jueves, mayo 18, 2006

PICOS PIQUEIRO Y TONON O CERVERO

13 de MAYO de 2006

Punto de partida: POZO DE LAS MUJERES MUERTAS (CANGAS DE NARCEA)
Punto de llegada: MOLINO DE SALCE (CANGAS DE NARCEA)
Mapa de la Ruta: TOPOGRÁFICO NACIONAL 075-I MONASTERIO DEL COTO
Distancia total: 22 Km.
Desnivel: De Subida 378 m. (820 m acumulados) De Bajada 915 m.
Tiempo estimado: 5 a 6 HORAS
Dificultad: MEDIA (por la distancia).
Orientación: FACIL.

DESCRIPCIÓN:

Ruta típica de las sierras de Cangas de Narcea: mucha longitud, poco desnivel relativo, pero en contrapartida, desnivel acumulado importante, por la continua sucesión de subidas y bajadas que tiene la cresta.

Esta ruta tiene su inicio en lo alto del puerto del Pozo de Las Mujeres Muertas, que nadie piense en encontrar ningún cementerio ni nada que se le parezca. El nombre parece tener connotación con la existencia de acumulaciones de agua o chamuergas en esta zona. El Pozo de las Mujeres Muertas se encuentra en el punto kilométrico 18 de la carretera provincial AS-29, que une San Antolín de Ibias con La Regla de Perandones y Cangas de Narcea. Para acceder a él desde Oviedo, cogeremos la N-634 hasta enlazar con la A-63 hasta las afueras de Grado, donde volveremos a la N-634 para tras subir y bajar La Cabruñana, y antes de entrar en Cornellana, coger a la derecha la carretera AS-15 que nos llevará hasta La Regla de Perandones, después de atravesar Cangas de Narcea. En La Regla cogeremos la AS-29 con dirección a San Antolín y tras unos 24 kilómetros llegaremos al Pozo de las Mujeres Muertas.

Poco antes, en el punto kilométrico 27,700, en una curva, acabaremos la ruta en el lugar conocido como Molino de Salce.

En el Pozo de las Mujeres Muertas (1.097 m) cogeremos una amplia pista que sale a la derecha con dirección norte. La seguiremos hasta encontrarnos un cierre en la propia pista, para continuar a la derecha (este) en ascenso y al lado del mismo cierre que nos acompañará por un buen trecho. Alcanzaremos la cresta de la sierra y nos encontraremos en los Picos de la Gubia (máxima altura 1.264 m), sucesión de tres modestas cumbres, para pasar a los Picos del Cerro Badán (máxima altura 1.288 m). A ambos lados se abren los profundos valles de Las Campas, por la izquierda, formado por las Sierras de Busteagudo y Valledor, y a la derecha el Valle del Coto flanqueado por el cordal de Cansacaballos.

Siguiendo siempre la cresta y en un continuo sube y baja, iremos pasando los sucesivos resaltes de la sierra. Entremedias de las lomas encontraremos algunos pequeños collados tapizados de verde, que destacan sobre el color más oscuro del brezo, planta abundante en todo el trayecto. Traspasado el redondeado Roguera Fermosa (1.255 m), dejando a la derecha otro cordal, en el descenso alcanzaremos una de las zonas más bonitas del recorrido. Se trata de una pequeña collada donde a la vez que hay una verde pradera, esta se encuentra salpicada de distintos árboles, algunos en claro declive, que la convierten en un oasis después de todo el recorrido de matorral que llevamos hecho.

Frente a nosotros se encuentra uno de los hitos de hoy, el Pico Piqueiro, que todo el día lleva jugando con un penacho de niebla que lo cubre por momentos y nos deja contemplarlo en otros. Abordamos la ascensión y en poco tiempo alcanzamos su cumbre (1.363 m). Este es el punto de inflexión de nuestro recorrido. Aquí la sierra se divide, continuando hacia el norte con los picos Lampazoa, Gargalois, La Vieja, Peña Dereita y Orrua, pertenecientes a la Sierra del Valledor y Valbaler y de penoso recuerdo para los que hace algunos años la recorrimos desde el mismo punto de partida de hoy para luego terminar con 14 kilómetros de pista hasta Besullo. Pero no es este nuestro destino en el día de hoy. Del Piqueiro bajaremos a la Collada del Pozo (1.248 m) que vemos a nuestro pies. Se trata de un verde collado con una pequeña laguna, al que hay que bajar buscando el mejor paso por una pedrera.

Sin tiempo a reaccionar, iniciamos la subida a una nueva cumbre. Se trata del Pico Pedreiras (1.386 m), que no es necesario coronar, ya que un sendero pasa a la izquierda de la roma cumbre, dando paso a una nueva collada también verde y con laguna, enmarcada por la puntiaguda cumbre de la siguiente cota. Nueva subida y nueva cumbre, el Peñas Altas (1.446 m). Penúltimo hito de esta larga ruta. Un pequeño descanso y las fotos de rigor para volver a descender a la siguiente collada, El Llano de la Forquina (1.343 m), lugar al que debemos regresar para iniciar el descenso, pero antes debemos acercarnos al último y más elevado bastión del día, el Pico Tunun, Tonon, o Cervero, cuya cumbre no pudimos ver por el momento, ya que la niebla juguetea también en su cúspide. Ya algo cansados, acometemos la ascensión que nos parece interminable pues la cima se encuentra algo más al norte de donde empezamos a subir y no la vemos hasta que casi alcanzamos el vértice geodésico que la corona (1.476 m). Tras recuperar las fuerzas y asomarnos a la vallada norte para ver por unos instantes el valle en el que se encuentra el ancestral pueblo de San Pedro delas Montañas y en vista de que la niebla juguetona no nos deja en paz, volvemos por el mismo camino a la collada del Llano de la Forquina.

Aquí caben dos posibilidades: bajar directamente a una zona de árboles donde comienza el arroyo y donde se ve el inicio de un camino ancho y cubierto de verde o bien hacer la ruta que nosotros hicimos y que relato a continuación. Ambas opciones nos conducen al mismo sitio. En el primer caso se baja por donde mejor se vea, nosotros vimos que cerca de la ladera del pico de Peñas Altas, sale un sendero con dirección este y en descenso, que parecía llegar muy cerca de los árboles. Luego todo es continuar por el camino que desde la collada se aprecia de color verde y que más adelante atraviesa una zona de arbolado, discurriendo por la falda del serrote que se desgaja hacia el sur, de las Peñas Altas.

Por nuestra parte lo que hicimos fue coger uno de los senderos del ganado que pasando por la ladera de Peñas Altas se dirigen a la collada que hay entre este y el crestón calizo de que se ve mas al sur. Con ello llegamos a la collada entre el Pico Pedreiras y Peñas Altas. Dejando el crestón calizo a la izquierda, lo vamos bordeando siguiendo un marcado sendero que se pierde por momentos entre la maleza, pero que nos lleva a media altura por la falda de la vertiente sur de Peñas Juntas, que nos separa de la vallada por la que decíamos se podía bajar desde el Llano de la Forquina. Desde el final de Peñas Juntas, se desciende fácilmente a la Collada del Chao La Folgueirosa (1.117 m), donde confluyen un buen número de caminos y entre ellos el que saliendo del Llano de la Forquina.

La ruta continúa por la pista que baja por el Valle de la Braña, pasando primero por la Braña La Folgueirosa en la que destacan dos cosas: una horripilante cabaña con tejado de uralita pintado de rojo y la peculiaridad de los tejados hechos con losetas de madera. Tras la visita de la braña continuamos el descenso por el camino que baja por la orilla derecha del Arroyo la Braña, entre fresnos primero y jóvenes robles después. Cruzado el arroyo, alcanzamos una nueva braña, la de La Pasada, en la que también destacan desagradablemente dos tejados de uralita roja. Todo es seguir el camino que más abajo están convirtiendo en pista y que discurre entre árboles y prados con el cantarín arroyo que baja a nuestro lado.

Pasaremos junto a un antiguo y curioso cortín, donde aún podemos ver los viejos truebanos, colmenas, que así se defienden de su ancestral enemigo el oso. Recorremos los últimos metros de la ya pista, hasta que esta desemboca en la carretera por la que pasamos cuando nos dirigíamos al Pozo de las Mujeres Muertas. Este lugar se conoce como Molin de la Salce (560 m), aunque no vimos ningún molino y se encuentra a un kilómetro del curioso pueblo de Vega de Hórreo, que hace honor a su nombre por la gran cantidad de hórreos que posee. Así finalizamos una entretenida ruta por las sierras del concejo de Cangas de Narcea.

JAFPA

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