Punto de partida: PUENTE DE LAS VEGAS (A 1 KILÓMETRO DE LA UÑA)
Punto de llegada: LA UÑA (LEÓN)
Mapa de la Ruta: TOPOGRÁFICO NACIONAL 80-III BURON Y 80-I OSEJA DE SAJAMBRE
Distancia total: 15 Km
Desnivel: De Subida 945 m. De Bajada 965 m.
Tiempo estimado: 6,30 HORAS
Dificultad: ALTA
Orientación: MEDIA
DESCRIPCIÓN: Para llegar a La Uña desde Oviedo, debemos coger la A-66 dirección Santander, y en el enlace de San Miguel de la Barreda pasaremos a la AS-17, que irá pasando por Riaño, Langreo, el Entrego, Sotrondio, Pola de Laviana y se meterá por el valle del Nalón hacia Rioseco
y Campu Caso, con punto final en el Puerto de Tarna. Aquí pasa a la vecina provincia de León con la denominación de C-635 y se dirige a Riaño. Después de recorrer 7 kilómetros llegaremos a La Uña. Como un kilómetro antes podemos dejar el coche, cerca de un puente que cruza el Río Esla y ya nos encontramos en el Camino de Ventaniella. Desde La Uña deberemos seguir por la carretera por la que veníamos hasta encontrar el puente.
La primera parte de la ruta discurre por esta pista, entre prados y con el arroyo a nuestra izquierda. Pasaremos bajo las paredes de la Peña el Castiellu y al poco cruzaremos una portilla metálica, que deberemos dejar cerrada. Enseguida tendremos ante nosotros el Pico Pileñes, inseparable de Peña Ten.
Tras algunos pasos más, la inconfundible figura de Ten apare
cerá a nuestra derecha. Cruzaremos el Arroyo de las Corvas y a continuación giraremos a nuestra derecha (NE), por la margen derecha del arrollo siguiendo un incipiente sendero que se adentra en el piornal. Enseguida salimos a las camperas y pasaremos junto a dos buenas cabañas. Desde la segunda iniciaremos una subida hacia un hombro que se forma al oeste a los pies de la peña. Luego iremos subiendo en diagonal con dirección noreste, siguiendo los pliegues de la roca y en busca de una hondonada que podemos ver a la mitad de Peña Ten. Por aquí no hay un camino muy definido pero no está malo de subir si buscamos los mejores pasos. En algún momento atravesaremos zonas de piedras sueltas pero no tienen problema. La maleza que se forma nos sirve también de apoyo.
Alcanzada la hondonada que mencionábamos, por la parte de arriba vemos un sendero que procede del este, de donde venimos. Para acceder a él, desde donde iniciamos la subida a la peña,
deberemos seguir con dirección norte a traspasar la zona de roca que tenemos por encima de nuestras cabezas. Hay que realizar alguna sencilla trepada y accederemos a una vallina de hierva por la que vemos el sendero a seguir. Hay que tener en cuenta que este camino está un poco expuesto al inicio de la trepada.
Desde la hondonada seguiremos el sendero que va subiendo con dirección NE y que nos situará en el collado las Corbas, donde vemos la abrupta cara este de Peña Ten, con sus laderas de piedras sueltas. Frente a nosotros, norte, la recortada cresta de la peña, por donde debemos seguir. La ascensión, aunque dura, se hace entretenida y se suaviza gracias a los zigzags del sendero. Vamos recorriendo toda la cresta dejando a nuestra derecha las profundas caidas hacia los Puertos de la Fonfria, por donde daremos la vuelta. Después de
unas tres horas de haber iniciado la caminata, hoyaremos la cumbre de Peña Ten donde hay un vértice geodésico y un buzón montañero.
Magnífica atalaya que nos ofrece unas estupendas vistas de Picos de Europa, con Peña Santa en primer término; toda la montaña de Ponga y de Reres hasta el Sueve, y al sur, el Macizo del Mampodre. Un estupendo mirador donde extasiarse contemplando lo que nos rodea, mientras reponemos fuerzas para continuar la marcha.
Teníamos previsto seguir toda la cresta de la mole para descender a los Puertos de la Fonfria, pero como no andábamos muy bien de tiempo, decidimos descender por la pedriza de la cara este. Para ello caminamos un poco en dirección norte por la cresta, hasta encontrar un paso que aunque inclinado, nos permitía caminar por él, buscando la zona de piedras sueltas, por las que nos deslizamos en vertiginoso descenso. Cuando se acaban las piedras pequeñas por las que es una gozada deslizarse, aparecen otras de un tamaño mucho mayor y por ellas el
tránsito es algo más penoso, pero no tienen ningún problema. Alcanzadas las praderas, continuamos descendiendo con dirección este, en busca de la pista que une La Uña con Arcenorio y que veíamos desde la cumbre. Los campos están preciosos esta primavera, gracias a lo mucho que llovió y a las nevadas algo tardías que tuvimos. Es una delicia caminar por ellos.
Alcanzamos el Camino de Arcenorio poco más debajo de una pequeña caseta y antes de llegar a una cuadra moderna de buenas proporciones. El camino no tiene perdida y aunque con algunos rodeos, nos va aproximando a nuestro destino. Junto a una señal indicativa lo abandonamos y cruzando por los Campos de María, volvemos a él mucho más abajo y ya muy cerca de La Uña a donde llegamos después de seis horas de haber empezado a caminar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario