Punto de partida: INGUANZO (CABRALES)
Punto de llegada: INGUANZO (CABRALES)
Mapa de la Ruta: TOPOGRÁFICO NACIONAL 055-II INGUANZO
Distancia total: 8 Km.
Desnivel: De Subida 586 m. De Bajada 586 m.
Tiempo estimado: 3 HORAS
Dificultad: MEDIA. EN EL SEDO HAY QUE TENER MUCHO CUIDADO SI ESTA HUMEDO.
Orientación: MEDIA.
DESCRIPCIÓN:
Esta ruta comprendía a parte de las Foces del Burdio, la subida al Pico Coronas y el descenso posterior a Arenas de Cabrales, pero la niebla no nos permitió hacer ni uno ni otro. Relato solamente el recorrido de las foces porque me parece que es interesante y entretenido. Nosotros no pudimos disfrutar plenamente de este antiguo camino, pero lo poco que pudimos ver nos pareció magnífico e impactante.
Inguanzo es un bonito pueblo del concejo de Cabrales situado en la margen derecha del Río Casaño. Se accede por la carretera CA-2 después de pasar el Puente Golondrón en la carretera AS-114 de Cangas de Onis a Panes, y tras dejar una bifurcación a la derecha que se dirige a Berodia. Es interesante la visita de estos dos pueblos cabraliegos como complemento a la ruta que hoy relatamos. En Inguanzo es de destacar su iglesia que data de 1780 y reedificada en 1873 y el Palacio del Mayorazgu de marcado estilo renacentista a pesar de datar su fábrica de los siglos XVII y XVIII. Su caserío es interesante y bien cuidado. Por su parte Berodia cuenta con dos palacios, el de los Díaz Inguanzo y el de los Marqueses de Santa Cruz, ambos de los siglos XVII y XVIII, mientras que su iglesia de Santa María Magdalena data del siglo XVI.
Salimos de Inguanzo por la parte alta del pueblo, después de atravesarlo dejando la iglesia a nuestra izquierda y pasando cerca del Palacio del Mayorazgu.
Nos encontramos con una bifurcación en la que es igual continuar por uno u otro camino ya que las dos se unen en el mismo lugar. Nosotros cogimos la pista hormigonada que sale a la derecha en suave ascenso y que pronto pasa al lado del cementerio, dando vista al pueblo de Berodia. Sin abandonar el camino principal, vamos dando vuelta al cerro que va quedando a nuestra izquierda. Después de un descenso, vemos a la derecha la tajadura de la foz que forma el Río Burdio al atravesar la Sierra de Dobros. Nuestro camino continúa dejando atrás la foz, y pasando cerca de algunas cabañas, pero pronto nos encontramos una bifurcación que parte perpendicular a nuestra pista. De frente volveríamos a Inguanzo, por lo que cogemos la que continúa a la derecha entre praderas cerradas con alambres.
El camino tiende en principio hacia el este, cuando en realidad deberíamos ir al oeste, pero pronto cambia el rumbo en una cerrada curva. Poco más allá, al llegar a una cabaña con cierre sobre nuestro camino, lo abandonamos continuando por un sendero que en fuerte subida sale a la izquierda a ganar los primeros repechos de la sierra. El camino es fácil de seguir y solamente debemos fijarnos en un punto en el que otro sendero sale a la derecha con tendencia al descenso y otro casi tapado de maleza sale a la izquierda. Nosotros continuaremos por el del centro que continúa subiendo, dirigiéndose a una collada que aparece más arriba, después de pasar una zona de picachos calcáreos a modo de estatuas de la Isla de Pascua. Nos vamos acercando a la entalladura que forma la foz y tras atravesar el collado, tenemos un pequeño descenso que nos arrima a una cortada pared a cuyo pie continúa el sendero ya convertido en sedo.
Es el sedo de las Foces del Burdio. Un estrecho y antiguo camino que atra
viesa la foz, pegado por la izquierda a la pared rocosa y abierto en caída libre por la derecha, con la estrecha cinta del río en el fondo del abismo. Inclinadas playas herbosas descienden casi verticales a lo más profundo del magnífico corte. Hoy, el silencio aliado con la niebla nos encoge el ánimo. Una estrecha franja de terreno sobresale de la pared y en continuo sube y baja, va atravesando la maravillosa entalladura. Todas las precauciones son pocas. Hoy el terreno está mojado a causa del continuo orvallo y debemos cuidar los resbalones en la desgastada piedra. Poco a poco vamos ascendiendo hasta llegar al final del tajo, donde el río se aproxima a nuestro camino. Desaparecen los abismos y ya por terreno menos expuesto, alcanzamos las praderas finales de nuestro recorrido, entre cabañas medio derruidas.
Como digo al principio, la continuación de esta ruta pasaba por ascender al Pico Coronas, balcón majestuoso para contemplar el Urriellu, para después bajar a Arenas por un sinuoso camino que no fuimos capaces de encontrar a causa de la nula visibilidad. Con esto os recomiendo que abandonéis toda intención de hacer la ruta con niebla. La humedad hace peligroso el tránsito por el sedo y una vez atravesado este, el terreno es complicado a causa de los múltiples caminos que se encuentran.
Después de varios intentos por encontrar un paso, decidimos regresar a Inguanzo por el mismo camino de subida, por el sedo de la Foz del Burdio, que entonces se encontraba aún más peligroso y resbaladizo. Con máximo cuidado fuimos descendiendo hasta llegar a la bifurcación de las pistas donde en esta ocasión seguimos por la que sale a la derecha y en poco tiempo nos encontramos en las calles de Inguanzo, un poco contrariados por el fracaso, pero con la firme convicción de volver a intentarlo, pues merece la pena.
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