Punto de partida: FUENTE DE (CANTABRIA)
Punto de llegada: CAÍN (LEÓN)
Mapa de la Ruta: MACIZOS CENTRAL Y ORIENTAL DE LOS PICOS DE EUROPA. MAPA EXCURSIONISTA 1:25000 de MIGUEL ANGEL ADRADOS
Distancia total: Aproximadamente 16 Km
Desnivel: De Subida 518 m. (Desde la estación superior del teleférico)
De Bajada 1892 m.
Tiempo estimado: 8 HORAS
Dificultad: ALTA.
Orientación: MEDIA
DESCRIPCIÓN:
Para llegar a Fuente Dé desde Oviedo, tomaremos la carretera A-66 dirección Gijón, hasta su
enlace con la A-8 en Paredes. Seguiremos por ella hasta su finalización en las inmediaciones de Llanes, donde automáticamente pasaremos a la N-634 por la que seguiremos hasta el cruce con Unquera. Pasaremos por esta población por la N-621 por la que recorreremos todo el Desfiladero de la Hermida, hasta la localidad de Potes, donde debemos continuar por la CA-185 hasta la estación del teleférico en Fuente Dé.
Aquí tenemos dos opciones: los más atrevidos pueden subir a la estación superior por la Canal de la Jenduda, para lo que deben contar con más de dos horas de dura ascensión. Mientras, los que somos menos duros, ascenderemos a la cota de los 1.834 metros con la inestimable ayuda del teleférico. Debemos tener en cuenta la época del año en la que realizamos esta ruta, ya que en los meses de julio y agosto, las colas para el teleférico suelen ser considerables. Por ello es conveniente madrugar para llegar a l
a estación en la hora de apertura, las 9 de la mañana.
Para el regreso debemos contar con un vehículo que nos recoja en Caín o en Posada de Baldeón y nos retorne a Fuente Dé por la carretera LE-243 hasta su unión con la N-621 con la que accederemos a Potes y de aquí a Fuente Dé.
Situados ya en la estación superior del teleférico de Fuente Dé, el primer tramo del camino es muy fácil de seguir, ya que se trata de una amplia pista que en los meses de verano se encuentra atestada de caminantes. Seguiremos esta pista hasta un recodo en el que existe una desviación
que se dirige al Refugio de Áliva. Es la Horcadina de Covarrobres (1.925 m). Nosotros continuaremos a la izquierda subiendo bajo las faldas de peña Olvidada por la derecha y los Hoyos de Lloroza por la izquierda, hasta una nueva bifurcación, La Vueltona (1.960 m), donde la pista sigue a la izquierda formando una cerrada curva y dirigiéndose a las antiguas Minas de Altaiz. Continuamos de frente ya con la vista puesta en el extraño artilugio que forma el refugio de Cabaña Verónica. Ahora transitamos entre el Hoyo sin Tierra y los desventíos de Peña Vieja, contemplando a la izquierda las cumbres de la Torre de Altaiz, Pico San Carlos, la Torre de Hoyo Oscuro, el Madejuno, Tiro Llago y la Torre Blanca, cerrando por el norte este agreste cordal. El camino se empina y se retuerce en cerrados tornos entre grandes piedras seguramente desgajadas de las torres que tenemos a la derecha. Alcanzamos un nuevo cruce (2.220 m) casi imperceptible, señalizado por una inscripción en una piedra, que por la derecha se dirige al Collado de la Canalona, pasando bajo la inhiesta columna
de la Aguja de Bustamante. Seguimos de frente alcanzando los últimos recuestos para seguir luego llaneando, hasta alcanzar una depresión por la que el camino desciende para luego volver a subir, hasta el cruce entre Cabaña Verónica y el collado de Horcados Rojos, punto de destino de la mayoría de los caminantes veraniegos, buscando la inconfundible silueta del Picu Urriellu.
Siguiendo a la izquierda un desdibujado sendero, alcanzamos el refugio de Cabaña Verónica (2.325 m) construido por el ingeniero bilbaíno Conrado Senties, qu
ien utilizó integra la cúpula semiesférica y desmontable del portaaviones norteamericano Palau, desguazado en Santurce. Las piezas se subieron en un camión hasta Áliva y desde allí, a lomos de caballerías. Aprovecharemos el lugar para hacer un pequeño descanso y poder contemplar y fotografiar el paisaje que nos rodea. Por la izquierda mirando hacia El Cable, tenemos la Torre de los Horcados Rojos (2.506 m), los Picos de Santa Ana (2.601 y 2.595 m), Torre de Coteras Rojas (2.493 m), Peña Vieja (2.613 m) y Peña Olvidada (2.406 m). Enfrente, por el amplio ventanal que se forma donde se encuentra la estación superior del teleférico, El Cable, podemos ver recortadas en el horizonte, entre otras, las siluetas del Curavacas (2.520 m), Peña Prieta (2.536 m) y Tres Provincias (2.497 m). Luego, ya más cercanas, aparecen cerrando la ventana, la Torre de Altaiz (2.335 m), Pico San Carlos (2.390 m), Torre de Hoyo Oscuro (2.374 m), Madejuno (2.513 m), Tiro Llago (2.567 m) y la Torre Blanca (2.617 m). Detrás de nosotros podemos ver el piramidal Tesorero (2.570 m), que cierra el circulo.
Repuestas las fuerzas y despejada la mente con tan amplio mirador, continuamos la marcha ascendiendo por las calizas rocas que tenemos al norte de Cabaña Verónica, siguiendo el rastro de los jitos (montoncitos de piedras) existentes. No debemos confundir nuestro camino con la subida al Tesorero que queda un poco más a la derecha. Nuestro rumbo debe ser noroeste buscando el sendero entre las caídas del Tesorero y las profundidades de Hoyos Sengros. A media altura entre ambos, discurren hasta tres pasos marcados con jitos. Nosotros seguimos el intermedio, ni el más alto, ni el más bajo y alcanzamos lo que podríamos llamar un camino bastante marcado por el que alcanzamos la Collada Blanca (2.352 m) a los pies de la Torre del mismo nombre y dando vista al Hoyo Tras Llambrión. De la collada Blanca parte el sendero que atravesando el Hoyo alcanza la brecha por la que se puede acceder a la cumbre del Llambrión.
Pero nuestro destino es otro y para conseguirlo debemos bajar de la co
llada con rumbo norte por un poco marcado sendero unas veces de tierra y otras de piedra. Los jitos continúan y nos permiten seguir bien el camino a poco que nos fijemos. Seguimos dando vuelta al Tesorero y llegamos a una pedregosa canal de fuerte descenso que nos va introduciendo en las inmediaciones del Hoyo Grande Cimero. Ya damos vista a las cumbres de la zona del Torrecerredo, separadas del Tesorero por los Picos Arenizas. A la izquierda nos queda el Picón hiniesta roca que podremos contemplar desde más abajo cuando miremos atrás, Descendemos toda la canal hasta el fondo del hoyo tapizado de verde. A nuestro alrededor las cumbres nos cierran convirtiéndonos en diminutos seres un poco fuera de su hábitat.
Dejamos a la derecha el pedregoso camino que sube a la Horcada de Caín, vía de acceso a las cumbres de la zona del Torrecerredo, bajo cuyos derrumbes caminamos en busca del collado
que tenemos enfrente y que nos conducirá sin remisión, al Hoyo Grande Bajero. También debemos bajar hasta el fondo y caminar por sus hoy verdes profundidades siguiendo el amplio camino del valle que forman los picos que nos rodean. Frente a nosotros y a la izquierda, tendremos un pequeño y rojizo cordal de múltiples puntas, encabezado por la Torre de la Celada y con continuidad a la Torre de las Puertas de Mueño, la Torrezuela y la Torre del Pamparroso. A los pies de esta torre abandonamos la hondonada por la Garganta del Hoyo Grande (1.903 m). Este paso lo tomaremos si seguimos el sendero que serpentea por la izquierda, bajo la Torre del Pamparroso. En otra ocasión hicimos el descenso por el centro de la canal, pero es mejor ir tomando el lado recomendado para el descenso de la Canal de Dobresengos que en este punto comienza.
Las vistas se abren y ante nuestros ojos aparece el Macizo Occidental con el Jult
ayu, Cuvicente, Torre de la Celada y Peña Blanca como máximos exponentes. Una pedregosa y amplia brecha se abre ante nuestros pies. El sendero, bien jitado, se marca bien en esta parte izquierda de la canal. El descenso es fuerte, alternando zonas de piedras con otras de verde hierba, pero aún lo será más al llegar a una pedriza que no tenemos más remedio que abordar. Existe la posibilidad de buscar un paso por el borde derecho del pedrero donde hay más hierba pero con cuidado, se baja bien por entre las piedras, hasta alcanzar una terraza herbosa.
La canal continúa en su perpendicular descenso, ahora bien tapizada de verde y dando vista, cuando nuestros ojos pueden abandonar el mirar donde pisamos, al Jultayu y la Canal de Trea.
La canal no es recta. Tiende a ir girando a la izquierda y por esto no podemos ver toda su longitud. En uno de esos giros, frente a nosotros aparece la Canal de Oliseda y La Verdilluenga que cierra el Joon. Entre tanto, a la derecha nos acompañan los Picos de Dobresengos en nuestro
alocado descenso. A los pies del Cueto del Ballestero, que Adrados denomina Cueto Andrés, nos encontramos con un pequeño bosquecillo de hayas que nos dará paso al Canalón. Un estrecho pasadizo, practicable si se tiene cuidado y no está mojado, por el que descendemos a Hoyo San Ligiesto. El Canalón, equipado con un par de enganches de hierro para poder colocar una cuerda, está formado en su inicio por tierra y pequeñas piedras sueltas, para más adelante convertirse en una canal de piedra. Por ello, si descendemos por este lugar, debemos tener precaución con la caída de piedras y bajar todos juntos para que esa hipotética caída no produzca accidentes. Existe otro paso a la izquierda del Canalón, pero solamente se salva la primera parte de este, y
a que el sedo termina desembocando como a la mitad del Canalón.
Vencido el fuerte desnivel de ese tobogán, volvemos a pisar hierba pero no disminuye la inclinación. Cruzamos la seca riega del Arroyo de Casiellas para seguir el camino que desciende por su orilla derecha, para poco más abajo volver a la orilla izquierda. Traspasada una zona con algunas peñas, encontraremos una fuente con abrevadero, donde podremos saciar nuestra sed. Lo más duro de la canal ya pasó. Mirando hacia abajo, veremos en el fondo de la canal el río Cares a su paso por Casiellas. Podemos optar por continuar el descenso a orilla de la riega del Arroyo Casiellas, o bien seguir el sendero bien marcado que corta el verdor del Monte Mabro y que casi en llano nos lleva al Collado Torno.
Si continuamos a Casiellas seguiremos el sendero que baja por el fondo de la vallada y que luego vence los saltos del arroyo cortado en la roca de la derecha hasta alcanzar Casiellas donde existe una destartalada cabaña y un puentecillo salva el Cares y accede a la Senda del Cares. Siguiendo por ella a la izquierda y tras pasar la zona de túneles y la presa, llegaremos a Caín tras atravesar otro puente.
Si por el contrario, seguimos hasta Collado To
rno (700 m), cosa que yo recomiendo, tendremos una magnífica vista de Caín a nuestros pies y de toda la Canal de Mesones hasta el Boquete, con buenas vistas de Peña Santa. Además, podremos disfrutar de una antigua maravilla: el Sedo Mabro. Un inverosímil paso difícil de ver aún estando sobre él. El sendero serpentea vertical como una escalera de caracol para descender el murallón. No tiene mayores problemas salvo el de prestar la máxima atención a todos los pasos y sobre todo donde pueda haber humedad. Luego más horizontal, se une al Camino de las Vacas y por él, en alargado recorrido llegamos a Caín ( 450 m).
Una hermosa ruta que bien merece su repetición para, una vez conocida, poder disfrutar de todos sus encantos con mayor goce.
JAFPA
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