, por lo que es conveniente seguir aquella en la que la huella de los pasos anteriores sea más marcada. Por los otros pasos también es posible la ascensión, pero seguramente que nos forzará a realizar alguna trepada.

Iremos recorriendo la arista sureste de la peña y alcanzaremos una especie de balcón que se abre a la Babia, ofreciéndonos una magnífica vista de Torrebarrio y la zona por la que antes pasamos. Continuamos la ascensión cruzando pequeñas canales y recorriendo otras en vertical. En algún lugar deberemos utilizar las manos para ayudarnos en los pasos, pero normalmente no se encuentras zonas peligrosas ni se tiene sensación de vacío. Alcanzaremos una precumbre sobre la que siempre hay algún jito o un palo. Podemos realizar aquí un pequeño descanso y contemplar nuestra ascensión y el hermoso paisaje que se abre a nuestros ojos. Normalmente se pasa sin paradas, ya que desde este punto la ascensión se suaviza y la cercanía del final se presiente, lo que nos hace continuar ahora por la cresta, buscando los mejores pasos que una veces van por la derecha y otras por la izquierda en un sube y baja continuo que nos irá acercando a nuestro destino. Ya vemos el cilindro del vértice geodésico y ya la cumbre está a nuestro alcance. Coronamos una de las cumbres carismáticas de la Cordillera Cantábrica, La Penubina, La Becerra al decir de los de Cudillero según Jovellanos: «La Peña Ubiña, que se cree ser la más alta de España. Vese desde tierra de Segovia y desde muy dentro del mar. Los de Cudillero, que navegan por ella, la llaman la Becerra». Un incomparable mirador de Asturias y de las tierras castellanas. Sus 2.417 metros la hacen visible desde infinidad de puntos de nuestro territorio y nuestras miradas escudriñan para buscarla cuando nos encontramos lejos. Si el tiempo acompaña, cuesta trabajo abandonar este lugar. Las vistas por el sur se pierden más allá del embalse de Luna. Un poco escorado al oeste vemos toda la montaña somedana y cerca nuestro, desgajándose de la Ubiña, Los Fontanes, compañeros hasta en altura. Si seguimos girando a la izquierda, y ya mirando al norte, podremos ver el refugio del Meicin si nos acercamos un poco al borde. Veremos el amplio valle que baja por Tuiza hasta Campomanes. Al otro lado del Collado Terreros el Cerredo y entre el y nosotros, las amplias Vegas de Retuerto. Al este y cercana, la Ubiña Pequeña nos muestra su cumbre.

El descenso lo realizaremos por le mismo sitio por el que ascendimos pero sin tirarnos a la izquierda. Descenderemos todo el canalón en vertical hasta la alambrada del Collado del Ronzón. Debemos descender con precaución ya que los pasos suelen tener tierra y pequeñas piedras sueltas que pueden hacernos resbalar y la caída es peligrosa.

Teníamos intención de continuar hasta la Casa Mieres, en el Puerto de la Cubilla, para descender luego a Pinos, pero la proximidad de una tormenta nos hizo desistir y apresuradamente bajamos a Torrebarrio por el mismo camino por el que subimos. Cuando alcanzábamos las primeras casas del pueblo, la tormenta estaba sobre nosotros y las gruesas gotas nos pusieron como una sopa en poco tiempo.

JAFPA

jueves, diciembre 07, 2006

PICOS DE SANTA ANA Y PEÑA VIEJA

2 de SETIEMBRE de 2006

Punto de partida: EL CABLE (LIÉBANA. CANTABRIA)
Punto de llegada: ESPINAMA (LIÉBANA. CANTABRIA)
Mapa de la Ruta: MACIZOS CENTRAL Y ORIENTAL DE LOS PICOS DE EUROPA. MAPA EXCURSIONISTA 1:25000 de MIGUEL ANGEL ADRADOS
Distancia total: Aproximadamente 21 Km
Desnivel: De Subida 779 m. (Acumulado 931 m) De Bajada 1.736 m.
Tempo estimado: 6 a 7 HORAS
Dificultad: ALTA
Orientación: FACIL

DESCRIPCIÓN:

Para llegar a Fuente Dé desde Oviedo, tomaremos la carretera A-66 dirección Gijón, hasta su enlace con la A-8 en Paredes. Seguiremos por ella hasta su finalización en las inmediaciones de Llanes, donde automáticamente pasaremos a la N-634 por la que seguiremos hasta el cruce con Unquera. Pasaremos por esta población por la N-621 por la que recorreremos todo el Desfiladero de la Hermida, hasta la localidad de Potes, donde debemos continuar por la CA-185 hasta la estación del teleférico en Fuente Dé.

Aquí tenemos dos opciones: los más atrevidos pueden subir a la estación superior por la Canal de la Jenduda, para lo que deben contar con más de dos horas de dura ascensión. Mientras, los que somos menos duros, ascenderemos a la cota de los 1.834 metros con la inestimable ayuda del teleférico. Debemos tener en cuenta la época del año en la que realizamos esta ruta, ya que en los meses de julio y agosto, las colas para el teleférico suelen ser considerables. Por ello es conveniente madrugar para llegar a la estación en la hora de apertura, las 9 de la mañana.

El final de la ruta se encuentra en Espinama que dista unos cuatro kilómetros de Fuente Dé, en la carretera CA-185 de Fuente Dé a Potes.

El teleférico nos deja en la estación superior (1.834 m) y comenzamos a caminar por la amplia pista que se abre en el lateral de la estación y con clara orientación norte. Seguiremos esta pista hasta un recodo en el que existe una desviación que se dirige al Refugio de Áliva. Es la Horcadina de Covarrobres (1.925 m). Nosotros continuaremos a la izquierda subiendo bajo las faldas de peña Olvidada por la derecha y los Hoyos de Lloroza por la izquierda, hasta una nueva bifurcación, La Vueltona (1.960 m), donde la pista sigue a la izquierda formando una cerrada curva y dirigiéndose a las antiguas Minas de Altaiz. Continuamos de frente ya con la vista puesta en el extraño artilugio que forma el refugio de Cabaña Verónica. Ahora transitamos entre el Hoyo sin Tierra y los desventíos de Peña Vieja, contemplando a la izquierda las cumbres de la Torre de Altaiz, Pico San Carlos, la Torre de Hoyo Oscuro, el Madejuno, Tiro Llago y la Torre Blanca, cerrando por el norte este agreste cordal. El camino se empina y se retuerce en cerrados tornos entre grandes piedras seguramente desgajadas de las torres que tenemos a la derecha. Alcanzamos un nuevo cruce (2.220 m) casi imperceptible, señalizado por una inscripción en una piedra. Abandonamos la pista que de frente continúa hacia el refugio de Cabaña Verónica y al Collado de Horcados rojos, para coger el camino armado que sale por nuestra derecha y que va ascendiendo a los pies de la Aguja de La Canalona. Una enhiesta torre de piedra en la que pudimos contemplar como un escalador trepaba por su verticalidad. Poco a poco nos vamos acercando a una muralla por la que el camino, cada vez más descompuesto, va ascendiendo en zigzag muy cerrados. Debemos tener precaución con la posibilidad de que, quienes nos preceden, puedan soltar alguna de las múltiples piedras que jalonan el maltrecho camino. También debemos procurar no ser nosotros quienes las precipitemos sobre quienes nos siguen.

El camino que serpentea por la vertical pared, finaliza en un amplio collado, Collado de la Canalona (2.444 m), dando vista a Peña Vieja, máxima altura de Cantabria con sus 2.613 metros. Aquí realizamos un pequeño alto para recuperar fuerzas y poder contemplar el nuevo espacio que se abre a nuestros ojos. Enfrente y a la izquierda de la oscura Peña Vieja, podemos contemplar el inicio de un sendero que desciende por todo el pétreo valle casi en paralelo a la muralla caliza que tenemos a nuestra izquierda. Ese sendero discurre por el Valle de las Moñetas hasta las Vegas del Toro o de Sotres, en la pista que va desde este último pueblo hasta Aliva con continuidad a Espinama. Dos son las bifurcaciones importantes en esta trayectoria. La primera, muy cerca de su nacimiento, donde nos encontramos, a la altura de Coteras Rojas baja a la derecha por la denominada Canal del Vidrio, a las antiguas instalaciones de las Minas de Las Manforas y al Chalet Real en Aliva. Este era nuestro pretendido camino de descenso, pero los últimos informes que tenemos de él, no hacen recomendable su descenso para un grupo. El terreno degradado por la acción del agua y la nieve, deja un estrecho paso muy resbaladizo y con importantes desplomes.

El segundo de los desvíos es el conocido como ruta de Collada Bonita y se realiza a la altura de los Tiros Navarro buscando el desgajado peñón del Cuchallón de Villasobrada.

Pero esas son otras rutas y la que hoy nos compete pasa por continuar camino a la izquierda (N), siguiendo un sendero que se marca en la rojiza tierra y que busca el collado que se forma entre los Picos de Santa Ana y los Tiros Navarro. Desde ese Collado de Santa Ana (2.503 m), iniciamos la ascensión a la más baja de las dos cumbres. Seguiremos el camino que serpentea buscando la cumbre oriental, casi de frente a nosotros, dejando el que sale a la derecha y se dirige a la cumbre occidental, algo más complicada de ganar. Pronto deberemos ayudarnos algo de las manos para asegurar nuestros pasos por las llambrias y ascender por la corta canal que se forma, hasta alcanzar la cumbre de 2.596 metros.

El panorama se abre y ante nuestros ojos se muestra un sinfín de cumbres. Desde la lejana Peña Santa al trapecio de Torrecerredo, pasando por la más cercana Santa Ana occidental, el Llambrión y Peña Blanca a su izquierda. Por el este, el Macizo de Andara del que distinguimos claramente la Morra de Lechugales, su máxima altura, y a su derecha el Cortés y el Prau Cortés. Más al sur, la inconfundible silueta del Peña vieja, con su forma de colmillo y su característico color pardo rojizo, nos muestra los caminos para su conquista. Tras de ella, la cordillera se desdibuja entre la niebla. A nuestros pies y con clara orientación nordeste, se abre el profundo Valle de las Moñetas, confinado entre las paredes del cordal en el que nos encontramos y el vecino de Juan de la Cuadra. Las vistas son maravillosas pero el tiempo pasa y un ligero aire frío que parece anunciar nieve, nos obliga a plantearnos la continuación de la ruta.

Tras desistir de la conquista del otro Pico de Santa Ana y ya que no vamos a bajar por la Canal del Vidrio, por los motivos que expuse anteriormente, decidimos alcanzar la cumbre de Peña Vieja. Para ello, descendemos por donde habíamos subido, extremando las precauciones ya que el paso es resbaladizo por la tierra y pequeñas piedras que lo forman. Alcanzado el Collado de la Canalona, continuaremos por el marcado sendero que se dirige a las empinadas rampas de Peña Vieja. El camino no tiene pérdida, pero si que encontraremos infinidad de ellos. Nosotros subimos primero por la derecha de la peña para cambiar a media ascensión hacia la izquierda, para finalmente ganar la cumbre por el centro. Peña Vieja (2.613 m), es la máxima altitud de Cantabria.

El día es fabuloso y las vistas son inmejorables. A nuestros pies, justo al otro lado de por donde ascendimos, los Puertos de Aliva nos muestran la cicatriz de la pista que los une con Sotres. Siguiendo de derecha a izquierda, el Macizo de Andara nos sigue mostrando sus altivas cumbres. Luego un sinfín de picos conocidos: Peña Castil, Collada Bonita, Picu Urriellu, La Morra, Tiros Navarro, Los dos Picos de Santa Ana, La Torre de Horcados Rojos y más atrás, el Torrecerredo y el Macizo Occidental, capitaneado por la altiva silueta de la Peña Santa. Entre ambas formaciones, el circo del Llambrión, del que se desgajan hacia el sur Tiro Llago, Madejuno, Torre del Hoyo Oscuro, Pico San Carlos y Peña Remoña, cerrando el círculo pasando por la estación superior del teleférico de Fuente De y finalizando en la recortada cresta que nos une a Peña Olvidada.

Con gran dolor de nuestro corazón abandonamos esta magnífica atalaya y más o menos por el mismo camino de subida realizamos el descenso, hasta alcanzar el Collado de la Canalona. Por la estrecha abertura por la que hace varias horas alcanzamos el collado, emprendemos con la máxima prudencia el descenso. Debemos procurar que no caigan piedras sobre los que nos preceden. Luego seguimos el mismo recorrido de subida hasta la Horcadina de Covarrobres (1.925 m). Aquí seguiremos la pista que baja a la izquierda hacia Aliva hasta alcanzar el amplio Collado de Juan Toribio, desde el que tenemos una buena vista del Chalet Real. La pista continúa por la cara norte de los Cuetos de Juan Toribio, mientras que nosotros la abandonamos para dejarnos caer vertiginosamente por las empinadas praderas de la vertiente sur, con orientación hacia el cordal que tenemos enfrente, Las Cumbres Avenas, manteniendo la pista que sale del refugio de Aliva a la izquierda y buscando los mejores pasos por la vega con ligera tendencia a la derecha, sur. No existe camino definido, pero no tiene pérdida. Debemos alcanzar la pista que baja a Espinama, en las Portillas del Boquerón. Para ello nos encontraremos un marcado sendero, que casi sin perder altura nos lleva a rodear por el este el Cueto Redondo, y por la Cuesta del Queso bajamos a la pista, cerca de las cabañas de la Majada de Espinama y Las Llavias.

La pista nos conduce a los Invernales de Igüedri y siembre en descenso por la terrosa y polvorienta pista, alcanzaremos las casas de Espinama donde ponemos punto y final a la ruta de hoy tras cerca de 7 horas de camino y con la mente llena de inusitados paisajes.

Ni que decir tiene que la ruta se acorta en aproximadamente una hora si se prescinde de la subida a Peña Vieja, pero si no se conoce esta cumbre, merece la pena acercarse a ella.

JAFPA