martes, abril 25, 2006

EL CANILLIN Y LA CRUZ DEL PICU

22 de ABRIL de 2006

Punto de partida: KILÓMETRO 2,5 CARRETERA DE CENELLA A AMIEVA
Punto de llegada: PUENTE RAMPIÓN, EN LA CARRETERA DE LOS BEYOS
Mapa de la Ruta: TOPOGRÁFICO NACIONAL 055-III BELEÑO
Distancia total: 12 Km.
Desnivel: De Subida 712 m. De Bajada 898 m.

Tiempo estimado: 5 HORAS, PERO HAY QUE DISFRUTARLA.
Dificultad: MEDIA. EL DESCENSO ES POR UN CAMINO CON VACIO.
Orientación: MEDIA. HAY QUE ORIENTARSE PARA CRUZAR EL BOSQUE Y PARA COGER EL CAMINO DE BAJADA.

DESCRIPCIÓN:

Para llegar a Cenella en el concejo de Amieva, debemos coger en Oviedo la carretera A-64 hasta Lieres. Para continuar por la N-634 hasta Cangas de Onís y aquí, tras pasar junto al Puente Romano que es medieval, coger a la derecha la N-625 que después de recorrer 17 kilómetros junto al río Sella por el desfiladero de Los Beyos, nos lleva a Cenella donde una carretera de nueva traza que sale a la izquierda con dirección a Amieva, nos conducirá al inicio de una ancha pista de uso ganadero, tras recorrer 2 kilómetros y medio por la serpenteante carretera.

Esta pista (430 m)nos conducirá sin pérdida y también sin descanso, hasta el Collado Ordes. Pronto comienza a empinarse y cuando pasamos por la Majada de Llerimundi, donde hay un ramal que sale a la derecha y que no cogemos, ya nos encontramos a 550 metros de altitud. Subimos entre cabañas y praderas por la ancha pista que en algunos trozos es de hormigón. Poco a poco vamos viendo como Amieva que está presente durante todo el recorrido, al abrigo del Priniello, va quedando cada vez mas abajo, mientras nosotros vamos superando una a una las creo que más de cincuenta curvas de la pendiente pista.

A medida que nos vamos acercando al collado, bajo los derrumbes del Joniella y del Pico del Vaso, las praderas se van cubriendo de hayas. Damos cuenta de los últimos repechos y todo un mundo se abre ante nuestros ojos. En el Collado Ordes (1142 m) se abren las praderías de Baenu y toda la montaña de Ponga. Por la izquierda el cercano Valdepino nos da la bienvenida. Al frente, Peña Ten y el Pileñes que parecen hacer collada con Collau Zorro y el Recuencu, para terminar descansando la vista en la amplia copa del Tiatordos.

Descansamos un rato en la falda del Pico del Vaso, disfrutando de las magníficas vistas para luego ponernos nuevamente en marcha faldeando este pico por la izquierda, oeste, sin perder mucha altura y buscando el mejor camino por la rocosa ladera. Caminamos con rumbo norte a la búsqueda de una zona de hierba en la falda del Pico Joniella. Desde este punto podemos ver al noroeste la redondeada cumbre del Canillín y poco antes un collado que lo separa del Pico los Cuebros o Cuchillones. Debemos bajar con rumbo oeste a un estrecho collado en el que hay una cabaña con cercado. Atravesando el collado seguimos por un poco marcado camino que comienza a subir por el Monte Los Cuebros adentrándose en el bosque. No hay que subir mucho. Debemos seguir el sendero cubierto de hojas secas con tendencia al collado mencionado anteriormente. No es fácil seguir el camino interrumpido frecuentemente por troncos y ramas caídas de los árboles. Tampoco es cómodo debido a los hoyos que forman las rocas. Nuestra dirección debe tender al norte para llegar al collado ya a la salida del bosque. Una estrecha cresta nos separa de la antecumbre del Canillín y a nuestras espaldas aparece el Cornión. Aún debemos acceder a otro collado para encumbrarnos al fin en el enriscado Pico Canillín (1108 m), tras aproximadamente 2,5 horas de camino.

Esta modesta cumbre nos depara la sorpresa de sus caídas verticales hacia Cenella y el Desfiladero de Los Beyos. Allí abajo vemos la serpenteante carretera al lado del Sella y los rojos tejados de los pueblos que hace poco atravesamos. Amieva a la derecha, descansa bajo la atenta mirada del Priniello. Y más a la derecha aparecen las cumbres hoy blancas del Cornión. Siguiendo la misma dirección, el Cantu Cabronero con su triple corona precede al Valdepino que inicia un fuerte descenso hasta engarzar con la mole del Niañu. Peña Subes se empasta con amplia figura de Peña Ten y su inseparable Pileñes. Sigue nuestra mirada por las puntiagudas cumbres del Collau Zorro y el Recuencu para descansar en la placidez blanca del Maciedome que se abraza al Tiatordos a través de los Collados de Pandellanza. El cercano y empinado Carria, al otro lado de la carretera, con San Ignacio de los Beyos a sus pies, casi tapa la cumbre del Pierzu que lucha por hacerse un hueco en el paisaje. Al final, allá al norte, la característica planicie de la Mota Cetín cierra el valle en el que comenzamos la panorámica, con los pueblos de Cien y Vega de Cien mostrando los tejados de su caserío.

Magníficas vistas para una cumbre de 1108 metros de altitud e impresionantes sus caídas sobre el valle del Sella. El día es propicio para la contemplación y no tenemos prisa. Demoramos por un buen rato nuestra estancia en la cumbre haciendo fotos y cubriendo tranquilamente las tarjetas. Unas nubes que hacen su aparición por la zona del Cornión, empiezan a poner nerviosa a la peña y comenzamos el descenso.

El camino de vuelta es el mismo hasta la collada en la que hay una cabaña. Aquí seguimos al sur por las praderas camino de la majada de Baeno. No es necesario pasar por las cabañas. Hay que ir tendiendo un poco al oeste en busca de las cabañas más altas y norteñas de la majada. Pronto iremos atravesando praderas separadas con alambradas. Pasada una cabaña con un pequeño cobertizo y adosada a otra sin tejado, hay que ir buscando las marcas en las piedras y los jitos para dar con el sendero que sale de la vallada frente por frente del Carria y viendo en el fondo el pueblo de San Ignacio. El inverosímil sedo recorre todo el murallón mostrando impresionantes caídas. Abajo en el fondo y en vertical, podemos ver entre las hojas de los árboles, el rojo tejado de la cabaña por la que debemos pasar antes de cruzar el río. Parece imposible poder llegar allí pero el denominado como Senda de la Cruz del Pico lo va a hacer, o mejor dicho, nosotros descenderemos por él.

A pesar de los desventíos el camino no es peligroso. Unas mínimas precauciones y fijarnos donde pisamos, son suficientes para caminarlo. Distinto es si está mojado. En estos casos es recomendable no hacerlo ya que hay zonas con piedras lisas que pueden ser peligrosas con agua. La primera parte del sendero no tiene pérdida pues no hay otras posibilidades. Después de atravesar una pedrera y antes de hacer lo mismo con otra, hay la posibilidad de seguir por la izquierda un camino que baja bordeando un bosquecillo, pero también se puede ir por la derecha atravesando el mismo bosquecillo. En ambos casos terminaremos en el mismo camino que en rápido descenso atraviesa un nuevo bosque hasta llegar a la cabaña de Redonda, donde llanea un poco para atravesar el río. Para ello y después de pasar la cabaña, debemos fijarnos bien, pues el camino continúa por el margen derecho del río pero existe otro menos marcado que va a atravesar un arroyo casi seco para continuar luego con un suave ascenso y una posterior bajada a un puente de hormigón por el que cómodamente atravesaremos el río Redonda muy cerca de una bonita cascada.

El camino continúa de frente en ligero ascenso para después descender a la carretera atravesando un bosque. Ya no hay pérdida. Seguiremos siempre el camino que baja y al fin llegaremos a la carretera de los Beyos muy cerca del Puente Rampión. Desde aquí a Puente Vidosa (240 m) resta un kilómetro siguiendo la carretera a la izquierda y en subida, mientras que para Cenella (210 m) deberemos ir a la derecha y en bajada durante 2,5 kilómetros. La ruta en total hasta Puente Vidosa son entre 5 y 6 horas. Todo depende del tiempo y lo que nos guste solazarnos con las vistas en la cumbre del Canillín. Merece la pena disfrutar al máximo de esta preciosa ruta en los límites entre Amieva y Ponga.

JAFPA

jueves, abril 20, 2006

RUTA DEL PICO OBESON

15 de ABRIL de 2006

Punto de partida: Entre LA CABALLAR y JITO ESCARANDI
Punto de llegada: TIELVE
Mapa de la Ruta: TOPOGRÁFICO NACIONAL 056-I CARREÑA y 056-III SOTRES
Distancia total: 8 Km Desnivel: De Subida 200 m De Bajada 794 m
Tiempo estimado: 3 horas
Dificultad: FACIL
Orientación: FACIL

DESCRIPCIÓN:

La Caballar y el Jito de Escarandi son majadas pertenecientes al pueblo cabraliego de Sotres. Para acceder a él desde Oviedo, tomaremos la A-64 hasta Lieres, donde cogeremos la N-634 hasta Cangas de Onís y aquí la carretera AS-114 nos conducirá hasta Arenas de Cabrales, donde una nueva carretera, la AS-264, nos conduce hasta Poncebos y aquí tomaremos la carretera de montaña CA-1, que tras pasar por Tielve nos lleva a Sotres. Podemos optar por comenzar la andadura en este punto, como tuvimos que hacer nosotros por la poca educación de algunos conductores que dejan aparcados sus vehículos en la estrecha carretera que sale camino de La Caballar, obstruyendo el paso a los autocares que quieren continuar. Como digo, podemos empezar en Sotres (1045 m) esta ruta que se encuentra a unos 3 kilómetros del punto donde debemos abandonar la carretera.

Si por el contrario subimos en el vehículo hasta la Caballar (1237 m) deberemos continuar por la carretera poco más de un kilómetro para coger un camino más o menos marcado, que entre los prados se acerca al Alto del Pirué (1352 m), que no es necesario subir. Las vistas que nos ofrece este camino son magníficas. Abajo quedan las cabañas de La Caballar y más al sur se extiende la caliza cubierta de nieve del Central, donde fácilmente distinguimos las cumbres de Peña Castil, El Escamellao, Peña Vieja, Los Albos, Neverón de Urriellu y en poco tiempo comenzaremos a ver también el Urriellu y su imagen nos acompañará durante todo el recorrido.

Tras este altozano se encuentra el Collado Pirué (1244 m), muy cerca de la carretera que va a Tresviso y por donde continúa un sendero que se acerca a los peñascales que vemos frente a nosotros y que pertenecen a la sierra del Obesón. Al acercarnos a la caliza, comenzaremos a ver marcas con rayas blancas y rojas, pertenecientes a un Sendero de Gran Recorrido. Seguiremos dicho sendero que va ascendiendo por la falda de la montaña, hasta llegar a un pequeño collado, donde hay una gran piedra a nuestra izquierda, con las marcas mencionadas. Aquí abandonamos el sendero girando a la izquierda para pasar sobre la gran piedra y seguir un poco marcado sendero del ganado que nos va subiendo poco a poco haciendo varios zigzag. La subida parece un poco expuesta pero no ofrece peligro. Las inmejorables vistas del Picu evitan el pensar en la dificultad de la ascensión. Buscando siempre los senderos de los animales, en su mayoría cabras, accedemos a la coronada con un vértice geodésico, cumbre del Obesón.

Aquí comienzan los desacuerdos. Según nuestro GPS la altitud ronda los 1448 metros. En el mapa del Macizo Central de Adrados, figura la Peña Pirué con 1449 metros, pero sin vértice. Situando este en la cota de los 1415 metros con el nombre de Obesón. Por su parte, el mapa Topográfico Nacional 056-I, edición de 1999, coloca le Obesón o Cabeza Alta de Obesón con vértice y una altura de 1449 metros, poniendo a su lado con 1424 metros una cumbre que denomina Pico Obesón. En el mismo topográfico, pero edición de 2002, no define bien a quien llama Peña Pirué pero mantiene el nombre de Obesón para el que tiene el vértice, pero con una altitud de 1415 metros y situándolo mucho más al oeste. Por otro lado, en un relato de la ruta recogido en el libro Peñas Cabargas, denomina Cabecinón a la cumbre más alta, que es la que tiene el vértice, mientras que la cumbre más al oeste la llama Obesón y le da una altura de 1419 metros y sitúa entre ambas dos cumbres menores que llama Los Cabecinos del Agua.

Quien quiera más que lo diga. Nosotros en definitiva vamos hacer un recorrido de toda la sierra y así podremos decir que estuvimos en todos los picos mencionados. Para las denominaciones iremos con el topográfico del 99, aunque no me ofrece muchas garantías, pero así es más fácil la definición.

Por ello, nos encontramos en el Obesón con 1449 metros de altitud, con vértice geodésico y disfrutando de las magníficas vista que traíamos pero ahora con calma y tranquilidad. Toda la parte norte de Los Urrieles aparecen ante nuestros ojos. Y el Urriellu en el centro, parece el eje sobre el que gira el resto de cumbres. Más al oeste podemos ver tenuemente algunas cumbres del Macizo Occidental, así como al este tenemos al Macizo Oriental o de Andara. Pero hoy el protagonista es el Picu y hacia él van todas las miradas y los objetivos de las cámaras.

La temperatura es muy agradable y la ruta es corta, por lo que nos acomodamos un buen rato en la cumbre dejando que nuestros ojos se llenen de imágenes que no siempre podemos disfrutar a causa de la climatología. Recuperados del esfuerzo y extasiados con el paisaje, reanudamos la marcha descendiendo hacia el oeste en busca de la masa rocosa que se ve al final de la pequeña sierra. Bajamos a una zona de árboles y piedras con pequeños sube y baja. Vamos recorriendo toda la ladera sur de la sierra, asomándonos a las caídas hacia las praderas que dan vista a La Caballar y a la Vega Espeya. En una de las pequeñas subidas nos encontramos un buzón de cumbres con una tarjeta que decía, Cabecinos del Agua 1420 m. Dejamos nuestras tarjetas con la misma denominación y continuamos ruta hasta la última cumbre del día y de la sierra. Una redondeada masa caliza de fácil ascensión y que tiene las mismas vistas que veníamos viendo en las otras cumbres. Nuestra denominación para ella es la de Adrados, Cabeza Las Caretas con una altitud de 1421 metros. Desde ella podemos ver lo que nos resta de camino, adivinando en el fondo del valle los tejados de Tielve. En primer término tenemos las cabañas de Tobaos y de Valfrío antes de descender al valle del Río Duje.

Descendemos por el oeste de la peña hasta una canal que baja a las Vegas de Espeya. Parece muy empinada pero se desciende bien por ella. Hay una especie de sendero desdibujado que nos permite perder altura sin mayores dificultades. Luego continuamos en dirección a las cabañas de Tobaos, dejando a la izquierda un peñón, hasta encontrar en una vallina el balizado Camino del Caouro por el que nos acercamos a las cabañas de Valfrío. Aquí una amplia pista hormigonada sustituye al antiguo camino, hasta que en una curva de la misma sale a la izquierda un nuevo sendero con la indicación a Tielve. Es más directo que la pista pero también de peor piso, pero pronto aparecen las primeras casas de este bonito pueblo cabraliego, famoso por sus excelentes quesos de Cabrales. Tielve tiene un caserío abigarrado y en muy buenas condiciones, con bastantes plazas hoteleras. En Tielve (655 m), finaliza una bonita sencilla y corta ruta llena de buenas vistas y muy agradable de realizar. Ni que decir tiene, que las posibilidades de alteración de esta ruta son muchas y que por supuesto es fácil retornar desde la Vega de Espeya a La Caballar y a Sotres.