De Posada de Llanes sale con rumbo sur, una carretera (AS-115) que recorre el valle del Río Les Cabres y se dirige al concejo de Cabrales. Poco antes de recorrer 6 kilómetros, encontramos una nueva carretera que sale a la derecha. Es la LL-14 que se mete
por el Valle de Ardisana hasta concluir en la AS-340 en Riensena. En el inicio de esta carretera se encuentra el lugar de Puente Nuevo y aquí nos deja el autocar.
La ruta de hoy la Pico Benzua, es de corta duración, pues en unas dos horas se puede hacer cumbre. Por ello nosotros la vamos a alargar para poder disfrutar unas cinco horas de buenas vistas. El día acompaña y la soleada mañana se presta para hacer una ruta un poco más larga.
Por carretera accedemos al bonito pueblo de Los Callejos (70 m), muy cuidado
y con buenas casas bien preparadas. Pocos pueblos pueden presumir de tener nombre en sus calles. Una curiosa iglesia nos recibe en el centro del pueblo. Nosotros lo atravesamos buscando la parte mas alta y la pista que sale un poco al noreste del pueblo. Una vecina nos avisa que para el Benzua debemos seguir el camino de la izquierda, pero nosotros lo desoímos y vamos ganando altura con rumbo al Vallín. Ganamos altura muy lentamente, pues ya en el pueblo comenzamos a ver el Urriellu y toda una cohorte de acólitos con un amplio manto blanco, lo que nos hace pararnos a cada paso, tratando de plasmar lo que vemos con nuestras cámaras fotográficas.
Desechamos el camino que sale por nuestra izquierda y que como dije mas arriba, nos llevaría casi directamente a la collada entre el Benzúa y la Peña Los Callejos, para poco después comenzar a ascender entre inclinados prados en cuyo borde superior nos
espera una pequeña zona de cotoyas. Afortunadamente no son muy altas y pronto nos salimos de ellas. La cuesta continúa hasta que alcanzamos la collada del Vallín y cresteando hacia el oeste, vamos ascendiendo hasta lo más alto del la Peña Los Callejos (461 m). Las vistas son las mismas que venimos observando cada vez que miramos tras de nuestros pasos, pero ahora las disfrutamos con mayor comodidad. El Urriellu, inconfundible, destaca su silueta entre una maraña de picos todos blancos, que poco a poco vamos distinguiendo: La Morra de Lechugales, Peña Castil, Urriellu, el Neveron, Torrecerredo, Jultayu, Torre de Santa Maria, Requesón..... Y los que no logramos distinguir. Pero poco nos va a durar la visión. El día comienza a nublarse y por Picos vemos aparecer una buena cantidad de nubes que pronto los cubrirán, tememos.
No perdemos más tiempo, y tras cubrir las tarjetas y hacer la foto de rigor, c
ontinuamos camino por la cresta, en busca de la bajada a la Collada de la Jorcada (358 m), que nos separa del Benzúa. El descenso es entretenido pero debemos cuidar los pozos y las piedras tapadas por la hierva. En la amplia collada nos dirigimos hacia las cabañas que vemos en la cara norte del Benzúa y que pertenecen a la majada de La Ventana. Sin perder el marcado y embarrado camino del ganado, llegamos a las cabañas y aquí contemplamos la mole que debemos subir. Un muy marcado camino, señalizado con flechas pintadas en las piedras y con cintas en forma de banderolas, nos sube penosamente por la cara norte primero, y por la sur más tarde, para pasar luego a la este y acceder por fin a la amplia cumbre del Benzúa. Unos pasos más y nos situamos en el pedrero donde se encuentra el buzón de cumbres (726 m) colocado por el Grupo de Montaña El Trasgu Andayón de La Calzada (Gijón), el día 2 de Diciembre de 1990.
Las vistas deberían ser mejores, que desde la cumbre anterior, pero el tiempo empeoró y estamos pasando un frío tremendo. Las ráfagas de aire helado se suceden y nos obligan a demorar la estancia en la cumbre a lo mínimo imprescindible: recuperar fuerzas, cubrir tarjetas y hacer la foto. Tampoco podemos cumplir nuestras previsiones de continuar por la cresta de la sierra ya que el aire por momentos es muy fuerte y las pérdidas de equilibrio pueden ser peligrosas. Optamos por seguir el sendero que a media altura recorre toda la ladera sur.
Disfrutamos de las vistas del bonito valle de Ardisana, jalonado de pequeños pueblos y caseríos rodeados de verdes praderas. El camino se hace entretenido ya que hay que sortear las múltiples piedras y tratar de no perderlo, cosa nada fácil, pues se van cruzando diversos senderos ganaderos. De todas formas, todo consiste en mantenerse a media altura, descendiendo lentamente. Pronto llegamos a los últimos recuestos de la Sierra y ya vemos al fondo nuestro destino, Riensena y el tramo de carretera más arriba, donde debemos terminar el camino.
Una destartalada cabaña casi tapada por los árboles y un buen camino que sale de ella, nos llevan por fin a la carretera y por una vez nos viene bien el ser los últimos: El autocar nos recoge en la misma carretera sin falta de hacer el kilómetro largo que nos separa de Riensena (605 m). Casi cinco horas y media de bonito y placentero recorrido, por una de esas sierras interiores que realizamos de muy tarde en tarde y que tan buenas vistas nos deparan. Lastima una vez más, que el tiempo se muestra reacio a dejarnos contemplar el paisaje.
JAFPA
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